el 19 de junio de 1937, las avanzadillas franquistas comenzaban a entrar en Bilbao. En la cuesta de Santo Domingo, se encontraron con presos que habían sido liberados (y protegidos por gudaris) por orden de Jesús María de Leizaola, presidente de la Junta de Defensa que se había quedado en villa para evitar desmanes. Leizaola puso un especial empeño en proteger la biblioteca de la Universidad de Deusto (a la que salvó de una destrucción segura).
Cuando las tropas facciosas llegaron al Arenal se encontraron con que eran pocos quienes habían ido a recibirles. El nulo entusiasmo de la población sorprendió incluso a los corresponsales franquistas que acompañaban a las tropas que no dejaron de reseñar la falta de gratitud de los ciudadanos poco impresionados por las boinas rojas de los requetés. Junto a las tropas, llegó a la ciudad un grupo de la policía al mando de un bilbaíno que se dedicó al saqueo sistemático de archivos y bibliotecas de partidos, sindicatos, particulares, instituciones públicas. Se llevaron toneladas de material con el objetivo de organizar mejor la represión. Gran parte de ese material, producto de la rapiña, se encuentra en el tristemente célebre Archivo de Salamanca. Y no sólo se llevaron documentos, también joyas, obras de arte, dinero… Por ejemplo, a la familia Sota, les robaron un Goya, reaparecido años más tarde en el Ministerio de la Gobernación.
El nuevo régimen no dudó en proclamar que "había habido vencedores y vencidos" (Areilza). Giménez Caballero sentenció en el Abc: "Bilbao ha sido vencida por la España libertadora". Desde el primer momento, los libertadores se empeñan en la represión. Se encargan entre otros los falangistas de Valladolid quienes, por ejemplo, anunciaban suministro de pan blanco para localizar víctimas en las colas del racionamiento.
Los franquistas tardaron dos meses y medio en conquistar Bilbao desde el inicio de su ofensiva (30 de marzo de 1937), más de lo que tardó el ejército alemán en acabar con la resistencia de los Ejércitos nacionales de Holanda, Bélgica, Francia y los 200.000 soldados británicos.
Lo cierto es que Bilbao fue liberada, tras cuarenta y dos años de ignominia (1937-1978), y los descendientes ideológicos de los Areilza, Lequerica, Zugazagoitia, Careaga…, no han vuelto a la alcaldía, más que de visita.