Opinión
13Marzo
2009
13 |
Opinión

El PNV ganó las elecciones, no el PSE

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Marzo 13 | 2009 |
Opinión

Antes que nada, y previamente a cualquier otra consideración, quisiera dejar claras algunas cuestiones que, en mi opinión, son fundamentales manifestar. La primera cuestión hace referencia a quien ha ganado estas últimas elecciones, pues leyendo, escuchando y/o viendo los medios de comunicación estatales, el lector, oyente o espectador podría concluir que el vencedor ha sido el Partido Socialista de Euskadi. Y no ha sido así. Quien ha ganado las elecciones ha sido el Partido Nacionalista Vasco que con Juan José Ibarretxe de candidato a Lehendakari ha superado al PSE en cinco escaños y ochenta mil votos. Segunda cuestión, si es tan buena, si resulta tan oxigenante para la salud de la democracia la llamada alternancia política (argumento reiteradamente pontificado por los medios antinacionalistas) ¿por qué no se argumenta el mismo discurso en Andalucía y Extremadura, por poner un ejemplo, donde el PSOE lleva tantos años en el poder, o en la Comunidad Valenciana y Castilla La Mancha, por poner otro ejemplo, donde el PP lleva tantos años en el poder?  Tercera cuestión: la gran mentira: el PSE se ha tragado su palabra, no ha dicho la verdad en la campaña electoral y ha mentido, ha ocultado vergonzosamente que iba a contar con los votos del PP, y de UPD si hiciera falta. El PSE ha ocultado que estaba juramentado y encelado única y exclusivamente en mandar al PNV a la oposición. Fuese como fuese. De hecho había preparado meticulosamente la revancha de lo que dejó de ocurrir el 2001. Cuarta cuestión, una preguntas al PSE ¿así que el gobierno tripartito PNV-EA-IU era frentista y la entente PSE-PP no?, ¿así que la entente PSE-PP no es un frente españolista? ¿Qué puede ofrecer el PPSOE, qué formulación conjunta son capaces de articular de una manera coherente a la sociedad vasca para sacarla adelante?  Y quinta cuestión, el PP tiene la gran oportunidad de oro para, "dos por el precio de uno", derrocar al PNV  en estas elecciones  y al PSOE en las próximas generales.

Tanto tiempo el PSE, tantas legislaturas, años y meses pontificando sermones progresistas, cuántas declaraciones, proclamas y manifestaciones llamando a objetivos integradores. ¡Cuántas alusiones socialistas a la transversalidad, al acuerdo entre diferentes y negador de cualquier tipo de posiciones frentistas. Cómo han usado y abusado acerca de la necesidad, y de la bondad, de los acuerdos amplios. Cuántas veces les hemos escuchado subidos al púlpito de la verdad arengar sobre la conveniencia de un gran pacto entre vascos, no excluyente, sí integrador y superador de estériles antagonismos entre nacionalistas y no nacionalistas! Pues bien, el PSE a cinco escaños del vencedor en las urnas y con ochenta mil papeletas menos que el PNV proclama su derecho a acceder a la Lehendakaritza, y ello porque entienden que la sociedad vasca ha votado "cambio". El PSE une sus votos a los votos del PP con un único objetivo: desplazar al nacionalismo democrático vasco de los resortes del poder autonómico vasco.

Es bueno recordar, hace ocho años lo intentaron de la mano de Nicolás Redondo hijo, Mayor Oreja y Fernando Savater. No les salió bien y alguien dijo entonces aquello que la "sociedad vasca no estaba preparada". Estaba claro...había que afinar, era necesario diseñar una estrategia legislativa que distorsionase y ...fuese como fuese alterar la representabilidad parlamentaria de cada opción política en el Parlamento Vasco.

Algo así como se hizo en las ultimas elecciones municipales donde las listas locales de ANV eran legalizados, o no, en función de los intereses locales-municipales del PSE, a los hechos me remito. Había que anular pues cualquier representación de la autodenominada izquierda abertzale oficial, no podía repetirse ningún nuevo caso tipo EHAK. Así se diseñó la arquitectura legislativa necesaria: la llamada Ley de Partidos.

 

La desintegración de la representación de 100.000 votos, y la previa decisión de sumar los votos del PSE a los del PP llevarán a Patxi Lopez a Ajuria Enea. Es curioso, aquel viejo lema que prefería una "España roja a una rota" adquiere su actualidad en la Euskadi del 2009. El PSOE y el PP en España son partidos rivales, enemigos encarnizados e irreconciliables, muy pocas cuestiones los unen, poco asuntos les concitan intereses comunes...salvo en Euskadi. Euskadi es diferente, Euskadi lo puede todo, Euskadi lo justifica todo, en Euskadi es posible saltarse las reglas del juego y del sentido común. En Euskadi los partidos nacionalistas españoles son capaces, en aras del destino histórico de España de ponerse de acuerdo contra los díscolos  nacionalistas vascos y apartarlos en consecuencia del gobierno y mandarnos a la oposición. La unidad de España, nación única incontestable, es fuerza mayor en Euskadi, todo lo puede, justifica y santifica. Euskadi es territorio a uniformizar, es algo prepolítico, básico y fundamental para el nacionalismo español. En cuestiones vascas no hay más parecido a un español de izquierda como un español de derechas: es el viejo "domuit vascones". En cuestiones vascas la cuestión de los grandes acuerdos de amplias mayorías, la integración entre diferentes, los grandes pactos transversales, la superación de la confrontación de identidades son latiguillos socialistas cuando son minoría, cuando son oposición, cuando no son capaces de articular mayorías. Pero todo ello decae cuando, aún usando vías arteras, son capaces de alcanzar mayorías antinaturales y acceder al poder.

Y así, el nacionalismo democrático vasco está a punto de ser desplazado del poder, arteramente, democráticamente sí, pero con truco, con barajas marcadas, con premeditación y alevosía. Porque diga lo que diga el tándem PPSOE, el nacionalismo vasco es sociológicamente mayoritario en la sociedad vasca. Habrá que recordar que el contencioso vasco hunde en la historia su desencaje en la España constitucional: las guerras carlistas, las aboliciones forales, el nacimiento del PNV, la frustración de los estatutos de autonomía incumplidos unilateralmente por las formaciones políticas españolas etc son reflejo de que ciertamente hay piezas en el puzzle de lo que se conoce como España que, al menos, no encajan del todo.

Supongo que nadie en su sano juicio concluirá que Patxi Lopez Lehendakari, y las maneras para lograrlo, no favorecerán absolutamente nada que el llamado "problema vasco" entre en caminos de solución.

 

Pero... ¿será que el PSOE, con la estrecha ayuda del PP, baraja finiquitar de una vez y para siempre un mínimo planteamiento plurinacional del Estado español, y dejar sin efecto ese planteamiento que la propia Constitución Española reconoce como Estado plurinacional?

Me despista la arrogancia socialista, me apena su apuesta antinacionalista consistente en desplazar del Gobierno Vasco al PNV a cualquier precio.

Me desconcierta la naturalidad con la que asumen el acuerdo con el PP. Lamento profundamente que el "buen rollito" de los grandes acuerdos, de la integración y de la transversalidad entre diferentes sean palabras vacías.

Me apena que el "buen rollito" de reconocernos diferentes y de pacto entre vascos sean mentira y fuegos de artificio distractores para incautos.

Era y es la gran mentira del PSE. Mientras predicaban acuerdos amplios y transversales entre diferentes estaban cocinando jurídica y legislativamente, estaban pergeñando el golpe institucional y el asalto al poder, y así barrieron 100.00 votantes y prepararon la mayoría absoluta entre el PSOE y el PP. Amañaron un fraude democrático. Y lo saben. No fue el PSE quien ganó las elecciones, fue el Partido Nacionalista Vasco el vencedor en las urnas. Y también lo saben.

Una última reflexión: quisiera tener las suficientes concreciones como para tener que retractarme de todas y cada una de las líneas aquí escritas, quisiera haberme equivocado en mis valoraciones, me encantaría rectificar de lo que hoy he escrito, porque al fin y al cabo, creo en lo que creo: creo en el acuerdo amplio entre diferentes, en la negociación, en el no impedir y en el no imponer, en el derecho a decidir de los vascos y a su concreción pactada, en la convivencia y en la bilateralidad respetuosa, acordada y amable entre Euskadi y España.

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