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07Agosto
2007
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La única salida personal posible

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Agosto 07 | 2007 |
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Editorial

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Diario de Noticias


La decisión de Fernando Puras de dimitir como parlamentario y portavoz socialista era la única salida personal digna que le quedaba tras la desautorización de Blanco y la espantada de Zapatero, que hacían inviable que pudiera responder políticamente con un mínimo de credibilidad a la investidura de Sanz.
Un lastimoso papelón que deberá asumir ahora otro parlamentario -más aún cuando todos ellos se posicionaron unánimemente en contra de facilitar la continuidad de Sanz-, tras la decisión adoptada de la ejecutiva de ordenar la abstención en la segunda votación para otorgar a UPN la presidencia que perdió en las urnas. Una continuidad de la derecha que rezuma provisionalidad e imposición de intereses ajenos a Navarra. No obstante, Puras continúa como miembro de la ejecutiva, donde tiene la responsabilidad del área institucional, es decir, podría ser el encargado de negociar con Sanz los apoyos del PSN. Una labor que le exigirá un esfuerzo importante si son ciertas su defensa de la pluralidad real de la Navarra del siglo XXI y del pacto alcanzado con NaBai e IU, y su rechazo a la política de exclusión institucional que se quiere imponer a los casi 80.000 navarros que votaron a la coalición vasquista, o le llevará definitivamente de vuelta a su despacho profesional. El aparato burocrático del PSOE ha impuesto sus intereses partidarios y personales a la voluntad democrática de la inmensa mayoría de sus electores en Navarra. Y ha dejado de nuevo sin liderazgo al PSN -la continuidad de Chivite, ya vetado hace un año por Blanco como candidato a la presidencia, es también insostenible a corto plazo-, ahondando en la crisis interna y social que arrastra hace 14 años -la rebelión iniciada ayer por las 22 agrupaciones de la Ribera, Olite y Tafalla se extiende por todas partes-, y sin ofrecer una explicación mínimamente creíble sobre la obligatoria permanencia de Sanz. Ha sido precisamente la vieja cantinela de la gobernabilidad -en realidad, un cambalache permanente de intereses particulares al servicio de los poderes fácticos conservadores-, la que ha ido desgastando, apoyo obligado tras apoyo obligado a UPN, la credibilidad del PSN y minorizando su influencia real en la sociedad, sobre todo en las nuevas generaciones. Quizá como hiciera la derecha hace años o han hecho ya el vasquismo y el nacionalismo y la izquierda en Navarra, también los socialistas necesiten diseñar un camino político propio aquí. Como apuntó ayer Puras.

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