El acuerdo que se adoptará a partir del próximo mes de octubre permitirá una primera e importante introducción del euskera en las instituciones europeas, con lo que ello supone de reconocimiento, prestigio y valoración simbólica de una lengua minorizada como es el euskera.
Con todo, no deja de ser cuando menos paradójico que el euskera acceda a las instituciones europeas con un rango que el Gobierno español no le confiere dentro de las instituciones españolas. No parece fácilmente explicable que el Gobierno español defienda con credibilidad en las instituciones europeas el carácter oficial del euskera, cuando niega su uso en las Cortes Generales españolas, tanto en el Congreso como en el Senado. Más inaceptable resulta aún la total impermeabilidad e insensibilidad demostradas por la administración del Estado en las delegaciones que mantiene en la Comunidad Autónoma de Euskadi y en la Comunidad Foral de Navarra, tras 25 años de restauración democrática y cooficialidad.
El euskera requiere algo más que talante, buenas palabras y posiciones de imagen publica. Requiere compromisos reales y disposiciones legales concretas por parte de la Administración española. Requiere también compromisos por parte de los representantes políticos a la hora de diseñar y practicar políticas de acción positiva a favor del euskera. EAJ-PNV hace suyo este compromiso de seguir insistiendo en la necesidad del conocimiento y uso del euskera por parte de sus cargos institucionales, como un escalón más en la normalización lingüística.