"Los socialistas vascos no pueden ignorar que nuestros votos en Madrid valen su peso en oro"
Pocos, muy pocos flancos políticos y jurídicos quedan al margen de una conversación con Emilio Olabarria. Bregado en mil batallas dialécticas, el diputado jeltzale por Álava hace un paréntesis en su agenda para valorar la actual situación de las instituciones vascas, una realidad que vincula estrechamente al Congreso de los Diputados como parte de "un mismo juego".
-El PNV vive una situación de gobierno foral desconocida desde hace ocho años -lidera las tres Diputaciones-, a pesar de no obtener los resultados electorales esperados. ¿Gajes de la política?
Sí, son gajes de la política. Nuestros resultados no han sido los mejores pero los de los demás partidos tampoco han sido espectaculares; nadie ha crecido en términos relativos. Se ha producido un fraccionamiento de las organizaciones políticas donde se ve una multiplicación de siglas, tanto en el ámbito abertzale como en el nacionalista y el estatal. Esa multiplicación de siglas hace que cualesquiera que sean los resultados, a través de fórmulas de coalición o de colaboración, cualesquiera pueden ser los gobiernos. No sucede eso en Bizkaia, donde la hegemonía del PNV se mantiene, pero en Gipuzkoa y en Álava ha provocado que haya podido ganar por su mayor capacidad de negociación. Me atrevería a decir que por su mayor generosidad en sus propuestas. Alguno se ha pasado de listo, concretamente en Álava.
-Generosos, pero el PNV no ha sido capaz de conservar el apoyo de EB, uno de sus socios en el Gobierno Vasco.
Ya, pero ha conseguido suficientes apoyos para gobernar. Aquí la legitimidad la da el mayor número de escaños o de votos. Y lo ha hecho de diferente manera en los tres territorios, lo que es otra singularidad en la política vasca. El tripartito se ha mantenido más o menos en Gipuzkoa y se ha mantenido un bipartito suficiente en Álava. Es que la sociedad vasca está así de fragmentada, por lo menos en su representación partidista.
-Con quienes parece que sí serán realmente generosos es con Aralar, una formación que se abstuvo en la elección de Agirre pero a la que el PNV está dispuesta a incluir en el Gobierno foral.
Agirre ha comentado que no va a excluir a nadie de las posibilidades de gobernar. Eso pasa por integrarles en el equipo de gobierno o buscar fórmulas de colaboración. Lo vemos en Madrid, donde el PSOE está gobernando en minoría pero, a pesar de los claroscuros, completando una legislatura importante y buscando no siempre los mismos colaboradores. Unas leyes las saca con ERC e IU, que son sus socios naturales, y otras las ha sacado con CiU y con nosotros. Nada está cerrado. La clave es buscar la estabilidad que, en el caso de Álava, ha faltado en los últimos ocho años.
-¿Comparte el calificativo de "desleal" que Agirre empleó para describir el apoyo de EB al candidato socialista, Txarli Prieto?
Pues hombre, leal no ha sido. El tripartito está muy consolidado en Euskadi y uno de los apologetas más notables es el propio Javier Madrazo. Sistemáticamente ha destacado que ésta es la estructura política que vertebra la sociedad vasca con mayor legitimidad, al igual que el lehendakari. La actitud de EB en Álava no es una actitud proclive al mantenimiento del tripartito. ¿Qué va a suceder en el futuro? Pues no sé qué consecuencias políticas van a derivar de este problema, pero comparto el calificativo de Agirre. En EB hay una cierta transición sobre dónde se van a ubicar en el futuro inmediato. La vinculación de IU con el PSOE se está afianzando y desde esa perspectiva se justifican las aproximaciones de EB al PSE. Y si en las elecciones generales hay un sólido pacto de gobernación de los socialistas con IU, va a haber efectos en EB. Veremos lo que pasa. En el Parlamento Vasco siguen manteniendo su lealtad.
-Faltan ocho meses para los comicios estatales, pero mucho antes, en menos de dos meses, el Pleno de Política General revelará las posiciones de cada partido. ¿Será determinante para conocer el futuro del tripartito?
Se tienen que despejar las incógnitas, aunque en Euskadi hacer prospectivas sobre el futuro político es una aventura de riesgo. De momento, el lehendakari no descarta la posibilidad de volver a pactar con EB, pero ha destacado que de quien se fía es de EA. Si Madrazo mantiene las acusaciones al PNV, tendríamos que interpretar que el tripartito ha llegado a su fin.
-PNV y PSE parecen abocados a entenderse para paliar las minorías que padecen en las dos principales instituciones alavesas. ¿Puede ser un impulso para ampliar esta colaboración?
Confío mucho en la capacidad para recabar consensos de Xabier Agirre. Ahora que se habla tanto del frentismo, creo que el frentismo está alejado de la política. No depende de quienes gobiernen, sino de la actitud de los gobernantes. Y la de Agirre es la mejor para buscar y conseguir acuerdos. Pero Patxi Lazcoz también tiene buen talante y siempre ha sido relativamente fácil consensuar acuerdos con él. En el caso de Txarli Prieto, considero que es un político hábil e inteligente, y su actitud dependerá de la capacidad de Agirre para plantearle propuestas interesantes y de evitar que una oposición conjunta con el PP les perjudique en las elecciones generales. Y no nos olvidemos de que el PSOE depende mucho de nuestros votos para cosas tan relevantes como la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. El juego es a tres bandas: instituciones forales, Parlamento Vasco y Congreso de los Diputados. Prieto y los socialistas vascos no pueden ignorar que nuestros votos en Madrid valen su peso en oro.
-El último aniversario del PNV volvió a demostrar las dos almas que existen en el partido y la posibilidad de recurrir a un tercer candidato para acabar con la división interna. ¿Cree que sería positivo?
Sería positivo que el partido estuviera cohesionado, y si la cohesión parte por que se articule una candidatura de consenso y única sería buena la solución. Pero el consenso depende de cómo se articule y si es realmente representativo de las dos sensibilidades.
-¿Es posible?
Es posible y ojalá que se esté trabajando en esa vía. Ese consenso tiene que partir de varios requerimientos que para mí son difícilmente discutibles. Al margen de la táctica política o de la estrategia a corto plazo, en donde el pragmatismo y la invocación a pactos puede ser útil, este partido no puede difuminar su identidad política. La Ejecutiva tiene que ser simultáneamente lo suficientemente versátil para ser pragmática en la política diaria, atendiendo a la pluralidad de la sociedad vasca, pero sin evitar para qué nació. Conceptos como la transversalidad o como el respeto a los demás no son conceptos ideológicos en sí mismos, sino valores sociales. Si los convertimos en conceptos ideológicos difuminamos nuestra propia ideología, que está basada en la creación de una nación. Si se lograra integrar en una misma plancha personas que sean capaces de conjugar, sin que ninguna de las que usted llama las dos almas se sienta marginada, ambas prácticas; es decir, el pragmatismo en la política institucional diaria y la firmeza en los principios que justifican la existencia del partido, quizás saldría adelante la candidatura de consenso.
-¿Los afiliados están decepcionados con la actitud de la Ejecutiva?
Después de una historia reciente muy traumática, donde se han intentado cosas tan importantes para Euskadi con las que casi hemos tocado con la punta de los dedos la consecución de la paz, esta Ejecutiva ha tenido que proyectar una cierta imagen de pragmatismo. Lo cual no quiere decir que los miembros de esta Ejecutiva no respiren por los mismos mecanismos identitarios que otras personas del partido que han defendido con más énfasis estos elementos. Seguramente lo que ha tenido que hacer esta Ejecutiva es un gran esfuerzo para que prospere lo que es el bien más querido de todos los ciudadanos de Euskadi, atemperando su discurso. Lo que puede haber pasado es que parte de los afiliados de a pie haya pensado que se ha ido demasiado lejos en el pragmatismo, quizás como consecuencia de que las conversaciones de Loiola se hayan llevado a cabo, como es lógico, de forma secreta.
-No obstante, el PNV parece históricamente abonado a una división interna.
Así es. Ya en su momento el hermano de Sabino Arana le planteó problemas de identidad al fundador del partido. Lo importante es evitar una confrontación que sea perjudicial para la formación. La afiliación lo agradecería.
-La prórroga del mandato del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) cumple diez meses, tras infructuosos intentos de PSOE y PP por acordar la renovación. ¿Cuándo llegará el relevo judicial?
Es una vergüenza lo que está pasando en esa negociación. Estoy convencido de que el PP no tiene ninguna vocación de renovar el CGPJ porque el actual es el mejor de los posibles para ellos. Cualquier otra alternativa no iba a posibilitar los niveles de control político que en este momento caracterizan el funcionamiento, por lo menos, de la mayoría conservadora. No se está negociando. El CGPJ sigue ejerciendo la función de contrapoder contra el Gobierno socialista que ha ejercido desde que nació éste.
-¿Cómo está afectando esta circunstancia a Euskadi?
No mucho mejor. El CGPJ tiene la competencia de designar a los magistrados de la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Y los últimos nombramientos son los magistrados que han incoado las acciones penales contra el lehendakari y dirigentes socialistas. Vemos que a esta Sala se ha trasladado la misma actuación de contrapoder, esta vez, contra las instituciones vascas, con una actuación judicial que no es que sea discutible, sino que simplemente es aberrante.
-Usted apuntaba hace unos días a la conveniente dimisión de los vocales para forzar la renovación. ¿Ve posibilidades de que se lleve a cabo?
Tendrían que dimitir por lo menos 11 de los veinte que existen para forzar la falta de quórum y la desaparición del órgano. El ministro de Justicia lo comentó también hace unos días y puede que ya se esté barajando esta opción. La otra posibilidad, la limpia, es que se llegue a un acuerdo que represente a todas las sensibilidades políticas en cuanto a los ocho juristas de reconocido prestigio, y todas las sensibilidades judiciales en cuanto a los doce designados que pertenecen a la carrera judicial.
-¿Sería suficiente variar la composición actual para no volver a vivir situaciones semejantes?
Este órgano está amortizado, en mayor descrédito no puede incurrir. Por eso, si sigue funcionando como hasta ahora va a ser muy difícil su propia regeneración. Habría que pensar en una profunda reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial para buscar otro tipo de mecanismos para gobernar la administración de Justicia, porque se ha demostrado que éste es ineficaz. Su alineamiento con el PP ha sido más que descarado.
-Destacaba que una de las consecuencias del actual CGPJ en Euskadi ha sido el encausamiento del lehendakari. ¿Cree, al igual que Batasuna, que se abrirá la vista oral?
Lo que nadie sabe es qué está haciendo el juez instructor, encargando unas diligencias que podrían calificarse de semiabsurdas. No sé con qué efectos están dilatando todo. Si pretenden deteriorar la figura del lehendakari, difícilmente lo van a conseguir. Yo lo siento fundamentalmente porque hay muy buenos jueces en Euskadi que están cumpliendo sus funciones con honestidad. Además pienso que si el lehendakari es encausado, su popularidad va a subir muchos enteros. Nos harían un gran favor en términos estrictamente electorales.