«El PNV no se puede permitir perder presencia pública»
ROBERTO L. DE CALLE
BILBAO.– Hacía 30 años que el PNV no renovaba su ponencia de organización, y Josune Ariztondo Akarregi, secretaria del Euzkadi Buru Batzar, ha promovido toda una revolución interna. A su juicio, la permeabilidad que invade todos los asuntos sociales también debe afectar a su partido, incluso a pesar de contar con una sólida estructura interna asentada sobre pilares basados en la tradición.
Pregunta.– ¿Qué ha cambiado para reformar ahora el tradicional funcionamiento orgánico del partido?
Respuesta.– La última ponencia la hicimos hace 30 años y, desde entonces, todo lo relacionado con los cauces de comunicación han cambiado radicalmente. La política se ha vuelto mucho más mediática de lo que era hace 30 años y hoy, por ejemplo, a nadie se le ocurre que un burukide del EBB no pueda ser parlamentario.
P.– Lo que antes tenía un cauce exclusivamente interno ahora ya no lo tiene. ¿Se va a producir un aperturismo en el PNV frente a la opacidad de la que se ha caracterizado hasta ahora?
R.– No creo que haya habido opacidad porque, a pesar de que la división entre el ámbito interno y externo era muy nítida hace unos años, ahora no lo es. Pero eso pasa en todos los ámbitos de la vida, por ejemplo, en el maltrato a la infancia o a las mujeres; lo que antes pertenecía al ámbito privado ahora ya es más público, y lo mismo ocurre con la política. No tiene sentido que la sociedad en general no pueda acceder a los borradores de ponencias que están en manos de miles de personas. Además, el debate es bueno; no se trata de hacer nudismo pero sí salir de lo que era cosa de dominio privado en los últimos años.
P.– La propuesta que hacen incluye incrementar el control del EBB sobre las ejecutivas territoriales. ¿Por qué?
R.– No es exactamente así. Se trata de compartir responsabilidades, algo que ya existe de facto, pero que al EBB le ha parecido interesante explicitar. Compartir responsabilidades significa compartir decisiones y diagnósticos, porque esto es parte del solapamiento entre unos espacios y otros. A nadie se le ocurre que lo que sucede en la vida social, política e interna, por ejemplo, en una población de 50.000 habitantes, afecta estrictamente a esa población. Y cuando tenemos un éxito o un fracaso en el ámbito territorial la lectura que se hace es que pertenece al PNV en general. Bueno, pues compartamos esos éxitos o esos fracasos.
P.– ¿Está compartida la ponencia con las territoriales?
R.– Sí, lo hemos trabajado durante meses en el EBB. Es una autolimitación que toda familia se hace de sus propios miembros. En la práctica, cuando hemos compartido más las cosas nos ha ido mejor, y nos ha parecido que era bueno plasmarlo en la ponencia. Evidentemente, cada uno tendrá la última responsabilidad en las materias que le competen, y eso continúa.
P.– En la práctica, ¿supondría que el EBB se implicará más en la política de alianzas locales y territoriales?
R.– Precisamente, esa competencia reside en los órganos nacionales, otra cosa es que la deleguen en las territoriales o municipales con unas directrices generales. Esto se refiere mucho más a procesos de deliberación y diagnóstico, a la hora de tomar decisiones que luego afectan a otros órganos.
P.– Le decía lo de los pactos porque en las pasadas elecciones el EBB delegó en las territoriales. Pero, por poner otro ejemplo: ¿afectará a la designación de los candidatos?
R.– Sí, es una de las materias de consulta. En elecciones como las generales y las autonómicas los candidatos son elegidos en su ámbito territorial pero la responsabilidad es general. Por eso es necesario compartir ese proceso de elección y su evaluación.
P.– ¿Entenderán los afiliados la limitación de la tradicional bicefalia?
R.– Espero que sí. La bicefalia tiene que ver con una acertada filosofía para no acumular el poder. Se propone como filosofía no unir aquello que tiene que ver con el evaluador y el evaluado. Por ejemplo, el legislativo en el Parlamento Vasco es incompatible con el legislativo interno, la Asamblea Nacional. Pero a nadie se le pasa por la cabeza que ninguno de los 14 burukides puedan estar en el Parlamento Vasco. Ese tipo de incompatibilidades cruzadas reduce la presencia del partido en la sociedad. Si no tuviéramos cinco burukides en el Parlamento Vasco perderíamos una presencia pública que un partido no se puede permitir.
P.– En la ponencia de organización también apuestan por fortalecer Galeuscat. ¿Cómo pretenden darle operatividad en el Estado y en la UE?
R.– No sólo depende de nosotros, pero nos gustaría establecer unos órganos estables de coordinación porque, si somos capaces de crear una pequeña organización, un órgano de coordinación, como participamos en el Partido Demócrata Europeo, podríamos avanzar con mucha más solidez.
P.– Pero eso no conllevaría la creación de un grupo expreso en el Congreso.
R.– No, no se llega hasta ahí. En la ponencia se deben encontrar respuestas a las diferentes coyunturas políticas que aparezcan a lo largo de su vigencia. Hay que marcar claras líneas de actuación y directrices, pero no se debe convertir en un programa de actuación porque no afectan sólo a un partido.
P.– La ponencia social realiza una apuesta por la vivienda tasada, un extremo al que se resiste su socio de gobierno, Ezker Batua. Dado que ya se ha aprobado la Ley del Suelo, ¿tratarán de incrementar los porcentajes fijados en la Ley?
R.– Una cosa son las líneas políticas que debemos defender y otras, que estemos en mayoría, en minoría o en coalición. La vivienda tasada es una muy buena opción y la hemos defendido, pero por encima de la vivienda tasada está el acuerdo estratégico que tenemos con Ezker Batua para esta legislatura.
P.– Sin embargo, Ezker Batua ha mantenido una oposición activa a la Y vasca.
R.– Ahí había un acuerdo pactado y, en todo caso, de los incumplimientos de Ezker Batua tendrá que dar cuenta la propia Ezker Batua donde corresponda.