Entrevistas
03Agosto
2007
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Entrevistas

Gonzalo Sáenz de Samaniego (Noticias de Alava)

Entrevistas
Agosto 03 | 2007 |
Entrevistas

"El sector agrario tiene viabilidad económica aunque para llegar a ella habrá que cambiar maneras de hacer"
Sin corbata, al natural y con una agenda sin concesiones para la galería. Así recibió Sáenz de Samaniego a este diario. Ya en su despacho, el consejero de Agricultura obvió su rango para facilitar el trato con su interlocutor.

-La primera pregunta es obligatoria. A su juicio, ¿cuál es el estado de salud del agro alavés?

Lo que ocurre con el sector agroganadero en Euskadi y, especialmente en Álava, que es donde se ubica el mayor potencial productivo, es un puro reflejo de lo que está sucediendo en otras regiones europeas. Es un sector que ha sufrido una reestructuración bestial en los últimos años y que, a nuestro modo de ver, aquí en el País Vasco ya se ha resituado en la dimensión necesaria para gestionar el suelo agrario. Además, este sector, sobre todo motivado por las coyunturas de globalización económica, padece una serie de incertidumbres importantes, pero también un importante potencial de éxito en distintas producciones. Si somos capaces de orientar nuestra capacidad agraria a lo que el mercado y la sociedad piden tendremos mucho donde crecer y mucho que aportar. Tanto es así que este gobierno trabaja desde una premisa: el sector primario vasco es verdaderamente estratégico para vertebrar el país y como garantía de un buen saber hacer que no debemos perder.

-Alude a incertidumbres coyunturales para explicar cómo esta el campo alavés. Esas dudas, ¿responden a hechos concretos?

Sí, claro, tenemos una propuesta de reforma de la OCM -Organización Común del Mercado- de la remolacha para azúcar que afecta a 300 familias alavesas. Nosotros abogamos por el mantenimiento de la producción e, incluso, por ser ambiciosos y aspirar a generar nuevas expectativas en el futuro. También tenemos sobre la mesa la OCM vitivinícola, que marcará un antes y un después en la situación de los caldos, especialmente, en los de Rioja Alavesa. Otras incertidumbres llegan con los altibajos del precio del petróleo y, por ende, de las producciones bioenergéticas, los cereales y los piensos, que finalmente arrastran a toda la cadena de valor. ¿Cómo va a terminar? ¿En qué posibilidad los agricultores alaveses pueden beneficiarse de este incremento de precios y en qué posibilidad también los productores alaveses de carne van a ver afectados sus rendimientos por ese incremento importante de los precios? Son múltiples las dudas que se abren cada día y que esperamos ir cerrando para lograr una imagen clara de futuro.

-Vamos, que entiendo que ser agricultor o ganadero aún compensa...

Yo estoy convencido de ello. Para ello estamos trabajando. Somos conscientes de que éste es un sector duro y con problemas. Pero, también, con la misma firmeza he de decir que el campo es estratégico, y que económicamente tiene un futuro, aunque para llegar a él, habrá que cambiar ciertas maneras de hacer las cosas, porque nuevos tiempos necesitan nuevos métodos. El hecho es que en este momento se puede ser agricultor y ganadero, vivir y hacerlo dignamente. No es que lo diga yo. Ahí están los datos que dicen que el número de jóvenes que se han incorporado al campo se ha multiplicado por tres en los últimos años. En cualquier caso, la incorporación al sector no es fácil, sobre todo por los niveles de inversión que requiere en instalaciones, maquinaria y, sobre todo, en la gestión de un suelo cada vez más escaso. Pero sin duda, tenemos una base social que garantiza un relevo a futuro, con más o menos facilidad. Pero, sobre todo, la clave para que exista ese relevo es que la rentabilidad de las explotaciones agrarias sea el verdadero motor e incentivo de las explotaciones.

-Esas nuevas formas, ¿hacia dónde llevan a la agricultura alavesa?

Es evidente que hay que cambiar formas de hacer que, en muchos casos, están vinculadas con la propia capacitación del titular de la explotación. Otras modificaciones tienen que ver con las políticas públicas que se puedan implementar. Yo parto de la base de que para que una explotación entre en la senda de la viabilidad hay que creérselo y para ello es preciso que los jóvenes que se incorporan al campo lo hagan mejor formados y con una visión mucho más empresarial y con un mejor conocimiento del mercado mejor que sus padres. De esa forma se puede ir cumpliendo cada vez más con el objetivo de vehicular las producciones agrarias y ganaderas a lo que el mercado está pidiendo. Al respecto, es fundamental que la parte productora participe de la generación de valor que da la comercialización y transformación. Productos que han dado ese paso y ese esfuerzo, porque no es gratis, están demostrando que ése es el margen donde se genera la riqueza. También hay impulsos que desde las administraciones públicas podemos facilitar en la medida en que mejoremos las condiciones de vida de los pueblos y de los cultivos, con medidas como la implantación de regadíos, entre otras.

-Pese a su convencimiento, parece evidente que existen handicaps como aquél que indica que la industria transformadora ligada al sector primario es aún escasa en el territorio histórico...

Nuestro punto de vista es que en materia de comercialización y transformación hay que invertir mucho más de lo que se ha hecho. Eso sí, reconozco que la industria agroalimentaria ha realizado un esfuerzo muy importante de compromiso en los últimos cinco años, que se puede cifrar en inversiones de 150 millones de euros anuales. Pero hay que seguir haciendo esfuerzos para lograr un mayor impulso en la implicación de los distintos productores en líneas de comercialización de sus propios productos. Existen grandes retos. Tenemos la peculiaridad del sector agrícola que somos. Hemos consolidado una empresa alimentaria de una base familiar, que ha generado una riqueza importante y que ha socializado esa riqueza. Todo eso es un patrimonio que no podemos perder. Pero también todo ello tiene su handicap. Tenemos una atomización del sector agrario importante. Pero bueno, también para esa industria atomizada existe mercado. También es cierto que nos interesaría lograr una mayor estructura de comercialización conjunta de cara al exterior.

-En definitiva, renovarse o morir...

Creo que hay que renovar la visión de la actividad agroganadera en la media en la que tenemos que verla como una actividad económica vinculada a la tierra y a los territorios, y a nuestra gente, pero generadora de valor y con capacidad de ganar mercado. Evidentemente, hay aspectos en los que tenemos que mejorar y hay otros muchos de los que podemos presumir y que habría que mantener. 

-El sindicato EHNE censura las líneas de ayudas de su departamento. Dicen que éstas recaen en pocas manos y que favorecen la aparición de monopolios...

Yo creo que esa visión es errónea. No se ajusta a la realidad por la sencilla razón de que todas las líneas de ayudas convocadas son públicas y abiertas a todo tipo de empresas. Además, mayoritariamente, en número, son muchas más las empresas agrarias pequeñas de transformación las que se benefician. Que porcentualmente las subvenciones vayan más dirigidas a las industrias grandes tampoco se ajusta a la realidad porque, precisamente, aquellas empresas familiares vinculadas a una gestión del territorio y a una explotación tienen un plus de ayuda. Esta consejería apuesta por ello y por ser mucho más flexibles en las medidas exigidas y por aportar un compromiso de defensa política de este modelo de explotación a través del proyecto de Ley de Actividad Agraria y alimentaria que estamos planteando.

-También hay voces de otras formaciones ajenas al tripartito que alertan del excesivo protagonismo en la recepción de ayudas por parte de Iparlat.

A Iparlat se le da el mismo porcentaje de ayuda que a cualquier otra empresa láctea de este país. Posiblemente menos que a aquel propietario que quiera poner una iniciativa privada. Pero tenemos que ser conscientes de que Iparlat es en este momento un elemento vertebrador del sector lácteo. El 95% de la producción láctea de este país se comercializa a través de Iparlat, que no es ninguna desgracia. Es la gran ventaja del País Vasco en la gestión del sector de la producción de leche. Desde fuera de nuestras fronteras nos miran con envidia, porque buena parte de los productores son propietarios de parte de esa cooperativa.

-Cambiemos de tercio. La OCM del vino, ¿puede acabar con la "gallina de los huevos de oro"?

Creo que plantearlo así es una equivocación, pero bueno... Esta propuesta de reforma no es la que más nos gusta. Sí que compartimos que a nivel europeo sí que es necesario reformar el modelo vitivinícola porque las decisiones tomadas en las distintas reformas anteriores no han conseguido los objetivos perseguidos. No obstante, creemos que, en cierta manera, esta reforma también adolece de total indefinición sobre cuál debe de ser el modelo vitivinícola europeo. En este momento el sector vitivinícola europeo tiene mimbres, capacidad, saber hacer y calidad de vinos para poder liderar el mercado internacional del vino. Y creo que, al final, hacia ahí debería ir enfocada una verdadera reforma del mercado vitivinícola. La OCM propone medidas que para nada solventan y solucionan los grandes handicaps que tiene la vitivinicultura europea como el arranque y el mantenimiento de las ayudas de mercado. A mi juicio, adolece de dos grandes cosas: una apuesta clara por lo que debe ser la producción y comercialización de vino, que ha sido el gran éxito de los nuevos productores, y un respeto, deferencia y apuesta clara por los modelos de producción de calidad de los caldos como son las Denominaciones de Origen.

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