Entrevistas
29Agosto
2007
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Entrevistas

Javier Balza (Deia y Diario de Noticias de Alava)

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Agosto 29 | 2007 |
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Balza: "En ETA hay gente importante que sabe que tiene que dejar la violencia, pero no lo veo a corto plazo"
IGOR CAMAÑO
Protegerse y actuar. Muy a su pesar, el mensaje de Javier Balza, consejero de Interior del Gobierno vasco, no puede ser más pragmático. La ofensiva de ETA ha devuelto al país a una etapa negra en la que la Ertzaintza pone todo de su parte para evitar daños.
gasteiz. El atentado contra la casa cuartel de Durango y la acción frustrada en Castellón demuestran que ETA quiere hacer daño. La misión de políticos como Javier Balza (Bilbao, 1957) es impedírselo.

¿Vuelven los tiempos duros?


Estamos ante la ejecución de la ruptura del alto el fuego y ante la triste situación de retorno al pasado. Hemos dado un giro de 180 grados; pasa exactamente lo mismo que hace tres años, con una organización terrorista absolutamente alejada de las necesidades y del pensamiento social del pueblo vasco, y con una línea política en la izquierda abertzale totalmente ausente y seguidista de las decisiones que toma ETA. Lo más difícil de asumir es que los intentos serios, profundos, que se han hecho, con muchos esfuerzos y mucha lealtad, para buscar un cambio de situación en Euskadi se han ido al traste.

¿Le sorprende la forma de regresar con atentados de mucho riesgo, con el secuestro de un niño de cuatro años…?

La forma de actuar parece un poco desesperada, con intención de cometer un gran atentado que les salve no se qué orgullo. Si asumen riesgos como en Durango, donde pusieron una bomba muy potente en un barrio muy habitado, el riesgo de muertes es muy alto. Y en eso están.

¿Qué busca ETA con esta campaña?

Sinceramente, creo que ya no se plantea esas cosas. ETA ha perdido la voluntad revolucionaria. Durante muchas décadas ha unido la acción militar a un planteamiento de alternativa social. Es lo que ha perdido y por eso está en su ciclo final. Sólo mantiene una estructura militar que se autoalimenta y que no sabe salir del ciclo de la utilización de la violencia. No creo que quiera decir nada. Sólo habla y toma decisiones mirando a sus necesidades internas, y ahí es donde se equivoca. El centro de gravedad de ETA ahora es interno, ya no es Euskadi. Ése es el final de cualquier organización.

¿Ha cambiado ETA tras la tregua?

Hay un cambio fundamental relacionado con la pérdida de apoyo social. ETA es una organización mucho más clandestina que hace quince años. Sabe que sólo puede confiar en sí misma. Eso de que un miembro de un comando huye y le dan refugio en un caserío o en un piso se ha acabado. Son unos integristas que sólo pueden confiar en sí mismos. Eso les ha obligado a modificar mucho la forma de actuar de los comandos. Lo de pasar, vivir en un piso franco y actuar ya no existe. Ahora tiene más peso la trama de legales -no fichados por la policía- que la trama de comandos. Esa trama puede ser dirigida por uno o dos liberados -a sueldo de ETA- que pasan para organizar una serie de atentados. La lucha policial hay que enfocarla a la trama de legales. Por eso es fundamental la información que se genera en Francia. No sólo se trata de pillar al de la capucha que viene diez días a atentar, sino a la red tejida dentro.

¿Es cierto, como asegura el director de la Policía y Guardia Civil, que hay comandos en Euskadi?

Enlazando con la mayor importancia de la estructura legal sobre el comando establecido, la respuesta es sí, sin lugar a dudas. ETA tiene estructura que puede utilizar en cualquier momento. Sin duda.

¿Cómo está ETA ahora?

Las decisiones han sido unánimes en todo momento. No hay rupturas dentro de ETA. Durante el alto el fuego hubo una lectura simplista: que si Ternera apoyaba una cosa, Txeroki otra… No hay nada de eso. Habrá debate, pero las decisiones de alto el fuego y de ruptura son unánimes. No vamos a ver rupturas dentro de ETA. Quien lideraba la fase del alto el fuego ha pasado a un segundo plano y deja hacer. Ahora bien, no todo el mundo plantea las situaciones de la misma manera dentro de ETA ni con el mismo entusiasmo. Estoy convencido de que hay gente importante dentro de la organización, ahora que se habla tanto de los viejos, de la línea dura, que sabe que tiene que buscar una alternativa a la violencia y reconvertirse. Eso es lo que puede dar pie a un cambio de situación, pero no lo veo a corto plazo. De momento no podemos vender esa solución. Aunque sea triste, y más allá de que pueda haber ciertos elementos, ahora la solución es protegerse y actuar.

¿Quién manda en ETA?

Hay que ser muy prudentes con estas cosas. Vamos a decir que las personas que salen en los medios desarrollan papeles clave. La cúpula no es unipersonal. Las decisiones se toman entre varios.

¿Es cierto eso de que los nuevos activistas están menos preparados y son menos profesionales?

Eso es novela, literatura. En esta historia no hay que esperar fallos en el otro. ¿Que son chavales jóvenes? Claro, como cuando empezó Ternera. O como los que cometieron el atentado contra Carrero Blanco, que creo que ninguno llegaba a los 25 años. Si hubiera una menor preparación la podrían suplir por el avance de la tecnología, que es muy bueno para la sociedad pero muy malo para estas cosas.

¿Qué capacidad tiene la Ertzain-tza de ser un problema para ETA?

La Ertzaintza tiene dos líneas fuertes de trabajo. Una es la actuación preventiva frente a ETA, toda la política de seguridad. El sistema de seguridad que, por desgracia, tenemos organizado desde hace años para proteger a todas las personas que lo necesitan es de los más complejos de Europa, si no el que más. Esta labor contra los atentados personales es muy necesaria y muy destacable. La otra es contra la kale borroka. Ésa sí se genera en Euskadi y aquí es donde mostramos nuestra eficacia con buenos resultados y garantías. Hemos perfeccionado y tecnificado mucho el sistema de pruebas a presentar ante los jueces. Todos aquellos discursos de detenciones arbitrarias se han caído. Sin olvidar la implicación de este departamento con los protocolos de garantías de los derechos fundamentales de personas detenidas.

Pero no detienen comandos.

Ahí es donde somos mucho más débiles y hay que decirlo así. Mientras no tengamos posibilidad de trabajar en los sitios donde se prepara ETA no tendremos eficacia contra la organización. Es muy triste y muy lamentable que problemas políticos interfieran en la seguridad de las personas. Si la Guardia Civil y la Policía Nacional no trabajaran en Francia no habría ninguna posibilidad de frustrar atentados, tal como he quedado demostrado en estos últimos meses. No podemos investigar delitos de terrorismo como si fueran homicidios comunes. Y, hoy por hoy, lo tenemos que hacer así: cuando explota un coche bomba, la Ertzaintza tiene que empezar por ver si hay huellas en los restos. Esto es ridículo. Contra el terrorismo, que es violencia organizada, sólo se trabaja con información organizada. Mientras España no asuma esto no vamos a poder trabajar a pleno rendimiento contra ETA.

¿Hay temor en la Ertzaintza por un atentado?

Por supuesto. Hay preocupación, temor y también prevención. No tenemos ninguna duda de que somos objetivo de ETA. Por eso dedicamos tantas horas y tanto esfuerzo a un sistema de protección para todos los agentes.

Los sindicatos se quejan de la seguridad.

Los sindicatos no pueden tener ninguna duda de que yo tengo tanta o más preocupación que ellos por la seguridad de los ertzainas. Hay una instrucción que dirige el trabajo policial pensando en la seguridad. Es decir, cómo hay que trabajar en el día a día incluyendo la seguridad anti ETA. Esa instrucción es revisada periódicamente y se ha acabado de revisar hace un mes. Y no la hacen señores de corbata, sino que reunimos comisiones en todas las unidades de la Ertzaintza. Ahí sólo están ertzainas. Nos dicen qué puede fallar en cada comisaría. Ellos nos lo dicen, no lo dice el consejero. No me vale que me digan que el departamento tiene que mejorar la seguridad de los ertzainas. Esto es muy serio; dígame dónde se han equivocado sus compañeros, porque la seguridad de los ertzainas la conocen y la elaboran los ertzainas, no quienes se sientan en el Parlamento. Si me dicen que en tal sitio hace falta tal cosa, lo tendrán al minuto siguiente. Pero no se puede frivolizar con esta cuestión.

La realidad parece que lleva la contraria al lehendakari cuando dice eso de que el ciclo de la violencia está agotado.

Depende del contexto. Si hablamos en un contexto social, suscribo totalmente la reflexión del lehendakari. La sociedad vasca hace décadas que no sigue para nada las reflexiones de ETA. Las dos rupturas tan seguidas de intentos serios de cerrar el conflicto, como fueron Lizarra y este último, han dado por completo la espalda a cualquier manifestación de violencia. Cuando un movimiento terrorista pierde capacidad de entendimiento social su ciclo se acorta. Yo soy un convencido de que estamos en la fase final de la violencia en Euskadi: por contexto social, económico, por situación de este país en Europa… Pero claro, si miramos al comando militar de turno que intenta un atentado es cuando nos deprimimos. Ante ello sólo cabe la policía y la justicia. Cuando hay tormenta hay que abrir el paraguas. En el corto plazo, no cabe duda de que hay una decisión de ETA de actuar con violencia y la única respuesta posible ahora mismo es policía y justicia.

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