LA sanidad pública vasca está atravesando una situación de conflictividad sindical y de presión política que, a menudo, nos oculta la perspectiva más amplia que su actividad ofrece. Y es que los brochazos con los que algunos simplifican sus mensajes emborronan con demasiada frecuencia las numerosas y excelentes obras que produce nuestro sistema sanitario, por cierto muy reconocido también fuera de aquí.
Porque Osakidetza sigue siendo hoy en día un referente entre los sistemas de salud del Estado y de Europa. Lo es por su innovación, por su calidad, por su organización, por su eficiencia y, lógicamente, por sus personas. Su nivel de inversiones sostenidas en el tiempo -y aumentadas ahora como nunca-, el crecimiento de su dimensión física y de plantilla, el desarrollo de su capacidad tecnológica, su decidida implantación de estructuras como los hospitales de día, unidades de corta estancia, hospitalización a domicilio o la cirugía sin ingreso, su apuesta por la investigación y la innovación, o la consecución de niveles de salud pública entre los más altos del mundo, entre otras cosas, hacen que la sanidad pública vasca sea hoy mejor que nunca.
Pero, a la vez, se enfrenta e enormes retos y necesidades, a los nuevos desafíos que se plantean a todos los sistemas desarrollados que hacen que la sanidad esté permanentemente en la agenda de los gobiernos y en primera línea del debate político.
Y hay diversos modos de abordar la resolución de los conflictos que afectan a sectores tan básicos como la sanidad. El de trabajar desde el análisis y el diseño de propuestas de futuro desde el rigor, la serenidad y el consenso social, siendo conscientes de la sostenibilidad del Estado de Bienestar, o el de dar a todo ello un enfoque demagógico que lo convierta en arma arrojadiza contra el Gobierno de turno y prime el egoísmo de los logros a corto plazo sobre la solidaridad con las generaciones futuras.
Lamentablemente, como en muchas otras áreas de la política vasca, algunos están trabajando, a la vista está, desde este segundo plano, destructivo y no constructivo, que desmotiva en vez de ilusionar. Sin duda, detrás de esta estrategia de confrontación se esconden intereses diversos que coinciden sólo en la oportunidad de sacar provecho de coyunturas electorales. Por ejemplo, tenemos unos partidos políticos -y aquí me refiero sobre todo a PP y PSE- que, al darse cuenta de que la sanidad es el servicio público más apreciado por la ciudadanía, la utilizan como punta de lanza de sus ataques contra el Gobierno, apoyando toda nueva demanda que surja desde cualquier rincón y generando las alianzas más excéntricas que se puedan imaginar; por otra parte, tenemos algunos sindicatos especialmente centrados en ejercer la máxima presión en esta fase final del proceso de negociación de condiciones laborales de Osakidetza; y, por último, estas llamativas circunstancias alimentan inevitablemente los contenidos de los medios de comunicación.
En esta difícil situación, Osakidetza ha vuelto a reunirse con todos los sindicatos para, a la luz de sus posturas, construir la mejor oferta posible -como digo siempre, dentro de lo razonable y lo socialmente aceptable- que les presentará en la Mesa Sectorial del próximo martes 19. Se trata de una nueva oportunidad. La oportunidad de pactar un Acuerdo que satisfaga razonablemente las expectativas de las y los trabajadores y permita, a la vez, el desarrollo equilibrado de Osakidetza en todas sus áreas, seguir implantando las prestaciones que aporten mayor valor añadido, el abordaje de una oferta sanitaria que tenga cada vez más en cuenta el envejecimiento y la cronificación de las enfermedades, la implantación de las más modernas fórmulas de gestión y liderazgo que faciliten el crecimiento profesional, el desarrollo de la eficiencia, el reconocimiento diferenciado de la aportación personal y, en definitiva, la innovación.
Esto es algo que podemos conseguir -porque tenemos una buena situación de partida- si entre todos conformamos un marco de paz social estable. Para ello, presentamos una propuesta que debe permitirnos alcanzar un acuerdo. Trabajar por este gran proyecto de seguir mejorando la sanidad pública vasca merece esta oportunidad.