Entrevistas
29Septiembre
2007
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Iñaki Anasagasti (Deia)

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Septiembre 29 | 2007 |
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Anasagasti: "Este Alderdi Eguna llega en un momento de unidad necesaria ante los retos que tenemos por delante"
Como buen padre de la criatura Iñaki Anasagasti ha predicado con el ejemplo ante los suyos y, salvo el año pasado, en el que se encontraba de viaje, ha participado activamente en todos y cada uno de los Alderdi Eguna, desde su primera edición en la cima de Aralar en 1977. Mañana también estará en Foronda con ilusión renovada tras la paz interna en el partido.

El PNV afronta el Alderdi Eguna tras haber alcanzado un consenso interno.

En el PNV siempre andamos con consensos internos porque no somos un partido tan grande, interclasista, con cinco territorios incluyendo Iparralde y con extraterritoriales, lógicamente o estamos en un consenso permanente o esto no funciona. Algunos dicen que el PNV no es un partido sino un milagro y yo creo que algo de eso tiene, porque milagro puede parecer que treinta años después se logre convocar en una campa a tanta gente y sobre todo en clave familiar. No hay más que ir a Foronda para darse cuenta de que el PNV es, como decía Telesforo Monzón, un pueblo en marcha.

Este Alderdi llega en un buen momento para afianzar la unidad invocada en la ponencia política.

Sí, porque ha habido Alderdi Egunas muy conflictivos previos a la división, los años 1985 y 1986 fueron muy complicados y tristes, pero éste tiene unas características especiales. Las generaciones de la transición han desaparecido o están desapareciendo, hay nuevas gentes que hacen política y el problema de un partido de 112 años es la continuidad. Y eso sólo se logra uniéndose alrededor de unas ideas. En este momento se ha logrado ese consenso mínimo porque tenemos unos retos muy importantes por delante: aparte de las elecciones legislativas del año que viene, tenemos la renovación interna del partido y luego todo lo que derive del debate de política general de ayer.

¿Percibes una ilusión renovada de cara al Alderdi después de todo lo que ha pasado?

La gente tenía la respiración contenida porque no quiere peleas dentro del partido, sino unidad, como en las familias. No quiere optar entre aita o ama porque quiere a los dos. La militancia busca eso y si los dirigentes del partido lo consiguen, la gente lo agradece. Además como se ha conjurado una cierta crisis o una tormenta en un vaso de agua en quince días, hemos dejado descolocado a mucha gente sobre todo por el hermetismo, no ha salido fuera nada, nada que nos pudiera debilitar y eso ha sido un éxito.

¿Por qué surgió la necesidad de celebrar un Día del Partido?

El año 1977 fue el año en que el PNV salía de la clandestinidad y también el año de la unión con otros partidos políticos para luchar políticamente por sacar a los franquistas de todas las instituciones. Necesitábamos demostrar nuestra fortaleza ante el importante momento político en el que estábamos inmersos y por ello el EBB acordó celebrar el Alderdi Eguna.

La iniciativa de celebrar un Día del Partido partió de usted.

Tantos años de dictadura habían separado muchas familias y amigos y la necesidad de reunirse nuevamente estaba latente entre los militantes. Juan Ajuriaguerra, Xabier Arzalluz e Iñigo Agirre estaban en Madrid en la Asamblea de Parlamentarios Vascos y nosotros nos pudimos dedicar más al trabajo interno. Yo tenía una situación óptima para promover esta idea ya que era miembro del Euzkadi Buru Batzar e hice un planteamiento en la ejecutiva de que teníamos que hacer una fiesta solamente del partido, al margen del Aberri Eguna.

¿De dónde le vino la idea?

Realice un viaje por Europa y coincidí con celebraciones festivas y multitudinarias de los partidos comunista italiano y francés. A ello hay que añadir que durante mi exilio en Venezuela presencié las celebraciones del COPEI venezolano.

Se encontró con alguna resistencia interna.

Efectivamente, el burukide Txomin Saratxaga y yo se lo planteamos a Juan Ajuriaguerra y le pareció que una fiesta del partido iba a molestar al resto y, además, consideraba que la gente no acudiría a una celebración de este tipo. Pese a su negativa, nosotros le dijimos que respetábamos su criterio pero que nosotros éramos burukides y que seguíamos adelante con la idea. Posteriormente, reconoció que era una buena idea y nos ayudó como el que más.

La gente respondió masivamente en Aralar.

El éxito fue tal que nos sobrepasó, elegimos San Miguel de Aralar como lugar estratégico simbólico y no nos dimos cuenta que tenía unos accesos horribles, hasta el punto de que a las seis de la tarde todavía seguían llegando autobuses. El éxito fue absoluto porque se veían gentes separados por la clandestinidad y la persecución franquista, gudaris de batallones, gentes de todas las generaciones, de todos los territorios… fue una experiencia casi mística.

El año siguiente se celebró en otro lugar.

El criterio que se siguió fue que el Alderdi Eguna se celebrara de manera rotatoria en Gipuzkoa, Araba, Bizkaia y Nafarroa, aunque luego decidimos fijarlo en Olarizu, porque reunía mejores condiciones, aunque finalmente lo trasladamos hasta Salburua y Foronda. Hemos ido aquilatando la fiesta, le hemos introducido nuevos elementos como tómbolas y otros ingredientes lúdicos.

¿Cuál es el secreto de que concite a tanta gente?

El secreto es la familia, una vez al año la gente se quiere sentir fuerte perteneciendo a una gran familia política. Hay un discurso político, hay una buena comida, la fiesta sirve de lugar de encuentro y reencuentro… son los ingredientes que explican semejante seguimiento popular. Hay una comunión entre la afiliación y los cargos tanto públicos como internos. En el fondo no es más que la constatación de que el PNV es más que un partido, es una inmensa familia. El secreto es la familia, una vez al año la gente se quiere sentir fuerte perteneciendo a una gran familia política. Hay un discurso político, hay una buena comida, la fiesta sirve de lugar de encuentro y reencuentro… son los ingredientes que explican semejante seguimiento popular. Hay una comunión entre la afiliación y los cargos tanto públicos como internos.

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