Rafael Bengoa pretende protegerse mediante poco elegantes críticas al pasado y tras el recurso de considerarse un científico, pero su obligación será responder de sus decisiones porque su cargo es político y la Sanidad Pública Vasca implica gran responsabilidad.
Rafael Bengoa es uno de los independientes del autopublicitado Gobierno del cambio. El nuevo consejero de Sanidad llegó haciendo gala de su recorrido en la Administración sanitaria vasca, en la Organización Mundial de la Salud y en el ámbito privado, donde dirigía la empresa Kroniker. Ahora le toca dirigir el Departamento de Sanidad y Consumo, una de las áreas más sensibles y cercanas a la ciudadanía de entre todas las que gestiona un gobierno. Sin embargo, el actual responsable de la Sanidad Pública vasca lo que está demostrando, precisamente, es falta de cercanía, sensibilidad y cintura política. Un consejero de nuestro Gobierno tiene que tomar decisiones, dar la cara y avanzar, independientemente de que llueva, haga sirimiri o diluvie, no limitarse a enseñar el muestrario de paraguas.
Hace unos días, el consejero Bengoa compareció, a petición del PNV, para valorar el Plan Estratégico de Salud Mental y Atención Psiquiátrica 2004-2008. Nosotros entendemos que evaluar lo hecho es imprescindible antes de acometer un nuevo plan. Pues bien, el trabajo desempeñado durante cuatro años por los profesionales de la Salud Mental en Euskadi se ventiló rápidamente, de forma muy agria y mostrando muy poco respeto hacia el Parlamento. El señor Bengoa dijo que no piensa perder su tiempo mirando atrás. Los anteriores responsables del departamento valoraron en mayo de 2008 que el plan estaba cumplido en un 90% pero, según Bengoa, "la calle dice otra cosa". Pero ¿quién es la calle? ¿Los profesionales, los pacientes, los gestores, las asociaciones? El señor Bengoa no contestó a la representante del PNV, que era quien había solicitado la comparecencia, pero, cínicamente, enseñó después parte de un power point que tenía preparado sobre el tema cuando le tocó responder a otros grupos; dos de ellos aprovecharon la ocasión para arremeter contra quien no estaba allí para defenderse. Esta evidente falta de cortesía parlamentaria no debería ser propia de alguien avalado por una importante trayectoria en organismos internacionales. Máxime cuando los parlamentarios de EAJ-PNV representan a 399.600 electores, que superan en 81.488 a los electores del PSE.
Por cierto, el consejero no tiene intención de presentar un nuevo Plan Estratégico de Salud Mental hasta la primavera... "y no he dicho de qué año". No acabamos de ver la gracia a este chiste que intentó hacer, porque, al parecer, Euskadi va a pasar una buena temporada sin Plan de Salud Mental, a pesar de ser un área prioritaria para la Sanidad Pública vasca. Por supuesto, se nos remitió al ya famoso Plan de Atención a Enfermos Crónicos que el señor Bengoa trae a colación cada vez que habla públicamente. Éste es el paraguas que más le gusta abrir: "Voy a hacer..., voy a hacer...". El paraguas de la futura estrategia de crónicos -que todavía no ha presentado- sirve para evitar concretar, para no dar explicaciones, y para intentar encandilar a una opinión pública que, más pronto que tarde, empezará a pedir concreción y resultados.
Pero ahora estamos en el presente. Y hay colectivos que demandan atención inmediata. Como es el caso de los afectados por HPN, una de las llamadas enfermedades raras, y que también son pacientes crónicos. El consejero Bengoa tuvo el valor de calificar como "generosidad de Osakidetza" el hecho de dar a los pacientes vascos de HPN el tratamiento que necesitan. Tratamiento al que tienen derecho, tal y como le recordó en comisión la parlamentaria jeltzale Eider Mendoza, tras criticar este otro desafortunado comentario del gobernante. A todo esto, el actual departamento de Sanidad había intentado, a través de un medio de comunicación, rebajar la cifra de personas afectadas por esta enfermedad en Euskadi. Sólo se pusieron en marcha cuando la oposición llevó el caso al Parlamento y telefonearon a la Asociación de afectados… cuando sus representantes estaban en la cafetería de la Cámara, cinco minutos antes de comparecer el 29 de septiembre.
Para justificar esto, que es injustificable, el único recurso del actual consejero fue abrir, una vez más, el paraguas. El paraguas del pasado, que vale para todo, que usa de forma reiterada. ¿Que hay un colectivo que protesta públicamente porque no se siente bien atendido? Es culpa de los anteriores. ¿Que no hay dinero para materializar los importantes proyectos que tengo pensados? Es culpa de los de antes, que utilizaron el dinero público en un plan de modernización y adecuación de infraestructuras. ¿Hay goteras en Txagorritxu por las lluvias torrenciales de este verano? Claro, fueron los de antes, que no hicieron nada... El consejero no pierde su tiempo en mirar al pasado para evaluar planes, pero sí mira atrás para culpabilizar al equipo anterior. El problema de este paraguas es que es viejo y barato, de "todo a cien", y que no le va a durar mucho. Pronto, muy pronto, tendrá que responder de sus propias decisiones, no de las que tomaron otros.
No contento con dos, el consejero de Sanidad tiene otro paraguas, más vistoso que el anterior, que es el del recurso a decir "es que yo soy científico". Señor Bengoa, usted es político y tiene un puesto de mucha responsabilidad. Hay una formación política, el Partido Popular, que es la que está marcándole el camino que debe seguir, porque fueron los parlamentarios populares los que llevaron a su jefe a la Lehendakaritza. No hay más que ver lo que han acordado en materia sanitaria, de cara a los Presupuestos del Gobierno vasco. Usted dijo que no rebajaría la edad de las mamografías mientras no hubiera evidencias científicas que así lo indicaran y el PP le ha obligado a rebajarla. Usted dijo que iba a estudiar las necesidades de infraestructuras antes de pensar en hacer nuevas y el PP le ha impuesto un tercer hospital en Gasteiz. El Ministerio de Sanidad también le está dando, continuamente, órdenes políticas; de hecho, le ha hecho cambiar la fecha de vacunación de la gripe AH1N1. Y el Partido Socialista le va a hacer cumplir su programa electoral, que es un documento político. El consejero de Sanidad puede intentar despistarnos cuando dice que toma sus decisiones en base a criterios científicos. El día a día ya está dejando claro que no es así, porque donde manda capitán no manda marinero. Y en esta historia hay muchos, demasiados jefes.
Pues bien, señor Bengoa, siga usted así, cantando bajo la lluvia mientras gira y gira sus paraguas. El problema es que los paraguas, con el uso, se acaban deteriorando y rompiendo. Llegará un momento en que tenga que mojarse y asumir sus responsabilidades y dar respuestas, porque la lluvia, el chaparrón o el sirimiri seguirán cayendo.