«A la gente le preocupan más las aceras que las banderas»
Iñaki Azkuna repasa los resultados electorales de rivales y compañeros tras lograr su tercer triunfo consecutivo en Bilbao, la victoria más nítida que ha conquistado el PNV en las elecciones en el País Vasco. El candidato más apoyado en la capital vizcaína -obtiene el 41,18% de los votos- admite que su tirón personal ha podido influir «algo», aunque señala que la clave reside en haber hecho «una política a ras de tierra», alejada de los ideales del nacionalismo.
-¿Qué es lo que más le ha sorprendido de los resultados electorales en Bilbao?
-La pérdida de un concejal por parte de Izquierda Unida, de Ezker Batua. Me ha sorprendido, la verdad. Pensaba que iban a sacar tres.
-Parece que EB-Aralar no ha enganchado a la izquierda abertzale y que un porcentaje de votantes progresistas se ha ido al PSE. ¿A Julia Madrazo le ha pasado factura el acuerdo de gobierno con el PNV?
-Lo que no sabemos es si el partido socialista ha ganado por Oleaga o por Zapatero. Aquí, en Euskadi, el PSE ha subido por la política de pacto de Zapatero. Así como en el resto de España seguramente le ha castigado eso, aquí le ha servido para ganar apoyos. No me creo yo que Oleaga le haya podido quitar votos a Julia Madrazo. Más bien, se ha aprovechado del "efecto ola" del PSOE.
-¿De dónde proceden los apoyos al PNV para que obtenga dos concejales más? Todo apunta a que ha absorbido a EA.
-El PNV ha consolidado lo que tenía la coalición (13 ediles). ¿De dónde van a venir? Pues del mismo caladero.
-De donde no vienen es de lo que usted llama «izquierda radical».
-No hombre, por Dios. Después de las tanganas que me han organizado...
-Ese electorado se ha decantado por el voto nulo. Hay 12.800 sufragios, casi 2.000 más que en 2003, cuando la izquierda abertzale llamó al voto nulo. ¿Cómo lo valora?
-Así ha sido, sus votos han ido al voto nulo. Pero sólo tienen el 8%. A veces sobredimensionamos ese mundo. Estos que hablan en nombre del pueblo vasco hablan en nombre del 8% de la población de Bilbao. Hay que ponerles en su sitio. Y su sitio es ese: el 8%.
-Usted ha gobernado con la marca electoral de Batasuna en el Ayuntamiento y sin ella. Afronta otro mandato sin sus representantes en el pleno. ¿Se siente más cómodo así?
-Me han puesto a caldo porque dije un día que estaba más cómodo sin ellos. Yo estaría mucho más cómodo con una HB que condenara la violencia y que se dedicara a la política. Evidentemente, los demócratas estamos muy incómodos con los que cuando vamos a votar nos están esperando para insultarnos y agredirnos. Por tanto, lo cómodo sería que HB estuviera en el Ayuntamiento dedicándose a la política, y no al "jo ta ke irabazi arte". Está más claro que el agua.
-Otro protagonista de la jornada ha sido la alta abstención, pese a los llamamientos a la participación, especialmente notorios en su caso.
-No sólo en Bilbao, y en Euskadi y en España. Siempre hay una abstención elevada. No puedo entender a la gente que no va a votar.
La corrupción
-Pero es que en Bilbao la abstención es del 43%. ¿Le preocupa?
-Es para reflexionar. ¿Por qué sube la abstención? ¿La corrupción registrada en algunos sitios de España puede llevar a que la gente diga que no quiere saber nada? Pues puede ser. ¿La crispación entre el PP y el PSOE puede haber desmovilizado al electorado? Puede. Pero habrá que pensarlo. Es muy grave para la democracia tanta abstención.
-¿En Bilbao ha influido el hecho de que todos, hasta sus rivales, daban su victoria como segura?
-También, también. En eso no me han ayudado las encuestas. Pero hay otra razón. En las anteriores elecciones la participación fue mayor porque influyó el efecto "que viene Aznar", "que viene Mayor Oreja". Ahora no hay esos miedos.
-¿Cree que usted ha salvado los muebles del PNV en Vizcaya?
-No, no. Fíjese en Santurtzi, donde hemos ganado.
-Ya, pero el PNV ha perdido Basauri y Gernika, se aleja en Barakaldo, cede en Getxo...
-Hemos perdido Basauri, bajamos en Barakaldo y en Getxo han primado las personas. Seguramente Marisa Arrúe (PP) ha trabajado y ha sacado un buen resultado.
-Pero sí que se produce un significativo retroceso del PNV en Vizcaya, su feudo, tras 25 años en el poder. ¿A qué obedece esa caída?
-Será algo coyuntural. El PNV en Vizcaya seguirá teniendo mucha fuerza, seguirá siendo un partido clave. Donde sí nos hemos llevado un batacazo ha sido en Guipúzcoa.
-¿Los escándalos fiscales le han pasado factura al PNV?
-No sólo escándalos fiscales. Creo que quitarle como se le quitó a Txabarri, que ha sido un buen diputado general (relegado por la ejecutiva guipuzcoana que lidera Egibar), significa que los partidos no pueden hacer lo que les dé la gana. No son dueños y señores de las personas. Quitarle a Txabarri, que funcionaba bien, seguramente ha pasado factura. Y, luego está lo de Jon Jauregi (el candidato afín a Egibar que renunció forzado al desvelarse su patrimonio no declarado) y lo de Irún; supongo que es una amalgama de todas esas cosas.
El tirón personal
-Atomizado el voto, el PNV sale perdiendo también en Álava.
-Lo de Álava es muy complicado. Donde hay un gran alcalde es en Salvatierra. Era de EA, ha ido como independiente y ha ganado. En las municipales se valora mucho a la persona, su trabajo. En La Coruña baja el PSOE porque ya no está Paco Vázquez. Es que la persona influye mucho.
-¿Considera que este también es su caso en Bilbao?
-Hombre, yo algo también puedo influir, tampoco demasiado. Creo que los bilbaínos nos han apoyado en la política que hemos hecho de transformar la ciudad. Mi persona puede tener un pequeño plus, pero lo fundamental es que hemos hecho una política a ras de tierra y no hemos andado todo el día de recorridos, de soberanías y de no sé cuántas patrias.
-Ese es un cambio notable de su discurso. En su primer mandato destacó por sus discursos políticos, lo que le costó alguna reprobación interna, y en el segundo se centró en los asuntos domésticos.
-Tampoco es demasiado cambio. Y cuando hablaba les molestaba a algunos... Ni era para tanto entonces ni ahora. Yo no he llevado la contraria al partido, decir eso es exagerado. Yo de mi partido siempre escojo las líneas más humanas. Por ejemplo, de Aguirre y compañía, que fueron grandes hombres, recojo su sensibilidad por la justicia social. Recojo lo que me interesa. No voy a estar todo el día hablando de idealismos que no vamos a tener nunca. Me preocupan los problemas que tengan los ciudadanos.
-¿Cuáles son esos idealismos, la soberanía, la independencia...?
-No, no. Tú puedes tener ese pensamiento, pero lo que no puedes es estar todo el día intentando vender al ciudadano idealismos. Puedes defender la independencia, la soberanía, cómo no, y la bandera. Pero si estás todo el día con la bandera, no estás todo el día con las aceras. Me explico. O banderas o aceras. Una de dos. Y al ciudadano me da que las banderas le preocupan poco y las aceras le preocupan mucho. El político tiene que saber hurgar en lo que le interesa al vecino: la cesta de la compra, la vivienda, los problemas que tiene con los chiquillos... Y eso sí se puede adobar en un discurso político con la patria, la independencia o lo que uno piense. Claro, si todo el día estás hablando de la independencia, el ciudadano se harta.
-¿Qué le ha pasado a José Luis Bilbao, el candidato foral del PNV?
-El resultado del PNV en las Juntas Generales es francamente bueno. Y sin EA, hay que tenerlo en cuenta. Ahora, si pensamos que un buen resultado es la mayoría absoluta... Salvo gente muy cualificada, el resto estamos obligados a pactar. Lograr mayoría absoluta es un hecho excepcional. ¿Cuántos hay como Gallardón?