Bilbao: "La centralidad política en el País Vasco no es el tripartito, es el PNV"
José Luis Bilbao ha vivido una cómoda investidura como diputado general de Vizcaya. Aunque en solitario y sin mayoría absoluta, está lejos de las tensiones que el PNV ha pasado en Guipúzcoa y todavía afronta en Álava. Quizá por eso defiende las bondades de la «salsa vizcaína» en el partido y lanza un mensaje claro a los socios minoritarios del tripartito: la centralidad política la encarnan los jeltzales y en 2009, como en cada cita electoral, «la ciudadanía pondrá a cada uno en su sitio». También es rotundo en la defensa de las iniciativas del lehendakari, incluido el polémico rescate del plan Ibarretxe.
-Con los resultados electorales sobre la mesa, ¿se siente reforzado dentro del partido?
-Lo mismo que cuando decidieron proponerme como candidato. Los resultados en Vizcaya han sido buenos, luego hay cosas que tenemos que leer con autocrítica. La ciudadanía ha lanzado mensajes muy claritos. Donde no se han hecho las cosas bien, se ha castigado.
-¿Usted es partidario de respetar las listas más votadas?
-Depende. Soy partidario de que haya mayorías suficientes para poder gobernar.
-Se lo pregunto por la Diputación de Guipúzcoa.
-Si se hubiera formado una mayoría alrededor del partido socialista, la Diputación sería igual de legítima que la que se ha formado con los votos de PNV y Eusko Alkartasuna. Otra cosa es la constitución de los ayuntamientos. El tripartito tenía un acuerdo sobre las listas más votadas y ha habido incumplimientos muy graves por parte de EA y EB. Ahí están Muskiz, Gorliz, Busturia y Arteaga.
-El tripartito ha salido tocado del 27-M.
-Yo creo que no. El acuerdo que hay en el Gobierno vasco es coherente, en los grandes temas de la pacificación y la normalización política hay un análisis común. Que el alcalde de Muskiz sea de EA es legítimo y democrático. Lo que pasa que es alcalde porque se han incumplido unos acuerdos.
-¿Eso tendrá consecuencias?
-De momento, la única consecuencia es que el candidato de la lista más votada no es el alcalde.
-En la Diputación ha apostado por los "bolsillos de cristal" con declaraciones de bienes de todos los altos cargos.
-Me duele cuando aparece un caso de corrupción porque yo no soy como esos, la mayoría no somos como esos.
-¿Pero habría dado este paso si no fuera por el fraude de Irún?
-Pues igual también, porque en los últimos tiempos hay noticias todos los días. El caso de Irún nos toca más de cerca.
-¿Cree, como Azkuna, que el partido se ha portado mal con el ex diputado general González de Txabarri?
-El partido no se porta ni bien ni mal. Cuando tienes un puesto de responsabilidad, es porque hay una organización que te propone. De la misma manera, con criterios acertados o no, puede proponer a otra persona.
-¿Y las formas?
-Siempre hay problema con las formas, al final las decisiones se toman. Yo soy miembro del partido desde hace 31 años y acepto las decisiones.
-Mójese. ¿Qué pasará en Álava?
-No sé, está muy abierto. Yo creo que se está alargando demasiado.
-¿El PNV hará lo que haga falta por tocar poder?
-Lo de tocar poder no me gusta porque parece que vienes aquí a vivir del cuento.
-Entonces digamos gobernar.
-Yo creo que el PNV debería tener una opción de participar en la gobernabilidad de Álava. Tenemos cosas que aportar.
-¿Es ante todo un partido vizcaíno?
-No, es un partido que tiene su mayor afiliación en Vizcaya y una estructura más sólida y consistente, creo, que la que hay en otros territorios. Aquí igual hacemos las cosas de forma diferente, ni mejor ni peor, y los resultados son buenos. Es como la salsa vizcaína. Ingredientes muy básicos de buena calidad y bien trabajados. No es un partido de laboratorio, sino de cercanía a la gente.
Diferencias con Olano
-Sus conversaciones para formar gobierno con EB, ¿eran un fracaso anunciado?
-No, es que somos gente sensata. En carreteras, EB está en contra del Plan de Accesibilidad. En residuos urbanos, es el único que votó en contra del plan. En servicios sociales, en fiscalidad...
-La segunda fuerza en Vizcaya y en Euskadi es el PSE. ¿Es imposible que vuelvan a gobernar juntos?
-Todo es posible, pero no sé cómo ni cuándo. El PNV siempre ha sido un partido pactista, con cintura política. Depende de las confianzas que al final dé la gente a cada uno, porque lo de la centralidad... yo creo que aquí, en Vizcaya y en el País Vasco, la centralidad política no es el tripartito, es el PNV. Y si en este viaje con EA y EB tenemos un mismo diagnóstico, estamos con ellos. Pero, ¿hacer pactos con otras fuerzas? Yo no excluyo absolutamente a nadie. Sí pongo una raya.
-Con ANV.
-¿Usted está dispuesto a decirle a ETA que no mate, que nos deje en paz? Así se lo dije a Andoni Arriola. Mientras no me diga eso, no vamos a hablar de carreteras y otras fruslerías.
-Pero Markel Olano sí les ha tendido un puente en Guipúzcoa. ¿Eso crea tensiones en el partido?
-El partido sólo tiene una postura en los temas de pacificación y de normalización política. Yo no hago valoraciones de lo que digan otras personas, defiendo lo que pienso con absoluta convicción.
-Su discurso de investidura fue especialmente sentido en su condena al terrorismo.
-Igual de sentido que el que hice hace cuatro años, o cuando hemos tenido que salir aquí delante del palacio foral después de un atentado. ¿Lo dice porque ahora estamos amenazados? Esa argumentación no es así. La primera manifestación contra ETA en este país la convocó el PNV en el año 78. Yo estuve allí. Y si algo caracteriza la esencia del PNV es que antes que nacionalistas, antes que patriotas, somos personas.
-¿Se sienten en la diana de ETA?
-Antes también. ¿Le hago una lista de la gente del PNV que ha matado ETA?
-¿Se refiere a José María Korta y a ertzainas como Montxo Doral o Joseba Goikoetxea?
-Y los que han intentado matar. En la diana estamos todos. Todo el país.
-¿Piensa a menudo en la posibilidad de un atentado?
-Pues fíjese, porque está habiendo unas actuaciones policiales realmente eficaces estos días. Lo de Santander, el camión que entraba de Huelva, el que iba a entrar por Navarra... esos no iban a la Sanjuanada.
-¿Ve miedo en los concejales de su partido?
-Hay gente que está muy preocupada. No hablo por hablar, hablo de casos concretos, que vas con tu hijo a la ikastola y te siguen por la calle. Tú puedes asumir un riesgo, pero se meten con tu familia.
-Sobre todo en pueblos pequeños.
-En Lekeitio lo están pasando muy mal, y en otros sitios también. Hay gente que está aguantando con una... ¿cómo diría? Con un par de huevos.
-¿Los ediles deben llevar escolta?
-No soy quién para decir eso.
-¿Qué sentimiento personal le dejó la ruptura de la tregua?
-Muy malo. No tanto la ruptura de la tregua, un comunicado de los que hacen esos zumbados, como el bombazo de Barajas.
-¿Zapatero ha pecado de ingenuo?
-Yo creo que intentó hacer una apuesta importante, la hizo de buena fe y ha fracasado. También nosotros hicimos Lizarra de buena fe y nos engañaron.
-¿Habrá que volver a intentarlo?
-Siempre hay que darle una oportunidad a la paz, pero aquí nadie se chupa el dedo. Para que alguien pueda creer a ETA y a sus corresponsales, primero tienen que demostrar que van en serio. Ha perdido toda la credibilidad y ha dinamitado muchos puentes.
«Nos sale la bestia»
-Usted fue uno de los principales valedores del plan Ibarretxe. ¿Le ayudará también a reactivarlo?
-Existe un acuerdo del Parlamento vasco que no es el plan Ibarretxe, es una propuesta de nuevo estatuto político. La llevó el lehendakari a Madrid y nos dieron un portazo. Yo creo que, con ETA o sin ETA, aquí hay un conflicto político sin resolver, que es el encaje. Le he oído decir al lehendakari que queremos buscar una relación amable con España, y estoy de acuerdo con él. Tenemos que ser buenos vecinos. Hace falta una nueva formulación del marco jurídico-político del País Vasco en relación con el Estado español y también con el francés. Es una asignatura pendiente, y el proyecto del nuevo estatuto está ahí.
-¿Pero es oportuno ponerlo sobre la mesa ahora, con la amenaza del terrorismo?
-Bueno, entonces podemos hacer una cosa, darle a ETA siempre la manija de la realidad política de este país. ¿Va a marcar los ritmos de todo el mundo? Paz y política son cosas diferentes, no se pueden poner en una misma mesa. El conflicto político viene de atrás. -El plan del lehendakari, ¿es una herramienta válida para resolverlo?
-Es la única propuesta que está encima de la mesa. Es bueno intentar un acuerdo político amplio y plural, y que lo que salga tenga más respaldo que el Estatuto de autonomía, que por cierto sigue sin cumplirse. Esa es otra.
-¿Se ha hecho a la idea de ver al lehendakari en el banquillo?
-¿Qué barbaridad! ¿Es un delito reunirse con Otegi, como hicieron Patxi López y Rodolfo Ares? Es un proceso político heredero del último gobierno del PP. Se tejieron una serie de relaciones de estructuras judiciales que seguían una vía determinada y lo que sembró el PP ahora lo recogen algunos.
-Diez años después, ¿queda algo del "espíritu de Ermua"?
-No sé qué es. Si es el "a por ellos", conmigo que no cuenten. Si es una rebelión cívica ante el asesinato, es lo que debemos tener siempre que haya una actuación terrorista. El "espíritu de Ermua" se ha manipulado. Cuando se utiliza el tema del terrorismo afloran cosas buenas y malas. A veces nos sale la bestia. Si alimentas escenarios de enfrentamientos, de rencor, esos son malos compañeros de viaje.