Opinión
21Noviembre
2009
21 |
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Ascendientes e influencias

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Noviembre 21 | 2009 |
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No es posible ignorar el papel fundamental, el enorme ascendiente y la brutal influencia, que en el aprendizaje de los jóvenes a conocerse a sí mismos y a entender su relación con la sociedad ejercen en la actualidad la televisión, los video-juegos en todas sus variantes y las enormes potencialidades derivadas del uso de Internet. No es posible ignorar su importancia, ascendiente e importancia en la cultura imperante de los jóvenes y en la configuración de su percepción colectiva (Hacer política cultural de Henry A. Giroux en Ed. Grao Biblioteca de Aula Barcelona 2.001). Con el auge de las nuevas tecnologías mediáticas, su impacto en la construcción y la remodelación de todos las aspectos de la vida cotidiana, ética y social de los jóvenes no tiene precedentes. Para la gran mayoría de los jóvenes, el aprendizaje informal está ligado directamente al uso y abuso de dichas nuevas tecnologías (Jon Katz en Virtuous Reality. Nueva York. Random House 1.997: "..están en el centro de la revolución informacional y del mundo digital porque la entienden igual de bien o mejor que cualquier otra persona...")

Dado que lo anteriormente mencionado se está convirtiendo en la fuerza educativa más poderosa en la construcción de las percepciones de los jóvenes sobre sí mismos y sus relaciones con los demás, entiendo que los profesores, los enseñantes o educadores, o como se quiera denominar, deberíamos de hacernos al menos en lo que respecta a los diferentes tramos de la Enseñanza Obligatoria al menos, esta batería de reflexiones:

 

¿Cómo pueden los profesores replantear la educación a impartir teniendo en cuenta las nuevas formas de pedagogía cultural que han surgido fuera de la enseñanza tradicional y que tanto "crédito" tienen para nuestros más jóvenes?, y a la luz de estos cambios, ¿Cómo respondemos los educadores a las cuestiones de valores a trabajar en los centros educativos?, ¿Qué tipos de conocimientos son más valiosos? y ¿Qué significa reivindicar la autoridad en el aula en un mundo en donde las fronteras educativas formales e informales cambian constantemente de parámetros y fronteras?, ¿Qué relación debe de establecerse entre la educación formal y los jóvenes para que éstos desarrollen un sentido de sujeto implicado y responsable en lo que respecta a las obligaciones de ciudadanía y de vida pública desde una perspectiva crítica y en un paisaje cultural y global radicalmente transformado y en ebullición?, ¿Cuáles son las condiciones pedagógicas imprescindibles para que el alumnado sea capaz de desarrollar un sentido de perspectiva y esperanza que le permita darse cuenta de que las cosas no siempre han sido como ahora ni tienen que continuar siendo así necesariamente en el futuro? ¿Cómo hacer entenderles que todo derecho les conlleva en paralelo una obligación o deber? ¿Cómo se podría soslayar y salvar el binomio de que a medida que la sociedad se privatiza los jóvenes son empujados cada vez más a convertirse en consumidores en vez de sujetos sociales críticos?

 

Creo que procede un esfuerzo para rechazar un fatalismo latente que entiende que la única dirección posible en que se puede mover la educación actual consiste en no salirse de los objetivos de la cultura económica y en preparar a todos los estudiantes únicamente para ocupar su lugar  en ese orden empresarial. Creo que procede un discurso que entienda  que los centros educativos desempeñan también un papel vital en el desarrollo  de la solidaridad, de los valores y de la conciencia política y social de los futuros ciudadanos adultos. Es decir una visión que significa educar para llevar una vida humana barnizada de responsabilidad colectiva y social.

Un lenguaje que niega considerar los conocimientos como algo que hay que consumir pasivamente o algo que se aprende sólo para superar un examen. Un lenguaje que apueste por crear las condiciones que permitan a los estudiantes en el tramos de su recorrido de enseñanza obligatoria desarrollar y entender tanto la disciplina, el esfuerzo, la superación, la capacidad y la oportunidad para pensar en términos autónomos como para poder analizar de forma crítica las ideas preconcebidas. Creo que procede intensificar la expansión de los principios antes mencionados de esfuerzo, deberes y derechos, responsabilidad, diversidad, diálogo, compasión y tolerancia en las aulas para fortalecer, en lugar de debilitar la relación entre aprendizaje, maduración y capacitación  por una parte, y entre democracia, solidaridad y enseñanza por otra.

 

La intolerancia y la no diferencia es enemiga del respeto y de la diversidad, y sin respeto a la diversidad es difícil, si no imposible, para nuestros jóvenes creer y reconocer la igualdad de géneros, de opciones sexuales, de diferentes orígenes, culturas razas etc. El respeto a la diversidad es condición primordial para aprender múltiples alfabetizaciones, experimentar la vitalidad de diferentes culturas, e incluso ser conscientemente críticos para con la comodidad de las grandes culturas. En un mundo caracterizado por saludables conquistas colectivas, pero también con grandes dosis de pobreza y disminución de oportunidades, procede proporcionar a los jóvenes estudiantes los conocimientos, las referencias éticas, las técnicas y los valores que necesitarán para enfrentarse a las cuestiones más urgentes de nuestro tiempo. Educar para conseguir futuros adultos autónomos y responsablemente críticos significa también explorar la función social que desempeña lo que conocemos por educación, enseñanza o formación en la revisión y en el fortalecimiento del entramado de la vida pública.

 

Las nuevas tecnologías (Tuenti, Messenger, Facebook, Skype, Webcan, Google, Youtube etc...) que rodean y se derivan de Internet están aquí, entre nosotros, nuestros jóvenes se sirven de ellas, se sienten cómodos e importantes, invierten mucho tiempo y complicidad entre ellos y "esfuerzo diario".... mirar para otro lado, hacer abstracción del avance imparable de estas nuevas tecnologías, base en gran parte de la formación informal, no aprovechar y no exprimir lo mejor de ellas y de sus tremendas potencialidades en los loables objetivos educativos antes mencionados, significaría lamentablemente no estar a la altura que las circunstancias requieren hoy y aquí del estamento docente y de los responsables públicos y políticos concernidos. Pues eso.

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