Opinión
17Julio
2007
17 |
Opinión

La patria de los vascos

Opinión
Julio 17 | 2007 |
Opinión

desde su regreso a Europa en 1946 y hasta poco antes de su muerte, el primer presidente vasco, José Antonio Aguirre, visitaba, cada uno o dos años, a las comunidades vascas de América. Se trataba, sobre todo, de recaudar fondos para mantener la actividad de las instituciones vascas (en el exilio y en el interior). En su último viaje a México, fue invitado a pronunciar una conferencia en un centro republicano. Fue avalado por Indalecio Prieto, el viejo dirigente socialista a quien le unía una entrañable amistad. Prieto se sentó en una de las últimas filas junto al delegado vasco, Antón de Zugadi. Aguirre se empleó a fondo. Habló de la paz, de la libertad, de los derechos de las personas y de los pueblos, de la restitución de las instituciones democráticas... Los asistentes estaban entusiasmados. Tanto que un grupo se dirigió a Prieto proponiéndole a Aguirre como presidente de la República. Prieto les serenó con una pregunta: "¿Cuántas veces le habéis escuchado decir la palabra España?".
Lo que servía para José Antonio de Aguirre puede aplicarse a cualquier dirigente del PNV desde entonces hasta hoy. ¿Le ha escuchado decir alguien a Josu Jon Imaz decir "aquí en España" si está hablando en Apatamonasterio?

Que el pueblo vasco (al menos el del Reyno de Navarra, Señorío de Bizkaia y provincias de Araba y Gipuzkoa) es sujeto de derechos (concretados o no) no lo dicen los nacionalistas, sino la mismísima Constitución española de 1978, en su Disposición Adicional primera. Y así, hasta 1876, la relación entre los territorios forales y la Corona era un pacto entre iguales (al menos, formalmente).

Durante los últimos 114 años, el nacionalismo vasco ha evolucionado (como no podía ser de otra forma) en sus planteamientos, aunque, en lo esencial, se mantiene el mensaje sabiniano: "Euzkadi es la (única) patria de los vascos". Por otro lado, desde 1949, en el proceso de construcción nacional, que es necesariamente diacrónico, el nacionalismo vasco en JEL trabaja porque los vascos pasen de ser objeto a ser sujeto de todas y cada una de sus decisiones. Decisiones que, imprescindiblemente, se toman por vías pacíficas y democráticas. Y es que Euzkadi o es una patria libre de hombres libres o no será.

Pero, hay algo más: en la ortodoxia sabiniana, Euzkadi se construye a partir de la libre de confederación de lo que los hermanos Arana-Goiri llaman estados vascos. Para esto, debía partirse a la vuelta a la situación anterior a 1789 y 1839.

En los 114 años de historia del PNV ha habido avances y retrocesos en ese proceso. En el norte, la cosa no ha ido mejor. Pero, algo se ha conseguido.

Desde un punto de vista general, hoy se reconoce explícitamente la existencia de unos territorios forales sujetos de derechos históricos. Hemos vivido dos periodos de autonomía y, al menos de forma teórica, todas las fuerzas sin excepción se reclaman demócratas. Y no sólo eso. El PP vasco, con fuertes raíces familiares y personales en el franquismo, además de demócrata se reclama autonomista (se han olvidado de la proclama de Calvo Sotelo en el frontón Urumea: "Antes roja que rota"). O, dicho de otra forma, el PNV que, desde 1917, defendía un régimen de autonomía ha conseguido que sea ése el suelo. Si derechistas, socialistas o comunistas son autonomistas y no se han quemado en las calderas de Pedro Botero, ¿por qué no dar un paso más que nos acerque, en lo que son las relaciones con los Estados español y francés la situación anterior a 1789 y 1839?

Es cierto que tanto el PP como el PSOE no se han atrevido a completar el viejo Estatuto de Gernika, y que ése es el mínimo para que sea creíble su voluntad de llegar a un arreglo. Pero, Ibarretxe tiene una propuesta encima de la mesa (que, hoy por hoy, es el horizonte estratégico para el PNV, como lo fue la autonomía en 1917). La cuestión es que avanzar hacia ese horizonte es algo que compete en primer lugar y sobre todo al nacionalismo vasco en JEL.

COMPARTE