Iñigo Urkullu
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Entrevistas

Iñigo Urkullu: “El PSE quiere que la ciudadanía le vea como el partido de la centralidad, capaz de j

Iñigo Urkullu
Enero 25 | 2010 |
Entrevistas

Iñigo Urkullu

Entrevistas

El Confidencial


Está convencido de que la izquierda abertzale no se va a enfrentar con ETA ni va a pedir a la banda que deje de matar. Asegura que tras las elecciones autonómicas de 2009 ofreció a Patxi López un gobierno de coalición que el actual lendakari rechazó, pero que aún así no se cierra a futuros pactos con los socialistas. Guarda silencio sobre su disposición a ser el futuro candidato electoral de su partido, y una obligada discreción, dice, sobre el regreso de Juan José Ibarretxe a la arena política. Íñigo Urkullu, Alonsótegui (Vizcaya), 48 años de edad, casado, tres hijos, diplomado en Magisterio, especialidad de Filología Vasca, lidera al PNV en la dura travesía del desierto que es estar en la oposición tras treinta años ininterrumpidos al frente del Gobierno vasco, y que desde el ‘asesinato del padre’ (Xabier Arzallus) hace malabarismos para mantener la paz interna.

¿Qué espera del debate interno que la izquierda abertzale está a punto de concluir y que tantas expectativas ha levantado sobre su posicionamiento ante la violencia de ETA?
El PSE quiere que la ciudadanía le vea como el partido de la centralidad, capaz de jugar con unos y con otros, pero no tiene intención de pactar con el PNV

No me gusta hacer especulaciones ni conjeturas, pero tengo la impresión de que estamos ante un debate más, en el que es posible que se hayan hecho reflexiones más avanzadas que en otros anteriores. La no admisión a trámite por la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo del recurso de Batasuna contra su ilegalización es la constatación del fracaso de una apuesta de 30 años, al que hay que añadir una cuestión biológica, de vida, de toda una generación que lleva años en esto, que tiene necesidad de hacer política y debe decidir si sigue en ello o su ciclo ha terminado. Dicho esto, la pregunta del millón: ¿van a decir algo sobre ETA? Yo creo que no, y ojala me equivoque.

Vamos, que no cree que vaya a romper amarras con ETA.

No niego que la mayoría de ese mundo sea favorable a una apuesta por las vías políticas, pero no creo que hasta el punto de decirle a ETA que tiene que terminar, y que eso se pueda entender como una condena. Si ETA no toma previamente la decisión de cerrar la persiana la izquierda abertzale no se lo va a pedir.

¿Ni siquiera si ETA cometiera ahora un atentado?

Esa es una reflexión que ha hecho la ejecutiva del PNV esta misma semana. Si nos valemos de la experiencia que supuso la escisión de Aralar en 2001, o las muchas que ha tenido ETA a lo largo de sus 50 años de historia, quizás cabría pensar que no sólo en la izquierda abertzale, sino en la propia ETA, podría haber una escisión. Un atentado en estos momentos provocaría una situación interna muy compleja.
El Estado vasco es una reivindicación irrenunciable, pero soy consciente de cuál es la realidad y la correlación de fuerzas, y también soy practicante del pragmatismo

Usted participó en 2006 en las conversaciones de Loyola con PSE y Batasuna para intentar alcanzar un final dialogado de la violencia. ¿Se puede recuperar aquella experiencia, o es una fórmula agotada?

Las circunstancias son muy diferentes. Hay una quiebra de confianza muy importante con Batasuna porque no sabemos si ETA tutela sus posiciones políticas, y también con el PSE. En febrero de 2008 planteamos a los socialistas la posibilidad de seguir hablando sobre lo discutido en Loyola y su respuesta fue que no tenían nada que hablar con el PNV si no estaba Batasuna. Y esto no me lo invento, hay testigos de ello. En Loyola hicimos un ejercicio de pragmatismo dentro de lo que son las posiciones políticas de cada uno de los partidos que estábamos presente, y en lo que se habló allí está el nudo gordiano del problema político.

¿Qué tal es su relación personal con Patxi López?
Buena. Nuestra discrepancia política no supone que tengamos un trato frío. Tal vez sea porque pertenecemos a una misma generación, porque somos de las mismas zonas geográficas, porque hemos coincidido en otras etapas anteriores. La relación en lo personal es buena.

Le ha convocado el próximo día 29 tras ocho meses de incomunicación. ¿Le llamó él personalmente?

No, fueron sus servicios de presidencia los que se pusieron de acuerdo con mi secretaria. La única reunión que he mantenido con Patxi López desde las elecciones autonómicas fue el 9 de junio de 2009, cuando le presenté diez ejes de actuación futura para Euskadi y diez preocupaciones.

¿Qué espera de la reunión?

La ha convocado después de reconocer en varias entrevistas que no tiene la interlocución que cree debe tener conmigo como presidente del PNV, pero no sé si la plantea como parte de su campaña de imagen, para hacer visible que tiene iniciativa política. Ha dicho que quiere que hablemos largo y tendido, que quiere normalizar las relaciones con el PNV, pero el problema es que tiene un socio preferente y preferido, el PP, que le ha dicho que no escupa a la mano que le da de comer. Cualquier compromiso o disposición a alcanzar algún acuerdo está condicionado por el PP, de manera que no sé qué puedo esperar de la reunión.

¿Cree que el acuerdo que tienen ambos partidos en el Parlamento vasco se hará extensivo a los ayuntamientos y a las diputaciones forales tras las elecciones del próximo año?

Aquí la clave es el PP. Si es bisagra suficiente como para desalojar al PNV, habrá nuevo pacto. El PP está exigiendo la diputación de Álava como pago de su apoyo al PSE, y aunque es un tema que parece que está aparcado por esta legislatura, se lo cobrará en su día. El PSE quiere que la ciudadanía le vea como el partido de la centralidad, capaz de jugar con unos y con otros, pero no tiene intención de pactar con el PNV. En el borrador de ponencia política para su congreso extraordinario del año pasado figuraba la extensión del actual pacto con el PP a las municipales y forales. Al final retiraron esa referencia y no aparece en el texto definitivo, pero en sus intervenciones públicas insisten en que el pacto goza de buena salud y va a durar toda la legislatura, y teniendo en cuenta que a mitad de la misma están las elecciones municipales y forales, pues tengo que pensar que va a haber una extensión del pacto.

¿Su partido está dispuesto a pactar con el PSE?

Lo que nosotros venimos diciendo desde hace seis años es que no vamos a entrar en políticas o dinámicas de bloques, de trincheras y de frentismo. Entendemos el ejercicio de la política primando los programas políticos, los proyectos de cada uno y las circunstancias de cada momento. El PNV no está cerrado a una relación con nadie, pero con la premisa del respeto de todos los derechos humanos y a la voluntad de la ciudadanía vasca.

Todas las encuestas dicen que a la sociedad vasca no le gusta el pacto PSE-PP, que prefiere un Gobierno entre PSOE y PNV.

Se viene diciendo desde hace años.

Por eso le insisto, ¿están dispuestos a gobernar con el PSE?

Los socialistas han preferido al PP como socio. Tienen la legitimidad para pactar con quien quieran, pero no podemos olvidar que el PNV ganó las elecciones de manera clara, y pese a ello nos han desalojado del Gobierno. Eso no lo podemos olvidar. Pero le voy a decir más, unos días después de las elecciones autonómicas hubo una reunión entre PNV y PSE a la que no acudió Patxi López en su calidad de secretario general –aún no era lendakari- pese a que allí estaban los presidentes de los consejos territoriales del PNV, el lehendakari Ibarretxe y yo mismo. Les hicimos una propuesta de estabilidad institucional con la conformación de un gobierno de coalición que rechazaron.

Las circunstancias políticas cambian, y tampoco van a estar ustedes quejándose permanentemente de que les han arrebatado el Gobierno. ¿Están o no dispuestos a formar un gobierno de coalición con el PSE?

Tenemos voluntad de acuerdo con todos, y de hecho lo hemos practicado. Hemos pactado hasta con el PP en el ayuntamiento de Bilbao en la legislatura anterior, por citar el municipio más relevante; hemos gobernado con EA e IU en el tripartito. Nosotros no hacemos dogma de fe de que los pactos tengan que ser con un partido concreto, pero hoy se hace muy difícil pensar en una relación con el PSE, aunque no sabemos cómo nos vamos a encontrar dentro de año y medio o tres años.

Txema Montero me decía en una entrevista que en una situación normalizada era más sencillo que el PSE pactara con la izquierda abertzale que con ustedes.

Lo que dice Txema Montero me parece verosímil. El pacto con los socialistas es una de las pretensiones de la izquierda abertzale, y no creo decir ninguna exageración, aunque pueda sonar así. Una de las herramientas para castigar al PNV es desplazarle de las responsabilidades de Gobierno, y si para eso tienen que pactar con los socialistas, pues lo harán, y luego vestirán su discurso diciendo que como el PSOE manda en Madrid un acuerdo con ellos en el País Vasco ayuda a solucionar nuestros problemas; o dirán que ellos son de izquierdas y pactan con otro partido de izquierdas. Personalmente, aunque pueda sonar extraño al lector, estoy capacitado para decir que pactar con el PSE es una de las pretensiones máximas de la izquierda abertzale.

Supongo que ya están ustedes buscando candidato a lehendakari.

No, no, no estamos en ese tiempo. A diferencia de otros partidos, en el PNV no hay un secretario general que al mismo tiempo es el candidato electoral; el partido funciona por la bicefalia (es incompatible ostentar un cargo público y en el partido de manea simultánea). No estamos en ese tiempo, sino trabajando en el análisis de lo que es esta legislatura, con la mirada puesta en las elecciones municipales y forales.

Imagino su respuesta, pero igualmente le voy a hacer la pregunta. ¿Está dispuesto a ser el candidato de su partido?

Antes de las elecciones tenemos nuestra asamblea.

Le pregunto por su disposición personal.

Me siento muy incómodo, no por la pregunta, sino por todo lo que afecta al plano personal. Yo me quedó en que tengo un cometido en estos momentos e intentaré hacerlo lo mejor posible.

¿Mantiene contactos con Ibarretxe?

Si, hace ocho días estaba sentado en esta misma mesa en la que está usted. Pasa quince días en Latinoamérica participando seminarios, y mes y medio aquí para preparar los siguientes. Luego, la realidad hasta ahora es que esos quince días se convierten en un mes y está aquí menos tiempo del que querría.

Ibarretxe ha sido el principal activo electoral del PNV, además del político más valorado de la comunidad. ¿Es recuperable como candidato?

Ahí lo dejo a lo que él diga.

¿Si aceptara podría ser el candidato en las próximas autonómicas?

Yo no puedo hablar. Este tema se me hace delicado porque yo sé cuál es su vocación a futuro, pero no me corresponde a mí decir lo que vaya a hacer, sino a él. Yo lo único que puedo decir es que él habló muy claro en el último pleno del Parlamento vasco al que acudió, no puedo decir más. (En ese pleno, el de investidura de Patxi López, Ibarretxe dijo: ‘Aquí empecé a hacer política y aquí voy a dejar de hacer política’).

Si no como candidato, tal vez sea recuperable para la ejecutiva del partido.

Sí, claro, y no solo para la ejecutiva, sino para labores de asesoramiento; pero eso pasa por su voluntad, su vocación, y creo saber cuál es su disposición a futuro, pero no me siento autorizado para decirlo.

Si me podrá decir si esa voluntad pasa por volver a la política.

Urkullu se encoje de hombros.

¿Cómo se digiere estar en la oposición después de treinta años ininterrumpidos en el Gobierno?

Desde luego es un mal trago, y sobre todo habiendo ganado las elecciones. Habría sido distinto si las hubiéramos perdido, pero la forma en que nos han desplazado del Gobierno lo hace todavía más doloroso. Después del verano, en septiembre, ya teníamos muy claro por dónde teníamos que ir, y estoy tranquilo por la sensación interna que tenemos. Hay mucha gente, afiliada y simpatizante del PNV sin responsabilidades, que vive esto con otro tipo de emociones, y es normal y lo asumo, pero quienes estamos en la dirección somos conscientes de que tenemos que hacer una política con contenidos.

Ha reivindicado en varias ocasiones una segunda transición en el Estado, ¿a qué se refiere?

Bueno, las últimas elecciones generales y las europeas han demostrado que nos quieren llevar a un sistema bipartidista, con dos partidos grandes cuya estrategia es comerse a los pequeños, y eso es contrario a la pluralidad. Dicho esto, treinta años después no se han resuelto satisfactoriamente los problemas políticos con Cataluña y Euskadi, con el agravante en nuestro caso de que tenemos un estatuto incumplido, con 35 competencias pendientes de transferir

¿Es suficiente una reforma estatutaria para resolver el conflicto político entre Euskadi y el Estado español, o el PNV reclama un Estado vasco?

El Estado vasco es una reivindicación irrenunciable, pero soy consciente de cuál es la realidad y la correlación de fuerzas, y también soy practicante del pragmatismo. Si la forma jurídica elegida para resolver el problema es un nuevo estatuto de autonomía, pues bien, pero ese estatuto debe tener algunos componentes que no tiene el de Gernika, como nuestro reconocimiento como nación, nuestra presencia en las instituciones europeas, el derecho del pueblo vasco a decidir.

Estoy expectante con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, y en el caso de que sea negativa será interesante ver qué hacen los nacionalistas catalanes
¿El derecho de autodeterminación?

Es más correcto decir derecho a ser consultados, pero no sólo sobre la relación que queremos tener con el Estado español, sino en la toma de decisiones ante determinadas cuestiones. En definitiva, queremos tener capacidad de convocar consultas vinculantes. Y también queremos un sistema bilateral de garantías. Si se entiende un estatuto de autonomía como un pacto, y la Constitución nos reconoce un hecho diferencial, que son los derechos históricos, que además son anteriores a la Carga Magna, la plasmación de esa singularidad es un sistema bilateral de garantías.

La reforma estatutaria que plantea está en las antípodas de las posiciones del PSE.

Nosotros fuimos el primer estatuto de autonomía y el último en ser reformado, y ni siquiera hay fecha para esa reforma. Pero bueno, seguiremos planteando el problema político al Estado español y tanto el PSOE como el PP tendrán que ver si necesitan de los nacionalismos o no. Estoy expectante con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, y en el caso de que sea negativa será interesante ver qué hacen los nacionalistas catalanes. Pero es que, además, creo que hay una quiebra financiera del Estado autonómico español, con sus diecisiete autonomías y sus diecisiete administraciones, con lo que todo eso supone. El PSOE y el PP tienen que ir pensado en un nuevo modelo de Estado.

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