Joseba Zorrilla
28Diciembre
2007
28 |
Entrevistas

Deia

Joseba Zorrilla
Diciembre 28 | 2007 |
Entrevistas

"Ha habido que agarrar a la gente para que no se tomara la justicia por su mano"
Su voz suena a su ánimo: bajo. La bomba de ETA en una de las casas del pueblo del PSE en Balmaseda también ha reventado sus navidades. Joseba Zorrilla (PNV), alcalde de la villa encartada, constata que unos pocos están consiguiendo quebrar la armonía en su pueblo

Igor Camaño 

Hace unos meses, en una de las últimas entrevistas que concedió a DEIA, Joseba Zorrilla (40 años) desgranaba planes: de vivienda, de urbanismo, del traslado de una gasolinera, de un aparcamiento... Era el retrato robot de un alcalde dedicado a los problemas de sus vecinos. A cosas del pueblo. Hoy sigue siendo ese alcalde. Pero los problemas de parte de sus vecinos son otros: que cinco kilos de cloratita de ETA volaron sus domicilios en Nochebuena. La arquitecta del consorcio de compensación de seguros visitó ayer la zona. El trabajo le desbordó. Deberá volver hoy.

Aunque ha habido atentados en Getxo, en Sestao… ¿Pensaba el alcalde de Balmaseda que le podía tocar a su pueblo o lo veía lejos, por ser un municipio pequeño?

Desgraciadamente no se veía lejos. No es la primera vez que los vecinos de Balmaseda sufrimos la violencia de ETA. Y no hace falta remontarse muchos años atrás, cuando hubo un ataque contra la antigua casa cuartel de la Guardia Civil. Hace dos años, un mes de enero, ETA colocó una mochila bomba en la puerta del palacio de justicia y explotó a primera hora de la mañana, sin ningún aviso, cuando la gente iba al tren. De un tiempo a esta parte, Balmaseda ha pasado de ser una villa tranquila, como el resto de Enkarterriak, a sufrir cierta crispación. Se palpa en la calle.

Y eso, ¿por qué?

El pleno de constitución del Ayuntamiento fue muy crispado, como consecuencia de ese pleno hubo enfrentamientos personales en la calle… La situación se ha tensado y no estamos acostumbrados a eso. La convivencia pacífica siempre ha sido la mayor virtud de Balmaseda. Tenemos eventos como el Via crucis, que puede ser un buen ejemplo: en la representación de la última cena, entre los doce apóstoles y Jesucristo, siempre hay gente de todos los colores políticos, incluida la izquierda abertzale. Incluso se toman vinos después de los ensayos. Todo esto marca un antes y un después porque esto no es un ataque a la sede del PSE, sino un ataque a toda Balmaseda y a su convivencia pacífica, a su armonía.

¿Para tanto lo considera?

Esto no es como Hernani o Rentería donde, desgraciadamente, están más acostumbrados. Aquí ha entrado una gente joven dentro de la izquierda abertzale, unos auténticos descerebrados, con actitudes iguales, y que lo único que quieren es presumir de que aquí están ellos y de que Balmaseda también es fruto del conflicto.

Aunque eso sea tarea de los investigadores policiales, ¿cree que los autores pudieron tener ayuda de algún vecino de su municipio?

El lugar donde colocaron la bomba está detrás de unos edificios, tras unas vías abandonadas, en un sitio oscuro… Alguien de fuera no lo conoce. No sé si alguien informó, acompañó o guió al que la puso, pero alguien de fuera solo no lo hace. Es imposible que un comando itinerante de ETA pusiera la bomba donde la puso si no tiene información previa.

Dicen que en los pueblos pequeños se conoce todo el mundo...

Sí claro. Nos conocemos todos.

De las concentraciones de protesta, la de Balmaseda ha sido la más numerosa. Parece evidente que la mayoría del pueblo no comparte los métodos de ETA.

Confiaba en la respuesta popular, pero, si digo la verdad, esperaba más gente. La inmensa mayoría del pueblo, como se ve elección tras elección, rechaza la violencia. Los que la amparan o no la condenan no llegan ni a un diez por ciento de la población. Y llegados aquí, quiero que quede una cosa clara. Quiero saber si la izquierda abertzale de Balmaseda condena este atentado. Que diga claramente delante de los vecinos si lo hace o no. Delante de los mismos vecinos que se quedaron sin cenar el otro día, fuera de sus hogares. Los mismos que quizá pudieron haber muerto en el atentado. Que sean valientes y les digan a la cara que no lo condenan, que es fruto del conflicto. Me hacía gracia Barrena cuando decía que se solidarizaba con los vecinos y que esperaba que volvieran cuanto antes a sus domicilios. ¿Pero qué pasa, que cayó un rayo en ese edificio? ¡Que no, que fue una bomba! El conflicto no se resuelve así. Así no se resuelve nada.

¿La ha transmitido alguien de ese mundo, aunque sea a título personal, su condena o su rechazo?

No, pero estoy convencido de que gente veterana sí lo condenará, aunque tenga y defienda su ideología, algo totalmente respetable. Estoy convencido de que no comparten esta actuación en Balmaseda, aunque también estoy convencido de que otra gente igual brindó esa noche con cava por el atentado.

¿Cree que la bomba restará apoyos a ese mundo?

Estoy convencido. Hechos así hacen que gente que pueda compartir ideas, legítimas y respetables, pero que no está de acuerdo con estos métodos, se distancie de ese mundo. Cuando toca lejos no se siente ni se ven las cosas de la misma manera que cuando toca en casa, a vecinos, a familiares, a amigos. Se están restando apoyos pero también están crispando más el ambiente del pueblo. Imagino que esas familias que se han quedado sin casa les pedirán explicaciones cuando se encuentren con alguien de ese mundo.

¿Qué sentimiento domina hoy en las calles de su pueblo?

La gente está harta, hasta las narices, porque esto no lleva a ningún sitio. Balmaseda tiene mucha rabia porque han vuelto a atacar al pueblo. Y Balmaseda para sus vecinos es sagrado, igual que el Via crucis. Esto le ha tocado la fibra a todo el mundo. Y más en estas fechas de reunión y de estar en paz. Esta vuelta de tuerca no tiene sentido. No ayuda a la convivencia. Habrá que quedarse con que no ha habido daños personales y que todos los daños son materiales. Hay que tranquilizar a la gente y no entrar en esa dinámica violenta, que es lo que parece que tratan de provocar. Lo fácil es generar la violencia; lo difícil es contener a los afectados.

¿Han tenido que agarrar a alguien para que no se tome la justicia por su mano?

Por lo que me han comentado, sí. Ha habido momentos de mucha tensión. Avisaron de que había una bomba en la casa del pueblo, pero es que en Balmaseda hay dos casas del pueblo. Hubo que desalojar casi todo el casco histórico. Una de las casas está cerca de la herriko y hubo gente desalojada que pidió explicaciones. No creas que esa gente se calló. Todo lo contrario.

¿Los vecinos afectados podrán pasar el fin de año en casa?

Los del número 18 casi seguro que no. Quizá los del 16 y el 20 sí, pero los primeros pisos de esos portales creo que no. Ahora no somos muy optimistas, pero habrá que esperar que este 2008 sea el definitivo, el de la desaparición de ETA.

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