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2009
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Sabino Arana, 144 años de su nacimiento

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Enero 26 | 2009 |
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Sabino Arana Goiri nació en Abando, Bilbao, un 26 de enero de 1865, es decir hace 144 años, y murió en Pedernales el 25 de noviembre de 1903. Fundó Euzko Alderdi Jeltzalea - Partido Nacionalista Vasco, partido que dirigió y por el que llegó a ser diputado provincial de Vizcaya. Murió a la temprana edad de 38 años dejando plasmada su ideología en 33 obras poéticas, 14 libros políticos y literarios y más de 600 artículos en prensa.

Aún en la actualidad su pensamiento continúa siendo polémico, muy criticado por sus detractores quienes denuncian su supuesto fundamento racista y xenófobo, y justificado por sus seguidores quienes sostenemos que las críticas provienen del nacionalismo español que no tiene en cuenta su contexto sociopolítico e histórico.

El nacionalismo vasco promulgado por Sabino Arana nació en una época de bruscos cambios sociales, culturales y políticos que resultan fundamentales para su comprensión. En vida de Sabino Arana, la sociedad vasca estaba influida por diferentes aspectos, entre los que se encuentran, entre otros, la caída del antiguo régimen y el florecimiento de las ideas liberales centralistas y laicistas, el caciquismo y la imperfección del sistema democrático, la crisis del carlismo tras su derrota militar y la pérdida de los fueros, la crisis del nacionalismo español y su intento de regeneración, las políticas coloniales y los procesos de emancipación colonial, los inicios de la revolución industrial, el surgimiento del socialismo, de la inmigración y la paulatina desaparición del euskera y de la cultura vasca. Un sentimiento agónico de lo vasco se imponía en gran parte de capas populares vascas. Sabino Arana fundó el PNV para defender los intereses e inquietudes de aquellos vascos que vieron cómo su cultura y lengua, su voluntad de seguir siendo colectivo vasco consciente se ninguneaba. Sabino Arana nació y creció en el seno de una familia burguesa de fuertes convicciones religiosas y de raigambre carlista. Su padre, el armador Santiago Arana, propietario de varios astilleros, fue alcalde, representante y apoderado de Abando en las Juntas Generales de Vizcaya. Debido a la colaboración de su padre en los preparativos del alzamiento carlista de 1872, Sabino y parte de su familia se exiliaron en Francia en donde pasaron más de tres años. En 1876, terminada la guerra, Sabino y sus familiares regresaron a Abando. Se suelen consideran diferentes épocas en la evolución ideológica de Sabino Arana a partir del carlismo de sus progenitores.
La primera, la más radical, se inicia en 1892-93 y en ella impulsó (es básicamente su primer discurso de Larrazabal) un discurso directo donde subrayó los elementos más diferenciadores de los vascos. En julio de 1894 fundó la sociedad "Euskeldun Batzokija” y en su apertura se izó por primera vez la ikurriña. Un año más tarde se eligió el primer "Bizkai Buru Batzarra", que en agosto ya fue denunciada por el Gobierno Civil, acumulando así Sabino Arana su octava denuncia y su sexto procesamiento por artículos publicados en "Bizkaitarra", cuestión que le supuso ser acusado por "excitación a la rebelión". Fue condenado a once meses y un día de arresto mayor y multa, ingresando por ello en prisión. En septiembre su periódico y el “Euskeldun Batzokija” fueron clausurados, sabino Arana fue procesado nuevamente por, esta vez, "conspiración a la rebelión" y sancionado con una fianza, millonaria para la época, de 50.000 pesetas.
En una segunda etapa, tras la incorporación de algunos miembros del PNV a los cargos público a partir de 1898, suavizó ciertos conceptos diferenciadores. Así en los últimos años de su vida (1902) tras ser encarcelado, con los cargos electos destituídos y sus sedes y medios clausurados planteó la posibilidad de iniciar un proyecto llamado “españolista”, pero que no llegó a realizarse. Para unos, en dicha decisión pesó el éxito del catalanismo que, moderando sus postulados, obtuvo una gran victoria electoral, (Arana pretendería crear algo parecido a la exitosa "Lliga Regionalista" catalana de Francesc Cambó, que, moderándose y pactando con sectores no nacionalistas, había obtenido gran apoyo con su victoria electoral en 1901 para el proyecto catalanista), mientras que para otros fue una maniobra que permitiese sobrevivir al nacionalismo vasco personificado en el PNV hasta que llegasen tiempos mejores. Ciertamente en los últimos años de su vida, vio como parte de su proyecto era destruido por las autoridades y los atentados perpetrados por sus opositores; así, en mayo de 1902 Arana fue encarcelado nuevamente por delito de rebelión por intentar enviar un telegrama al presidente estadounidense, y en junio de 1902 el Gobernador Civil suspendió de sus funciones a los concejales bilbaínos del PNV por un hecho similar. Gravemente enfermo el 8 noviembre de 1902 sabino Arana fue absuelto del delito antes mencionado y salió de la cárcel. En septiembre de 1903, a causa del avanzado estado de su enfermedad dejó la dirección del PNV, falleciendo a la muy temprana edad de 38 años.
Sabino Arana no fue un integrista, ni un conservador. Fue un innovador para su época, un hombre que generó tensión positiva en muchas conciencias. En muchos hogares vascos sus ideas causaron conmoción, preocupación e incomodidad. La gente se preguntaba entonces: “Si lo nuestro era el fuero, ¿qué quiere decir ese señor hablando de cosas como nación y patria?” Sabino fue moderno, internacionalista y profundamente demócrata. Su internacionalismo le costó la cárcel por solidaridad con el pueblo cubano. Planteó los retos que los vascos necesitábamos para afrontar el nuevo siglo XX que se iniciaba. Sabino Arana se opuso abiertamente a las posiciones de dominio que pretendían las instituciones centralistas, tanto las políticas, como las sociales, culturales e intelectuales. Fundó un PNV como agrupación de aquellos vascos que más allá de la no aceptación del despojo político-institucional practicado en tierras vasca tras la abolición de los Fueros Vascos, por la fuerza de las armas y en nombre de la unidad de la nación española, afirmaron el ser nacional del Pueblo Vasco, proclamaron ante la historia su objetivo político, Euzkadi, y se unieron para la consecución pacífica y democrática de los derechos políticos inherentes a tal condición. Una de sus ideas-fuerza fue su humanismo y su compromiso con las corrientes modernas de la época que le tocó vivir. Conectó con las corrientes nacionalistas europeas de finales del XIX y aplicó en Euskadi el principio de las nacionalidades en boga en Europa. Frente a las estructuras electorales caducas de aquel tiempo planteó un nuevo concepto de partido y conectó con lo que la sociedad vasca de principios del siglo XX necesitaba. Sabino Arana innovó y se adaptó a los retos de la sociedad vasca que le tocó vivir. Si Sabino viviera en enero de 2009 se preguntaría sin duda cuáles son los retos de esta Euskadi del siglo XXI. Y lo haría con planteamientos y fórmulas del siglo XXI y con las ideas que hoy se mueven por el mundo. Por lo tanto, hoy y aquí, la voluntad política por la que surgió el PNV se revalida de nuevo, democráticamente, en la radical defensa y afirmación de una personalidad colectiva concreta, de una nación vasca a construir entre todos, de una Euskadi definida sobre la voluntad del conjunto de su ciudadanía. Por ello, el compromiso de que el PNV continúe sintonizando y actualizando esa voluntad política con los intereses y necesidades de la ciudadanía vasca, es el apasionante reto de seguir acertando y construyendo la nación vasca, Euskadi, la patria de los vascos.

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