Al acto, organizado por las Juntas Municipales de EAJ-PNV de Irun y Hondarribia, ha acudido la viuda del ertzaina, Cristina Sagarzazu, así como otros familiares, acompañados por el presidente del EBB de EAJ-PNV, Josu Jon Imaz, su presidente en Gipuzkoa, Joseba Egibar, y la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco, Maixabel Lasa. También han asistido el alcalde de Hondarribia, Borja Jauregi, diversos agentes de la Ertzaintza y el dirigente de ELA Germán Kortabarria.
Durante el acto se han colocado coronas de flores sobre la tumba de Doral, se ha leído un escrito en su memoria y, finalmente, se han cantado “Euzko Gudariak” y “Euzko Abendaren Ereserkia” .
Una vida truncada
Euskotarrak: una vida joven rota, una desgracia repentina nos llena de mayor tristeza y desaliento ante su absurdo. ¿Qué misterio hay aquí, qué es el hombre y qué es la vida, que de modo tan repentino pueden acabarse?
Hoy acudimos a Dios no tanto a exigirle explicaciones, pero sí a pedirle que nos dé alguna luz. Y Dios nos responde presentándonos a su propio hijo, muerto también joven y, aunque parezca increíble, muerto por hacer el bien.
Pero Dios lo resucitó y es con esta luz con la que debemos explicar nuestros absurdos y confiar en la fuerza de ese Dios capaz de volver siempre a la vida. Tenemos la firme convicción de que una vida vivida con responsabilidad y dedicación a los demás no acaba en la muerte. Nuestro destino es la vida.
Así era y es nuestra memoria Montxo: una persona íntegra, firme en sus convicciones. Ha sido una vida dedicada a su patria, a Euskalerria, a su familia, y eso lo convierte en un modelo a seguir.
Su “pecado” fue ser abertzale de corazón y de cabeza, por eso le robaron su bien más precisos, la vida: por dedicarse a la sociedad vasca, en su conjunto, por su bienestar, por su seguridad.
Montxo: eres para nosotros todo un ejemplo, como profesional, como abertzale y como persona. Nadie te olvida ni te olvidará jamás. Porque te llevamos en el corazón. Porque sabemos que estás con nosotros, apoyándonos desde donde estés.
Depositaremos una flores, como símbolo de naturalidad, de belleza, de alegría y de recuerdo. Unas flores que antes eran semillas, que han germinado y que han ido creciendo hasta hacerse bellas y plenas. Nuestra Patria, Euskalerria, es hoy una enorme y preciosa flor, que ha ido creciendo gracias al riego de todos los vascos.
Hemos superado sequías y tempestades, y de aquí en adelante, sin duda alguna, seguiremos creciendo y luchando, haciéndonos cada vez más bellos e íntegros.
El Euzko Gudariak, canción de rebeldía, de libertad y reafirmación en nuestra identidad, es una canción de tú Montxo adorabas. Por eso, en homenaje tuyo, como hermanos abertzales que también somos, uniremos nuestras voces y alzaremos nuestros brazos con el símbolo de la victoria.
MONTXO, GOGOAN ZAITUGU