El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Esta fecha cuenta con el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para celebrar la lucha de las mujeres por sus derechos, la igualdad de género y la plena participación en sociedad.
06MarzoMás que una celebración, se trata de una jornada reivindicativa y de reflexión en la que se suceden marchas y manifestaciones, actividades culturales y educativas y campañas de concienciación en muchos países.
El origen del Día Internacional de la Mujer está ligado a las luchas obreras y feministas de finales del siglo XIX y principios del XX. El 8 de marzo nace de las luchas obreras, de los movimientos feministas y de las demandas por la igualdad, y sigue siendo hoy una fecha de reivindicación y conciencia social. ¿Por qué tenemos que seguir en esta lucha después de tantos años?
En muchos países, las leyes reconocen la igualdad, pero en la práctica, muchas mujeres siguen sufriendo brechas salariales, están menos representadas en los puestos de liderazgo y siguen sufriendo la sobrecarga de tareas domésticas y de cuidados. La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo un problema global, siendo la violencia doméstica, el acoso, la trata de mujeres y niñas y los feminicidios desafortunadamente parte de nuestra sociedad actual.
Debemos estar alerta. Los derechos no son permanentes. A lo largo de la historia se han producido avances y retrocesos en aspectos como la educación, la participación política o los derechos reproductivos. Los actuales vaivenes políticos demuestran esto claramente.
También es una fecha para la reflexión colectiva. No es solo un día para organizar actos de protesta. También debemos aprovechar para evaluar los avances y reconocer y poner en valor los logros históricos.
A lo largo de todo el año hay que trabajar y reflexionar sobre los retos pendientes y visibilizarlos aprovechando el hito del 8 de marzo. Y sería conveniente incluir a los hombres en esta dinámica, interpelándolos en situaciones en las que sea necesario, fomentando su colaboración y haciéndoles sentir que pueden ser parte del problema, pero también de la solución.
El clamor y la celebración del 8 de marzo no es solo hacer preguntas al pasado sobre el tema y mirar con preocupación la situación actual, sino mirar al futuro con responsabilidad. Porque, entre otras cosas, una sociedad más justa para las mujeres debería ser una demanda de toda la ciudadanía, al mismo tiempo que supondría una sociedad mejor para todas y todos.
La igualdad no es un regalo que agradecer, sino un derecho. Y cada paso que damos en comunidad tiene más valor, nos sitúa más cerca del objetivo.