Entrevistas
15Julio
2007
15 |
Entrevistas

Izaskun Bilbao (El Correo)

Entrevistas
Julio 15 | 2007 |
Entrevistas

Bilbao: "A algunos parlamentarios les cortaría los discursos"
LUCÍA MARTÍNEZ

-¿Está casada?, ¿tiene hijos?

-No, soltera y no tengo hijos.

-¿Tiene pareja?

-No, es muy difícil siendo presidenta. La cosa se pone complicada, ja, ja.

-¿Qué es lo que más le divierte de su trabajo?

-Que a través de las nuevas tecnologías podemos innovar y transformar las instituciones.

-¿Lo más tedioso?

-Algunas jornadas interminables.

-¿Cuál ha sido un momento malo?

-No sé si es porque soy una persona optimista o por qué, pero no recuerdo un mal momento... Lo fue el de la elección. Me encuentro satisfecha.

-¿Un buen momento?

-Me ha hecho ilusión cerrar este periodo de sesiones diciendo que hemos visto todos los asuntos que teníamos en el Pleno. Disfruto con lo pequeño.

-Cuando hacen la ley, ¿piensan en la trampa?

-Las leyes se hacen para no permitir que haya vacíos, pero siempre habrá alguien que piense en cómo evitarlas. Pero se trata de legislar con rigor.

-Cuando era pequeña, ¿de mayor quería ser presidenta?

-Quería ser peluquera y mi obsesión era cortar el pelo a las muñecas. Me sigue gustando cortar el pelo. Es la primera mujer que ha llegado a la Presidencia del Parlamento vasco -cargo que ejerce desde hace dos años-, y su nombre no ha sonado tanto ni tan alto como el de quienes la precedieron. Acaso porque no lo está haciendo mal. Es Izaskun Bilbao.

-¿Quién la llamó para decirle que iba a ser presidenta?

-Aquel lunes 23 de mayo, como todos los de mi grupo parlamentario, yo no sabía qué iba a pasar. En un momento dado, sin darme cuenta, me encontré en una sala, en una conversación normal, con el presidente del PNV...

-¿Josu Jon Imaz?

-Sí. También estaban los presidentes de las tres territoriales: Gerenabarrena, Egibar y Urkullu. Nos sentamos a una mesa y el presidente me explicó que la candidata iba a ser yo. El Pleno estaba convocado para las 12 del mediodía. Me preguntaron qué opinaba, miré el reloj, y les dije que eran menos cinco, que teníamos que ir al Pleno para no llegar tarde. Así fue.

-Dígame, ¿en sus respuestas tengo que transcribir parlamentarios y parlamentarias o nos podemos apañar de otra forma?

-Podemos hablar de personas parlamentarias.

-¿Los políticos tienen profesión?

-Depende de quién.

-¿Ser político es una profesión o hay que tener otra?

-Depende de cómo te lo tomes. Yo creo que es bueno tener una profesión al margen, aunque en un momento dado se haga un paréntesis para dedicarse a la política.

-¿O sea que debe ser temporal?

-Creo que sí. Yo nunca me he planteado la política como la profesión de mi vida. La propia inercia me ha llevado a ello.

-¿Son mejores los políticos que no dependen de la política?

-No es ser mejor o peor. Da más libertad e independencia.

-¿Cuál diría, entonces, que es su profesión?

-Secretaria interventora; y de manera temporal estoy en el ejercicio de la política.

-¿El Parlamento es muy femenino, por lo de hablar?

-Yo diría que lo es porque tenemos un 53% de mujeres. Es un ámbito en el que las mujeres se mueven, gestionan y se relacionan bien.

-¿Los políticos en general tienen sentido común?

-Nuestra sociedad lo tiene y los políticos, como parte de ella, también. Pero a veces no acertamos en la manera de gestionar. Deberíamos ser más directos, simplificar los discursos y llegar a un acuerdo cuando tenemos algo que comunicar. No me gusta esa política de mensajes diarios; los ciudadanos la rechazan.

-¿Las políticas tienen más sentido común que ellos?

-Es una forma distinta de hacer. Se nota no solo aquí, también en diferentes países del mundo: somos más prácticas, más directas, nos gusta hacer diagnósticos claros del problema y resolver de la mejor manera y en el menor tiempo posible. No nos resulta difícil abordar el espacio de otros.

-¿Porque ellos tardan más? ¿Porque no quieren bañar a los niños?

-Esa es la queja de algunas mujeres. Son los estilos en que hemos sido educados. No ponemos las reuniones a las 7 de la tarde, entendemos que para comer es suficiente hora y media...

-Los escolares van a menudo al Parlamento. ¿Son más sensatos?

-Tienen una espontaneidad que se pierde con la edad, y es una pena. Los niños son más directos, más sinceros, cruelmente sinceros incluso hablando de ellos mismos. Es una virtud.

-¿En el Parlamento vasco, también se tratan de "señoría"?

-De vez en cuando, depende de quién y del momento... Señor parlamentario, señora parlamentaria... A veces, hasta nos tuteamos. Las relaciones son muy formales pero lo que oímos en el Congreso suena más formal. Las relaciones en este momento son muy buenas. Es de agradecer; creo que es el único camino para construir unas instituciones en las que confiar.

-¿Son obedientes los parlamentarios?

-A veces, sólo a veces.

-No se sacan adelante ni el 50% de las leyes que se prometen en las campañas electorales. ¿No se trabaja en el Parlamento?

-En esta legislatura, se han aprobado todas las leyes propuestas y, de los asuntos tratados, el 50% ha sido aprobado por unanimidad. Se desconoce lo que se trabaja.

-Cuando no hay cámaras, ¿hablan igual?

-Los parlamentarios van a fijar la postura de su grupo, pero se comportan básicamente como son.

-Hablan fatal los políticos.

-Puede ser porque la cabeza va a un ritmo más rápido que la palabra. Es más grave que se cometan errores leyendo; hemos tenido casos de alguien que no entendía lo que estaba leyendo.

-¿Se ha dormido alguna vez durante un discurso?

-No, pero es como en todo, también hay escritores y películas que aburren. Hay discursos que no son de mi estilo; no me gustan, pero han sido elegidos... A algunos parlamentarios les cortaría los discursos.

-¿La ciudadanía a veces se equivoca cuando vota?

-Respeto y confío en las decisiones. Cuando la gente vota, lo hace con sentido y siempre quiere expresar algo.

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