Entrevistas
18
Enero
2008
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El Correo

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Ortuzar: «Llegado el caso, el PNV será generoso para olvidar la estopa que le dio el PP y hablar»

OLATZ BARRIUSO

Recién llegado a la presidencia de la poderosa ejecutiva vizcaína del PNV, Andoni Ortuzar deja patente que, sin descuidar la gestión, su prioridad política pasa por «empujar» a favor de la propuesta de Ibarretxe y arrancar al Estado un acuerdo «sobre el estatus de Euskadi». Sea con Zapatero o con Rajoy.

-¿En qué se notará la 'impronta Ortuzar' al frente del Bizkai buru batzar?

-Provengo del periodismo y de la zona minera. Esa combinación me hará estar atento a lo que la sociedad demanda. En mi zona, el nacionalismo es de alpargata, fronterizo. Clásico y firme, pero a la vez acostumbrado a convivir con gente de ideología no nacionalista. Y eso nos hace estar muy dispuestos a entender que Euskadi se hace con todos.

-¿Ese pragmatismo quedará patente a la hora de gestionar la 'hoja de ruta' de Ibarretxe desde el BBB?

-Soy ortodoxo en las ideas, pero muy heterodoxo en las formas. Si ser pragmático significa que me gusta dialogar y llegar a acuerdos, pues sí, lo soy. Vizcaya, que es la infantería del partido, lógicamente estará alineada detrás de la defensa de la propuesta del lehendakari.

-¿Ésa es ahora la prioridad del PNV?

-En la agenda política nacional vasca, sí. En otras, no, porque tenemos que seguir gobernando bien. Si algo ha caracterizado al PNV es que ha compatibilizado una política de defensa de lo vasco con una gestión de calidad de nuestras instituciones, y vamos a seguir haciéndolo.

-¿Y no entorpecerá esa apuesta precisamente los asuntos que afectan a los ciudadanos?

-No debería. Hay que saber distinguir los dos planos. De momento, lo estamos logrando. Hemos aprobado los Presupuestos con los socialistas y, a pesar de su reacción injusta a la propuesta del lehendakari, supimos separar el grano de la paja.

-Argumentan que la propuesta sirve para romper la «dinámica de acción-reacción» en torno a ETA, pero la situación parece más enquistada que nunca.

-Por esa regla de tres, se diría que lo mejor es quedarnos cruzados de brazos. El Pacto de Ajuria Enea y el plan Ardanza se criticaron en su día por los mismos motivos. Los que se lo cargaron lo ponen hoy como modelo. ¿Debemos estar ciegos, mudos y sordos hasta que ETA decida autodisolverse? ¿Qué pintamos entonces? ¿No tenemos derecho a hablar? Además, la iniciativa del lehendakari no se puede calificar de nacionalista. Es un plan democrático.

-Pero tiene en contra a prácticamente la mitad de la sociedad vasca.

-Es triste que el derecho a decidir sólo lo defendamos los nacionalistas y EB. En Bélgica, las tres realidades nacionales no se ponen de acuerdo para gobernar, pero nadie niega el derecho del otro a ser él y a decidir. Los no nacionalistas se oponen a la consulta porque tienen miedo al resultado. Acepto que haya gente que no quiera el proyecto político del PNV para Euskadi, pero vamos a medirnos.

-¿Se ha diluido entonces el legado de Josu Jon Imaz, su apuesta por buscar un acuerdo entre vascos?

-No es eso, es que hay que ir quemando etapas. En la primera hablamos del método. Y parece que es el adecuado. De Argel, Ajuria Enea, Lizarra y de este último fallido proceso de paz hemos aprendido todos que hay errores que no hay que volver a cometer. Estamos siendo mucho más garantistas que lo que se ha sido en cualquiera de los otros procesos. Vamos a intentar sinceramente un acuerdo con Zapatero.

-Por mucho que él o Rajoy necesiten del PNV, ¿hay margen real para un acuerdo?

-Por supuesto. Ni se han leído la propuesta ni la situación preelectoral les permite expresarse de forma distinta. En relación a este tema, al verdadero Zapatero le conoceremos a partir del 10 de marzo.

-¿Qué pedirá exactamente el PNV?

-Iremos con una posición bastante abierta. No sería bueno pensar que si el PSOE nos necesita va a tener que estar blandengue y, si no, va a poder 'marcar paquete'. La negociación es entre instituciones. El PNV va a ser igual de exigente y de flexible si sus votos son necesarios como si no lo son. Y, al revés, nos gustaría que si el PSOE o el PP no nos necesitan, eso no supusiera que el conflicto vasco pase a tercera derivada. Sería un craso error.

La España negra

-No negará que sus cálculos pasan por que gane Zapatero, y que gane por la mínima.

-Hombre, eso es así, pero nuestro análisis es un pelín menos interesado y más profundo. Después del 'aznarato' y aquella España negra, no se ha consolidado un liderazgo. Esta vez quien gane va a ganar sin sombra de duda, y va a tener que ser él mismo. Y ahí, desde Euskadi, y también desde Galicia o Cataluña, reivindicamos que ha llegado el momento de hablar del modelo de Estado. No puede darse por cerrado, aunque se pretenda. ¿Qué van a hacer, echarnos un manto negro por encima? Zapatero va a tener que hacer un planteamiento más sincero, más de fondo. Veremos si se abre paso el alma federalista o el más centralista.

-No las tienen todas consigo.

-No sé que nos favorecería más, si un Zapatero con mayoría absoluta o un Rajoy en minoría. Tenemos que ser fríos en esto: la prioridad es conseguir un estatus político para Euskadi que dé satisfacción a lo que la mayoría de los vascos decida.

-Han dejado la puerta abierta a apoyar al PP. ¿Es un farol para mantener alta su cotización en Madrid?

-No, es una constatación. Hablaremos con el que gane. Sobre todo, es un mensaje al PP para que cambie. Si quiere gobernar tiene que bajar del monte. Nos han dado mucha estopa estos años, nos han convertido en el 'pim pam pum', nos han mezclado con la violencia. Pero, llegado el caso, tendríamos la generosidad suficiente para olvidar todo eso y hablar con el fin de intentar lograr ese estatus político. Tienen que cambiar mucho, no nos engañemos. Es un ofrecimiento sincero, teóricamente posible, que depende más de ellos que de nosotros.

-EA les acusa de haber renunciado a la gran coalición para tener las manos libres y pactar a sus anchas.

-Eso no es verdad. La gran coalición en teoría era una buena posibilidad, por qué no reconocerlo. Pero se ha revelado impracticable. Para hacer una coalición hay que pensar en el día después y aquí todos estaban pensando en cómo garantizar su representación. Respecto a EA, le pilla con los liderazgos sin cuajar. Seguramente para ellos era más fácil ir desdibujados que en solitario. Ahora cifran todo su discurso en la estrategia de una persona que pertenece a otro partido. Curioso.

-¿Puede interpretarse la decisión final como una victoria de Urkullu?

-No. El PNV no funciona así. Es perfectamente compatible la posición inicial de Egibar con el hecho de comprobar después que no se dan las condiciones. La decisión se adopta por unanimidad. Puertas adentro, no hemos vivido esto como un pulso Egibar-Urkullu. Ha sido un debate serenísimo, tranquilísimo.

-Admitirá que bajo el manto de consenso se perciben, desde fuera, divergencias sobre la estrategia a seguir.

-Claro que hay distintos criterios, esto no es el Partido Comunista búlgaro. Cada miembro del EBB provenimos de diferentes formas de ver la política, de la calle, y esa es una de las grandes riquezas de este partido. No somos una partitocracia.

-Diría entonces que la unidad interna del PNV es un hecho.

-El partido está muy bien. Hemos salido del proceso interno con nota. Hemos hecho autocrítica y convenido que alguna tontería ya hemos hecho. Vivimos la escisión y estamos vacunados. Dónde hemos podido llegar a acuerdos sinceros y reales, no a componendas, lo hemos hecho. Pretender que todo es una balsa de aceite sería muy sospechoso. Luego pasa lo que al PP con Gallardón. Las aguas están muy calmadas y hay identidad en la línea política y en el ámbito personal.

-¿Le dolió que su esfuerzo de consenso no tenga reflejo en Guipúzcoa?

-No. Porque para mí no ha sido un esfuerzo. He elegido a las personas idóneas. Las competiciones por ver quién es más nacionalista siempre esconden un complejo, no hay que andar por ahí con el 'abertzalímetro'. Creo que en Guipúzcoa Egibar intentó lo mismo. Luego, no fueron capaces de fraguarlo en la realidad, pero hay que seguir trabajando para que pueda ser dentro de cuatro años. Veo a Egibar en esa disponibilidad.

-¿Excluyen intentar de nuevo la coalición en las autonómicas?

-Es muy difícil que los otros partidos acepten diluirse en una coalición en unas elecciones en las que se juega el ser o no ser de cada sigla. Estamos contentos con el funcionamiento de la coalición PNV-EA. Es fácil de entender, pero que vayan otras formaciones adheridas chirría más. Para unas autonómicas volveremos a ofrecérselo, creo yo.

-¿La apuesta por el tripartito como fórmula de gobierno sigue firme?

-Mantendremos ese espíritu. Si a ese cauce central se van sumando más fuerzas, estupendo. Ojalá el PSE se convenciera de que ésa es la vía, sería uno de los días más felices para Euskadi. A raíz de los años de plomo de Aznar, nos hemos malacostumbrado a que todo se haga en bandos. Y no. Una cosa es el acuerdo para solucionar el conflicto y otra, las fórmulas de gobierno.

-Ha dicho que el PNV debe tener a ANV y EHAK en agenda mientras sean legales. ¿Significa que les borrarán de la lista cuando no lo sean?

-No. No podemos caer en la hipocresía de dejar de hablar con ellos. Aquí todo el mundo lo ha hecho y, además, es lo que hay que hacer.

-Con su falta de autonomía frente a ETA, ¿sirve de algo ese diálogo?

-Lo peor que le podemos hacer ahora a la gente que está capitaneando esa nave a la deriva es dejarles aislados. Siempre que se ha hecho así han tomado el camino más duro.

-¿Eso no ha sucedido ya?

-Muchos están empezando a tocar fondo porque ven que entre unos y otros no les dejan salida. Ahí hay gente que quiere apostar por la política. No vamos a dejarle el camino fácil a ETA.
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