Arrieta: "Desde el punto de vista europeísta, el PNV ha sido un partido pionero y adelantado a su tiempo"
"Estación Europa es un símil del paso del PNV por el Viejo continente", dice Arrieta. Una historia llena de "amores y desamores, encuentros y desencuentros", como la vida misma. Pero, sobre todo, las vivencias en el exilio de unos políticos tan históricos como olvidados al mismo tiempo, grandes figuras como la de Francisco Javier Landaburu, José Antonio Aguirre, Manuel Irujo y José María Lasarte. Una historia de logros y miserias. Vivir tan alejados de la patria y en tan malas condiciones no fue fácil para ninguno de ellos.
¿Hablar del PNV es hablar de un partido pionero a la hora de conceder importancia a Europa?
Sí. Desde el punto de vista europeísta, el PNV ha sido un partido pionero y adelantado a su tiempo. Pero no todo ha sido un camino de rosas, mientras que el discurso jeltzale habla siempre de una Europa sustentada en las naciones, desde La Haya el discurso está basado en los Estados. Lo que está claro es que el europeísmo es un rasgo identitario del PNV.
¿A qué aspiraba el PNV en Europa?
Ellos querían y quieren la Europa de los pueblos, una Euskadi que pueda ser libre de su destino, que sea una más entre iguales. Esa concepción de la Europa de los pueblos va en detrimento de los Estados, todo lo contrario de lo que en realidad ha estado sucediendo en el viejo continente.
¿Cómo se ha portado ese viejo continente con el PNV?
Hay de todo. Desde el principio, el PNV veía en Europa un sinónimo de esperanza. Era una oportunidad de las naciones sin Estado. Además, aspiraba desde los inicios a una Europa sin regímenes dictatoriales, es decir, también sin el de Franco. Lo que es un éxito es que representantes del PNV estén en el Congreso de La Haya, aunque sólo sea como meros espectadores. También es un éxito que el PNV fuera miembro fundador de la Internacional Demócrata cristiana.
¿Fue todo un camino de rosas?
No. Es verdad que consiguieron que existiera una nueva idea de Europa -que era vital-, pero evidentemente, hubo jeltzales que en su día no pudieron ni derrotar a Franco dentro de Europa, que era su principal objetivo, ni lograron volver a casa.
¿De qué gente del PNV habla, de qué pioneros?
Es un grupo, les llamo el grupo de París. Son figuras como el lehendakari José Antonio Aguirre, Francisco Javier Landaburu, Manuel Irujo y José María Lasarte. Algunos familiares de estas personas están dolidas, porque a algunas de ellas no se les ha hecho el honor que merecían. Entre todas ellas brilla con luz propia en mi libro la de Francisco Javier Landaburu. Hizo un gran trabajo.
¿Existían dos almas en el partido en la época de aquellos hombres?
Sí, en la época del grupo de París ya existían dos almas en el partido. Por un lado, los ortodoxos y sabinianos. Por el otro, gente posibilista, realista, más abierta. Ahí es donde estaban los europeístas: Lasarte, Irujo, Landaburu...
¿Hubo momentos de gran tensión entre aquellas dos visiones?
En mi libro recojo varios momentos de mucha tensión. Todo empieza cuando algunos dirigentes del PNV -precisamente los hombres de París- participan en el Consejo Federal Español en el Movimiento Europeo. Entonces hubo una tensión increíble. Un sector del PNV tenía muy claro que no podía haber miembros del partido en un organismo español.
Era el más sabiniano, ¿verdad?
Sí, era el sector más ortodoxo. No tardaron en empezar un bombardeo continuo contra la gente de París. Los más sabinianos estaban molestos por el hecho de que se acercaran a organismos españoles -que era lo único que podían hacer-. Como alternativa, aquellos hombres crearon entonces el Instituto Sabiniano para calmar los ánimos. Los de París apostaron por crear un consejo vasco propio, y éste se creó en 1951. Pero por desgracia no tuvo vida, por lo cual volvieron al Consejo Federal Español y eso trajo más desencuentros. Ese choque central fue entre los del interior y los del exterior (los de París). Hubo duras críticas de españolismo contra las personas de París. Las críticas fueron muy duras, terribles, tanto, que Lasarte se marchó harto a Venezuela. Estos hombres vivían en una situación económica malísima. Fueron a trabajar en condiciones muy duras, tenían ilusión y muchas ganas de dar la cara. Pero se encontraron con acusaciones de españolismo cuando no hacían más que trabajar. Ese impasse de los 50, esa década triste, dio como lugar a una juventud vasca que empezaba a acusar al PNV de inmovilista.
¿Quiénes eran los más pragmáticos y quiénes los más idealistas?
Los hombres de París, los que llevaban el día a día de la política europeísta eran el sector pragmático. Sabían que iban a conocer poco, que estaban muy limitados, lo tenían muy difícil, pero si lograban algo como criticar a Franco, mejor que mejor. Ellos luchaban para que la opinión pública europea estuviera en contra de Franco. Y dentro de sus posibilidades, hacían lo que podían.
Así que había que estar en Europa a toda costa... Aun yendo mal las cosas.
Sí. Digamos que el PNV ha tenido lo que denomino la política de la presencia. Hay que estar. Lo que mejor resume el papel del PNV en Europa -sobre todo lo que hicieron los hombres de París-, lo dijo Manuel Irujo. Años más tarde de su paso por París, un periodista le pregunto a Irujo a ver qué hacían en París aquellos jeltzales, a lo que Irujo respondió: "El ridículo, hijo, pero si había que hacerlo por Euskadi, se hacía". Eso es, tenemos que estar. Me parece genial lo que pensaba esta gente: que se nos conociese en Europa. Y si había que estar con muchas dificultades, se estaba.
¿Tiene Europa en la actualidad más peso en los planteamientos del PNV que hace 50 años?
No. Creo que sigue teniendo el mismo peso, la misma política y el mismo discurso. Hoy existe el mismo lenguaje acerca de Europa que el que había después de la Segunda Guerra Mundial. Pero la realidad, es que en la práctica, el PNV siempre ha tenido una disputa entre el querer hacer y el poder hacer.
En el libro habla de un sector europeísta, federalista y cristiano demócrata del PNV, ¿eran así los hombres de París?
Sí, ellos eran federalistas, tanto de cara a Europa como de cara al Estado español, mientras que el otro sector qué decir, de cara a Europa eran federalistas pero de cara al Estado español no. ¿Qué sentido tiene proclamar el federalismo para Europa y no hacerlo para España?
¿Ha propuesto alguien del PNV alguna iniciativa en Europa parecida a la de Juan José Ibarretxe?
No, algo así todavía no se ha llevado a Europa desde el PNV. Los objetivos de los jeltzales han sido otros: el primero, la estrategia antifranquista. El segundo, la defensa de las nacionalidades sin estado. Y por último, saber ver en Europa un espacio para poder legitimar el propio discurso nacionalista.