Jose Ramon Beloki
10Agosto
2009
10 |
Opinión

Centro de Espalación de Neutrones, el PNV y la ministra Garmendia

Jose Ramon Beloki
Agosto 10 | 2009 |
Opinión

Lo suyo nos costó que la ministra Cristina Garmendia nos explicara, antes de las vacaciones de verano, siquiera fuera en sede parlamentaria, el fiasco de su gestión en relación con el ESS (Fuente Europea de Espalación Neutrónica) que, según nos había venido diciendo ella misma a través de los medios de comunicación, tenía gran posibilidad de instalarse en Bilbao. Como es sabido, la decisión de los países europeos -con los que tanto se trabajó supuestamente para que apoyaran Bilbao como sede de dicha Fuente- fue que la misma se instalara en Lund (Suecia). Sólo Portugal apoyó a Cristina Garmendia. Todo el resto, hasta nueve, al ministro sueco del ramo.

Un fracaso político en toda regla.

Cuando, al fin, compareció en la Comisión correspondiente del Congreso -en sesión extraordinaria del 13 de julio pasado- le dije, como consta en el Diario de Sesiones, que a pesar del fracaso no iba a pedir su dimisión. Y sigo sin pedirla, al menos hasta el día de hoy.

Le dije más cosas, también, en dicha comparecencia a la ministra en nombre del PNV. Entre otras, que si hacía bien las cosas en adelante y jugaba con lealtad, "este grupo será leal tal como lo ha sido siempre, en éste y en los demás temas".

Creí sinceramente que no tendría que volver a recordar aquella comparecencia y los contenidos de la misma, al menos en este mes de descanso. Pero declaraciones hechas por la ministra, que anteayer mismo recogían los medios de comunicación, me traen a la dura realidad de que en política eso del descanso y de las vacaciones es siempre relativo.

Dice la ministra que espera de nosotros colaboración en este proyecto. Se lo ofrecí, en público y en privado, el día de la comparecencia. No sin recordarle, por cierto, la paradoja de que quien, como pocas y pocos ministros del gobierno de Zapatero se ha empeñado, de forma personal, en echar al PNV del Gobierno de Euskadi (todavía recordará el lector aquellas declaraciones de la ministra, recién llegada, diciendo que la innovación en Euskadi consistía en desalojar al PNV del gobierno), sea ella ahora la que reclame, más que nadie, su colaboración. Pero en fin, la consistencia ideológica, política y humana de cada cual es asunto de cada cual.

Pero la colaboración del PNV la tiene, en todo caso, garantizada la Ministra si cumple un par de condiciones elementales.

Una: que sea, ella también, leal con el PNV. Y no me refiero a que deje de pensar del PNV lo que le dé la gana (allá ella y sus tumbos), sino a que sea consecuente con un hecho político clave en relación al proyecto del ESS: que es el fruto de un acuerdo parlamentario -previo a que ella apareciera por el Gobierno y por la política, es cierto- entre el grupo parlamentario del PNV y del PSOE en el Congreso de Madrid. Y que, por lo mismo, una gestión leal del mismo requiere, como mínimo, el que se gestione desde la información y desde la colaboración mutua, franca y leal. Algo que hasta ahora no lo ha hecho. Y que, según veo, sigue tentada de no seguir haciéndolo.

Mi grupo parlamentario, como en su día lo denunció Josu Erkoreka al propio Zapatero, ha tenido información directa cero por parte de la ministra y de su Ministerio sobre el discurrir de este proceso. Nosotros, también, somos de los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi que nos hemos desayunado un día con la información publicada por los medios de comunicación (y, por cierto, no transmitida por el Ministerio) de que el proyecto europeo no iba a ubicarse en Bilbao. Nosotros, también, somos de los ciudadanos y ciudadanas -incluida, por cierto, la práctica totalidad de la comunidad científica y tecnológica- que nos hemos desayunado con la información, ésta sí transmitida por el Ministerio de Garmendia, de que el vacío de la no ubicación del Centro en Bilbao se iba a llenar, de forma casi maravillosa, por la ubicación de tres instalaciones: un centro tecnológico para la investigación, desarrollo y fabricación de componentes para los aceleradores, un laboratorio de pruebas y un centro para el desarrollo de software.

Este comportamiento, abiertamente desleal, de la ministra y del Ministerio no puede seguir. Esta es la primera condición.

La segunda, estrechamente relacionada con ésta, hace referencia a que no puede someternos la ministra, ni al Grupo Vasco del PNV, ni tampoco a la comunidad tecnológica, científica y empresarial de Euskadi, a un caminar sorpresivo y arbitrario, por mucha necesidad política que ella sienta de ocultar fracasos.

En efecto, cada vez que hemos escuchado a la ministra o a quien fuere de su Ministerio, hablar del "acuerdo sobre la fuente de neutrones" y de las instalaciones a construir en virtud del mismo en Bilbao, nos hemos preguntado: ¿hay alguien en la comunidad científica y tecnológica de Euskadi que sepa, de verdad, de qué está hablando la ministra? Me temo que no. No aparece, cuando menos.

De ahí, la segunda condición que le fijé, en nombre de mi grupo, para una colaboración "leal". Que no improvise.

Que el fracaso político, inapelable e indisfrazable, no tiene por qué llevarle a una vía de improvisación acelerada, sino simplemente insensata. Que no se preocupe del precio político a pagar por el mismo y que haga bien las cosas, al menos a partir de ahora. Lo que requiere, entre otras cosas, que dé los pasos con sosiego y, todavía más importante, en colaboración; con este grupo parlamentario, desde luego, pero todavía más, en algún sentido, con el entramado científico-tecnológico-empresarial del País Vasco. Nosotros estamos más que abiertos y dispuestos a apoyar el resultado de esa colaboración.

Ahí es donde encontrará la lealtad que le ofrecí, que le vuelvo a ofrecer y que le seguiré ofreciendo en nombre del Grupo Vasco del PNV, con un fin que espero que comparta, si no por devoción, siquiera por obligación política: que el acuerdo presupuestario logrado entre el PNV y el PSOE para los Presupuestos del año 2006 sigue sin cumplirse y requiere ser cumplido en beneficio de Bilbao y del País Vasco, más allá de este fracaso inicial.

Por cierto, y para terminar, por hoy: la propia ministra dijo en la comparecencia a la que me he referido que lo de los 180 millones que dice estar dispuesta a invertir en Euskadi son, en realidad, 90 + 90. Su Ministerio responde de uno de esos noventa. Del otro noventa, dijo, va a responder el Gobierno Vasco, con quien dijo tener un acuerdo.

Este tema merecería otro artículo, que no renuncio a escribir próximamente, pero que tendría que referirse no tanto a la política hacia Euskadi de la ministra sino a la política de I+D+i del nuevo Gobierno Vasco para este país, política llena hoy por hoy de tantos interrogantes como preocupaciones, según observo. En la clase política pero, no menos, en el mundo tecnológico y científico de Euskadi.

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