Entrevistas
25Mayo
2007
25 |
Entrevistas

José Luis Bilbao (Deia)

Entrevistas
Mayo 25 | 2007 |
Entrevistas

Bilbao: "Los cargos políticos somos temporeros, yo no funciono como si esto fuera una carrera profesional"
AMAIA ARTETXE

Bilbao.Sé que le gusta la música y que estuvo en el concierto de The Who el sábado pasado en BEC.

Es el mejor concierto que he visto en BEC. Éste y el primero, el de Bryan Adams, han sido los mejores como directo, música, como enrollados, entregados al público.

Es chocante la imagen que da de seriedad, con traje oscuro, corbata... y que le guste el rock duro, porque su grupo favorito es AC/DC.

Sí, me gusta lo que antes se llamaba heavy metal. Lo del traje oscuro… ¿Se imagina que uno está hablando de recaudar impuestos, de políticas sociales, de carreteras… y le da la risa floja? Pensaría: ¿éste está de broma? ¡Qué chisgarabís!

O sea, la política es al político lo que la discográfica al músico, que le dice qué imagen dar…

No me preocupo por mi imagen. Cada uno tiene que presentarse como es y cuando hay que hablar de cosas serias hay que ser riguroso. Y no decir tonterías, a poder ser, porque se oye por ahí cada una… La política es pedir la confianza a la gente, que te voten para hacer cosas, es un servicio público. Cuando la gente te da su confianza, tienes que cumplir tus compromisos y transmitir seguridad, serenidad y rigor, porque estamos manejando el dinero de todos. La política no es echar discursos brillantes y que piensen "éste qué majete es".

¿Sus hijos han heredado su afición al rock?

Sí. Tengo uno que tiene el pelo por aquí (señala su espalda, como a la mitad), es muy heavy. Además, comparto muchos discos con ellos.

¿Alguna vez le ha llamado la atención la música no como espectador, sino de forma activa?

No sé nada de música. No controlo el do-re-mi y no sé tocar la guitarra.

Pues es una pena, porque algunos grandes guitarristas son zurdos y en política hará falta mano izquierda.

Hace falta cintura, no sé si mano izquierda. Hay que tener cintura para intentar ver en muchos momentos lo que no tienes delante, escuchar, ver las razones de otros...

Y serenidad, que se la puede aportar otra de sus aficiones, la pesca.

Serenidad sí hace falta, aunque a veces es difícil. Cuando tienes un lío -y hay muchos-, si te pones nervioso es más fácil meter la pata que si intentas estar tranquilo, aunque eso no es garantía de que aciertes. Pero si pierdes los papeles, seguro que te equivocas.

¿Y los ha perdido alguna vez?

Me gusta contar hasta diez, respirar diez veces, o hablar con gente. Cuatro ojos y cuatro oídos ven y oyen más que dos. Y, aun así, también puedes equivocarte. Es parte de la condición humana, nadie tiene toda la razón ni toda la verdad.

¿Pesca en mar o en río?

Tengo 20 cañas en casa, desde la primera que tuve con ocho años hasta la última que he comprado, de éstas que no pesan nada. A mar voy poco, y a río, cuando puedo. Tras las elecciones espero ir un día a Asturias. Este año no he estado en los ríos de Bizkaia, porque eran malas fechas.

¿Cuando repuebla el Kadagua lo hace con un pelín de egoísmo?

Igual sí. Si quieres pescar, tiene que haber peces y para que haya peces tienes que cuidar el río, el agua tiene que estar limpia, depurada. Y hay que hacer políticas de repoblación, porque hay mucha presión sobre los ríos. Todo eso tiene un sentido de amor a la naturaleza importante... Aunque la pesca es también un resto del hombre antiguo, de ese carácter depredador, de tener que buscarse el sustento.

¿En política hay muchos?

¿Muchos?

Depredadores.

En la política, como en cualquier orden de la vida, hay gente sana -la mayoría- y garbanzos negros, como en todas partes. Los que andamos por aquí no somos tan mala gente.

¿Es usted fácil de pescar?

No. Cuando tienes convicciones fuertes es difícil que alguien te engañe.

¿Lo han intentado alguna vez?

¿Engañar? Muchas. Y algunas veces lo han conseguido, porque me fío de la gente, pero lo hacen sólo una vez, la siguiente no tienen oportunidad. Y comprarme también lo han intentado. Pero no ha nacido aún el que sea capaz de comprarme.

¿Cuántas historias que le han contado en su carrera política eran mentira?

No me gusta hablar de carrera política, porque los puestos y los cargos somos temporeros. Aquí el horizonte es el que tienes tasado. Yo no funciono como si esto fuera una carrera profesional y creo que, además, en mi partido la mayoría de la gente no funcionamos así. Cuando me afilié al PNV, el partido era ilegal y no había ni cargos públicos, ni coches oficiales, ni sueldos, ni contratos, ni nada. Era un compromiso personal y colectivo, una idea, una utopía, unas ganas de cambiar la sociedad, de aportar algo al cambio social. Y yo sigo teniendo ese compromiso. Y el día que no lo tenga me iré a casa, porque si no, no tiene sentido. Esto no es sólo una forma de ganar un sueldo, que lo gano, porque yo también vivo como los demás y lo necesito. El que piense que esto es un trabajito y una forma de vivir, sin más, se equivoca.

¿Y qué hace para desconectar?

Levantarme tarde de la cama, estar con esa sensación, que debe ser el cielo, de no saber qué vas a hacer… No tener la obligación de la agenda y decir: si quiero me aburro, si quiero después de comer me desnuco en el sofá o me voy a dar un paseo… Pero que no tengas que dar el paseo a las siete de la tarde, porque es lo que toca a esa hora. Cuando tienes que organizarte hasta el ocio, mal asunto. La agenda del ocio, ya no es ocio. Mi ocio es absolutamente desorganizado.

¿Su familia qué dice de eso?

Con tal de que la comida sea rica, esté hecha a una hora prudente... El caso es estar a gusto.

¿Quién hace esa comida rica?

Me gusta cocinar y sé cocinar algunas cosas. Y las que sé cocinar las hago bien. La cocina es otra forma de desconectar.

¿Y cuál es su especialidad?

No sé. Hago paellas y pongo muy bien los caracoles a la vizcaina. Y puedes hacer unos macarrones que no sepan a nada y los puedes hacer muy ricos. Es el cariño, el detallito y el gusto al hacerlo lo que marca la diferencia.

Cocinar ya vemos que cocina. ¿Y recoger?

En el reparto de funciones, la mía termina al acabar de comer.

Ahora, en campaña, los suyos no le verán mucho.

Tenemos una foto puesta y ya está.

Tiene la ventaja de que sus hijos son mayores y no preguntarán dónde está aita.

Saben perfectamente dónde estoy. Y, además, creo que me van a votar los tres, así que…

¿Sólo lo cree?

No, no, me van a votar los tres. No tengo ninguna duda. En serio, lo hacen convencidos.

¿Y su mujer cómo lleva no verle?

No voy a decir con santa paciencia, pero forma parte no ya del trabajo, sino del compromiso que asumes y compartes.

¿Va a haber compensación posterior?

Hombre, espero coger vacaciones, no sé cuándo, en julio, o en agosto...

¿Para ir a la playa?

A mí no me gusta la playa, eso de andar en la arena… Lo mejor de la playa es el chiringuito... Pero hemos ido muchas veces.

¿Porque ella ha querido?

Porque me gusta que disfruten. Yo me voy a comprar el periódico, vengo, me tomo el aperitivo, organizo la comida y santas pascuas.

Tampoco está mal ese plan.

Claro, mayordomo de lujo.

¿En apartamento?

No tenemos segunda residencia, tenemos el piso donde vivimos, que espero terminar de pagarlo este año, y no tenemos más patrimonio. Así que, cuando salimos, una semana o una quincena vamos a apartamento. Si es en hotel es menos tiempo porque es más caro y para todo no llega.

Está bien saber que el diputado general también tiene una hipoteca que pagar. ¿A cuántos años?

A quince y espero terminar de pagarla este año.

¡Ah, la hipoteca y su compañero de penas, el euribor!

Que cambia todos los días ya. ¡Qué horror! Nunca ha habido tanto seguimiento a los tipos de interés como ahora. Que me sube la hipoteca, que me baja…

Si sigue subiendo, yo no sé si la voy a poder pagar.

No va a subir mucho más. Algo, igual, pero tampoco mucho. Yo he tenido dos hipotecas. Cuando nos casamos nos fuimos a vivir a un piso, hace catorce o quince años nos cambiamos, y aquel primer crédito estaba al 13%, que se dice pronto. Luego, empezaron a bajar los tipos y yo seguía pagando el 13%. Y ahora, ¿qué andamos, en torno al 5%? No sé, porque como cambia de un día para otro…

En un 4,4%. Pero antes, los pisos eran más baratos.

Eso es cierto, sí. Pero también cuando compramos el piso trabajábamos los dos y dedicábamos un sueldo a pagar la hipoteca. Yo nunca me he ido de vacaciones haciendo viajes por ahí, en Semana Santa y en verano, salidas en puentes… Nunca hice eso. Te puedes gastar el dinero dándote una vuelta al mundo todos los años o aprovechar los fines de semana, ir de cena, tener un cojocoche… O puedes dedicar parte de tus rentas a otras cosas. Normalmente, todo no puede ser. Pero eso es ya meterte en un berenjenal de valores que… bueno, para otro día.

Y para echar un cable está el plan foral de vivienda, con 3.000 nuevas.

A poder ser tasadas, y además, de las de verdad, porque en el propio programa se recoge hasta en dónde se van a hacer, en qué municipios.

El euribor está alto, pero usted no le va a la zaga.

Creo que mido 1,85 o por ahí.

¿Y qué tal se ve Bizkaia desde esa altura?

Yo creo que hay que andar a ras de suelo. Cuando alguien ve las cosas desde la altura es como cuando ves la tierra desde un satélite y dices qué bonita, qué colorido. Pero hay que bajar a nivel de suelo, a la calle, porque es ahí donde están las personas, las ilusiones, los problemas, lo que cada uno quiere, lo que echa en falta… Creo que tenemos que estar a ras del suelo, no en urnas de cristal. Es nuestra obligación.

¿Ese contacto con la gente le resulta fácil?

Soy tímido, pero me gusta escuchar a la gente. Cuando alguien tiene un problema a veces desde esta atalaya puede parecer nimio, pero es su problema y si eso lo puedes arreglar o le puedes ayudar en algo, estás contribuyendo a hacer a alguien más feliz. Eso es importante.

Es eso que dice sobre remangarse.

Y cuando hay que remangarse, lo hago. Si hay un problema y veo que se puede hacer algo, que hay posibilidades, me remango. Y en casos de crisis industriales, lo he hecho más de una vez. Porque ahí yo no veo un proyecto industrial, una cuenta de resultados, un plan de viabilidad… Cuando los de Virtisú, yo veía ciento y pico familias que se podían quedar sin trabajo; o en las cuberteras de Gernika, ahí son 150 familias… Ayudar a resolver el problema de esas personas no tiene precio. Cuando ves que puedes hacer algo y lo consigues, te queda una satisfacción… Al arreglar algo, ves que esto de la política, del poder, realmente vale para algo.

¿Alguna vez le han parado por la calle para agradecerle que haya ayudado a resolver uno de esos problemas?

Sí.

Cuéntemelo.

No hay que ponerse medallas. No tiene mérito, porque es lo que tienes que hacer, nada más.

¿Y qué reto hay para los próximos cuatro años? ¿Cumplir todo ese tocho, como se refiere usted al programa electoral que presenta?

Ahí está el tocho (señala hacia la mesa, donde está la carpeta con el programa). Y son tres cosas: sembrar para recoger, crear riqueza para repartirla y calidad de vida. No es un eslogan hecho por especialistas en comunicación, son los compromisos que nos planteamos para Bizkaia. Estamos viviendo una situación económica buena, con unos crecimientos importantes del PIB, con unos datos de desempleo bajos que no hemos conocido en los últimos años, un 4% de paro... Es cierto que hablamos de otros problemas, como la calidad del empleo, la precariedad…

¿A qué se refiere con sembrar para recoger?

A poner las bases para que nuestro crecimiento económico sea sostenible, que no seamos vulnerables otra vez a una gran crisis económica o industrial como las que hemos padecido. Eso pasa por el conocimiento, la tecnología, la innovación. Y en el tocho están identificadas todas las cosas que queremos hacer en los próximos cuatro años. Algunas las hemos organizado ya y van a ser realidad próximamente: el centro de inteligencia de automoción, el parque tecnológico de la Margen Izquierda, la planta de construcción de viviendas de Alonsotegi, el centro de biotecnología de Plentzia, los parques empresariales de Gernika, de Sestao, Getxo, Orduña, Güeñes... Hay que generar actividad económica para crear empleo y riqueza y luego repartirla.

¿Cómo?

En estos cuatro años hemos aumentado un 85% el presupuesto de Acción Social, pero tenemos mucho recorrido por hacer. Queremos atender el 100% de la demanda en materia de discapacidad en los próximos cuatro años. Y respecto a la Ley de Dependencia, que parece que algunos han descubierto el Cantábrico ahora, si esa ley prevé llegar a su escenario máximo en 2015, nosotros lo vamos a cumplir antes de 2010. Eso se materializa en las 30 residencias y centros de día para personas mayores, en la ayuda a domicilio, teleasistencia...

¿Y la calidad de vida?

Hay algo innovador y creo que poderoso y es ese programa, con 20 millones de euros en cuatro años, para eliminar barreras arquitectónicas en los municipios. Y el palacio de deportes y el frontón de mano, y el nuevo San Mamés y los nuevos accesos a Bilbao, y la Supersur, las variantes de Ermua, de Gernika, de Bermeo, de Lekeitio…

¿Cuál es su tochito personal, el que tiene que tener prioridad?

Hay tres ámbitos importantes: las personas mayores dependientes, los discapacitados y la lucha contra la exclusión social. Son tres ámbitos en los que, además, actúa competencialmente la Diputación en materia de servicios sociales y ahí tenemos mucho para hacer.

¿Hay algo que le moleste especialmente en las campañas electorales?

Hay algo que primero me despierta la risa floja y luego me cabrea y, claro, después dicen que soy un mal encarado: el gratis total. Eso de "si salgo elegido voy a quitar el peaje de las autopistas", o "voy a pagar el carné de conducir a los jóvenes", o "si yo gano, catas de vino gratis en La Rioja Alavesa" -y no es filfa, que lo han dicho-. Cuando alguien vende humo, diciendo cosas que sabe que no son posibles o que como no va a gobernar nadie le va a pedir responsabilidades de lo que ha prometido, eso va en descrédito de la política. Eso es show. La sociedad vizcaina tiene un profundo sentido crítico. Aquí nadie se chupa el dedo y todos sabemos identificar lo que tiene contenido de verdad y lo que es pura filfa. El que crea que aquí cuela cualquier cosa, está equivocado. Ése no es nuestro estilo y creo que la gente valora ese sentido de la responsabilidad.

· Su decisión más dura... No construir la torre foral en Abandoibarra. Era muy caro y había otras prioridades. No me arrepiento.

· Su peor momento... El atropello de dos chavales en Basurto.

· El mejor... El domingo, si tras el recuento vemos que no hemos defraudado la confianza que nos dieron hace cuatro años.

sus frases

"Cuando la gente te da su confianza, tienes que cumplir tus compromisos"

"Hay que bajar a la calle, porque es donde están las personas, los problemas..."

"Al ayudar a resolver un problema a alguien ves que esto de la política sirve para algo"

COMPARTE