Entrevistas
06Agosto
2007
06 |
Entrevistas

Uxue Barkos (El Mundo)

Entrevistas
Agosto 06 | 2007 |
Entrevistas

«En Las Cortes hay intentos, y muy hábiles, de metrosexualidad»
Acelerada y segura de sí misma, trae a la entrevista una
viudez de pactos y una orfandad de consenso. Es la cara
visible de Nafarroa Bai, la periodista que saltó a la arena
de la política después de ser la ‘estrella’ del noticiario de
ETB. Iba para alcaldesa de Navarra, pero...

Trae un jet lag de vitalidad contrariada.
Su grupo, Nafarroa Bai, no ha logrado
cerrar los pactos necesarios
con el Partido Socialista de Navarra
(PSN) para hacerse con el timón de
la comunidad foral. Aun así, Uxue
Barkos despliega su entusiasmo nacionalista
por los pasillos del Congreso
en una mañana de julio fantasmal,
cuando el tiroides del calor engorda
ya las calles. Su señoría maneja
bien los resortes del periodismo.
Formó parte de la tribu y a ella volverá.
La política es una elección a conciencia,
una mala gripe, un rato visceral
en una mujer de corazón grande
y valiente que entra a los asuntos
de la charla sin vacilar.
Pregunta.– Usted es periodista,
¿hablamos de colega a colega?
Respuesta.– Seguro, vamos a
ello.
P.– ¿Qué es el periodismo?
R.– Es el oficio más completo,
hermoso y gratificante, donde el
gran placer es el de contar algo a la
gente.
P.– ¿Una errata puede ser letal?
R.– Completamente. Lo puede
ser para el retratado y para el hecho
relatado, pero sobre todo puede ser
fatal para el que la firma. Aunque,
fíjate, nunca lo es para la empresa.
P.– ¿Quién comunica mejor,
Ratzinger o Maradona?
R.– Ratzinger, sin duda. Otra cosa
es que la materia de su negociado
sea menos fácil y digerible que la
que difunde, o difundió Maradona.
P.– ¿Y San Fermín?
R.– Es un gran comunicador, aunque
la suya es una comunicación vibrante,
pasional y visceral, muy de
los sentidos... Aunque poco intelectual.
P.– ¿Más que el Marca?
R.– Por descontado.
P.– Con estudios universitarios,
inteligente, culta... ¿qué necesidad
tenía de meterse en política?
R.– Pues por pasiones y, quizá,
por un equivocado sentido de la
colaboración. Pero creo mucho en
la participación de los civiles en la
vida política. Es beneficioso para
cualquier sociedad.
P.– El hemiciclo, desde arriba,
tiene algo de nave nodriza, ¿quién
sería el capitán Spock del lugar?
R.– Si es una nave nodriza, el capitán
Spock sería el presidente del
Congreso, Manuel Marín. Aunque
no sé si coincide con la imagen y
con el temple del personaje, pero a
él le corresponde hacer ese papel.
P. ¿El hombre pisó la Luna?
R.– Esto... no quiero pecar de
incrédula. Lo dijo la televisión,
¿verdad? Pues lo asumiré como
tal: el hombre pisó la Luna.
P.– ¿Y no es raro que nadie haya
vuelto por allí después del presunto
alunizaje?
R.– La verdad es que se hace incomprensible,
sí. Y más aún que
una imagen en blanco y negro como
aquella dirija aún hoy la investigación
espacial... Sea como sea,
es un magnífico capítulo de la historia
de la televisión.
P.– ¿A qué diputado pondría en
órbita?
R.– A más de uno, pero sólo en
momentos muy puntuales.
P.– Tire de nombres... Por ejemplo:
¿Martínez Pujalte tiene algo
de marciano?
R.– [Risas] Le tengo que decir a
Vicente que siempre me preguntan
por él en estas circunstacias.
Y, curiosamente, con ideas algo
estrafalarias.
P.– ¿Quién es el metrosexual de
Las Cortes?
R.– Hay intentos (y muy hábiles
logros) de metrosexualidad, aunque
la que se da aquí dentro es algo
más atildada de lo normal. Para responderte,
se me ocurre un buen
amigo, Juan Moscoso, del Partido
Socialista de Navarra –aunque no
sea el mejor momento para establecer
relaciones políticas amistosas–.
P.– ¿Qué distancia hay entre el
Congreso y la calle?
R.– Nos separa algo más que
una acera, por desgracia.
P.– Lo de la paridad es superstición
o parida.
R.– Es el reflejo de una carencia.
Puede que no sea la mejor herramienta,
pero inevitablemente
es un mal necesario.
P.– Desde que empezamos la
conversación estoy tentado a llamarla
alcaldesa. Deténgame.
R.– No te detengo yo, sino la composición
del Ayuntamiento de Pamplona.
Por fin habíamos conseguido
arrebatar la mayoría al PP de allí –en
este caso la Unión del Pueblo Navarro–,
pero la hazaña no se ha cosificado
por la falta de definición, valentía
y audacia política de algunos.
P.– ¿Qué daría por encender la
mecha del cohete en el balcón del
Ayuntamiento de Pamplona un 7 de
julio?
R.– No me lo había planteado
nunca. Pero si algún día me tocara
hacerlo lo haré disfrutando.
P.– ¿No tiene un punto fallero lo
del chupinazo?
R.– ¿Por qué? Es algo muy habitual
en todas las fiestas de Navarra.
No creo que tengamos mucha
relación con la pasión de los valencianos
por la pólvora. Ni tampoco
con la de los chinos.
P.– ¿Qué es un progre?
R.– El que ha digerido mal un intento
de hacer de su entorno algo
que tenga que ver con el progreso.
P.– ¿Los políticos son patológicamente
infieles?
R.– No, aunque algunos ejercen
la infidelidad política con insistencia.
Y es que hay algunas culturas
políticas en que la infidelidad se
paractica con cierta pasión.
P.– ¿Tiene en Navarra la casa sin
barrer?
R.– En absoluto. Lo que hay es
un enorme desconocimiento de la
realidad política y social de mi tierra.
Eso ha provocado cierta polvareda
de puertas afuera.
P.– Defina la palabra pacto.
R.– Creo que es un concepto
bastante evidente.
P.– Pues por eso...
R.– Conseguir acuerdos con
compromiso y con respeto a la palabra
dada.
P.– Y si está tan claro, ¿por qué
no se aplican?
R.– Eso lo deben responder los
que no están dispuestos a llegar a
ellos. Ha sido una pena, pues habría
sido un paso de progreso, que
no de progres.
P.– Diga algo bueno del PSN.
R.– Tiene cosas destacables.
P.– ¿La primera?
R.– Su militancia.
P.– ¿Y qué dice de UPN?
R.– Déjeme que lo piense... [Unos
30 segundos de silencio]. Cuando
uno lleva muchos años en el poder
predicando la fractura de la sociedad,
como hacen ellos, es difícil reconocerles
ciertos valores.
P.– ¿Navarra es más de cocido o
de txangurro?
R.– Somos más de menestra. Y
también de txilindrón, que no es
un cocido y, evidentemente, tampoco
es txangurro.
P.– ¿España sufre esguinces?
R.– No sé para quién. Para mí
no, se lo aseguro.
P.– ¿No envidia al tripartito catalán,
todos ya bien situados?
R.– Lo que me da envidia es la
capacidad y la autoridad de los líderes
socialistas catalanes para
decidir sobre su propia tierra sin
mirar a Ferraz [sede del PSOE].
P.– ¿Ferraz es una triutradora?
R.– No. Ferraz es el lugar desde
el que se dibujan los procesos
en función de intereses que nada
tienen que ver con la realidad de
la comunidad foral, bastante harta
de un gobierno de derechas a
la navarra.
P.– ¿Por qué se ha dejado meter
en camisa de once varas?
R.– Porque siempre resulta una
entrevista ácida, brillante y divertida.
Y, como periodista, nunca
me he negado a charlar con un
colega cuando he podido.
P.– Si tiene mono de preguntar
desquítese...
R.– ¿Cómo se lleva esta camisa
en plena canícula?
P.– Usted sabrá. En cualquier
caso: Atsien handia izan da. [Ha
sido un placer hablar con usted].
R.– [«Muchas gracias. Para mí
también», contesta Uxue Barkos
en euskera].
P.– ¿Y eso cómo se escribe?

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