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25Mayo
2007
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Iñaki Azkuna (El Correo)

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Mayo 25 | 2007 |
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Azkuna: "He sido un ´victorino´ en todos los sentidos"
ARANTZA FURUNDARENA
Hijo de gudari y de una peneuvista «campeona en subir montes», este durangués hace tiempo que aprobó las oposiciones a bilbaíno chirene. Como sólo puede ser chirene alguien que para casarse se va hasta el mexicano San Juan de Churubusco, a soportar el sermón de un párroco que se pasó la ceremonia abroncándole porque le vio pinta de moderno, de ésos que sólo quieren tener «¿Nomás dos hijos, nomaaaaás!» (dicho con acento mexicano). Y hasta se quedó corto el cura, porque Iñaki Azkuna y su esposa al final sólo tuvieron uno. Después de ocho años como alcalde de Bilbao, este médico nacionalista con fama de heterodoxo anhela un tercer mandato. El que se presenta ahora es un hombre de 64 años que habla a menudo en pretérito. «He sido un toro, un "victorino", una tromba...», rememora. Pero aunque el cáncer de próstata, el desgaste natural por el ejercicio del poder y la propia edad le han restado algunos grados en su personal "escala de Richter", Azkuna -genio y figura- aún sigue dando muestras de tener mucho peligro.

-Nació el día de San Valentín. ¿Es romántico?


-He sido romántico. Ahora soy muy alcalde ya. He tenido que repartir los cariños.

-¿Lo que vive con Bilbao es un romance?

-Una pasión.

-Las pasiones suelen dar lugar a relaciones de amor-odio.

-Lo mío es algo exclusivamente amoroso. Ya estoy en una edad en que las pasiones van disminuyendo; me refiero a las pasiones humanas, carnales. Y a mí me gusta mucho Bilbao. Es como una novia.

-¿Qué es lo más romántico que ha hecho por ella?

-Ser alcalde. ¿Le parece poco? Y ella ha hecho mucho por mí. Para ser alcalde hoy en día hay que tener un aguante fino. Y mucha salud, que yo no he tenido.

-Bueno, la suficiente para presentarse por tercera vez.

-Sí. Pero quiero decir que hace veinte años yo era un toro, un toro... Una fuerza en todos los sentidos. ¿Un "victorino"!

-Pues los "victorinos" se revuelven en un palmo.

-Y yo me revolvía. He sido muy inconformista y muy protestón.

-Y pueden ser traicioneros y peligrosos.

-No, no. Yo he sido muy leal.

-He sido, he sido... Habla usted mucho en pasado.

-Claro que hablo en pasado. Pero la edad te da experiencia, te da una tolerancia, una sensatez. Y, aunque tengas una pasión, ves las cosas con mucha tranquilidad de espíritu. Y eso también es importante.

-Pero ya no es un toro.

-No. Con Bilbao soy ya una persona muy afable y cariñosa.

-Y eso que nació en Durango.

-Es cierto. Soy inmigrante. Pero en las prácticas de la carrera venía a Bilbao, al hospital de Basurto. Y ahí empecé a ser bilbaíno. Luego me dieron una beca y estuve dos años en París.

-Después de mayo del 68, ¿no?

-Llegué en el setenta. Yo sólo cogí los rescoldos: haz el amor, no la guerra... Vamos, que disfruté de los réditos. Todos mis recuerdos de París son fabulosos. Yo vivía en la ciudad universitaria, había un ambiente majo. Trabajaba, como siempre he hecho en mi vida, una barbaridad. Pero los sábados y domingos iba a ver museos, al cine, al Barrio Latino...

«Era el rey del mambo»

-¿Sólo eso?


-Bueno, y a ligar con alguna enfermera, también. Y francesa, "¿pourquoi pas?" Es que, claro, con 27 años, médico, becario, bien considerado y con una paga de 17.000 pesetas mensuales, yo era el rey del mambo. Allí no tenías enemigos. Luego, cuando vienes aquí ya empiezas tu guerra particular.

-¿De niño jugaba a los médicos?

-No. De niños jugábamos al "chorro, morro, pico, tallo..." Y a las peleas. Las chicas no contabais, porque nuestra educación era tremendamente machista.

-¿Los niños de ahora no están muy protegidos?

-Una barbaridad. Ahora hay una juventud extraordinaria. Pero también hay otra un poco asinsorgada y es porque les hemos dado todo lo que nos han pedido.Yo tengo todavía imágenes de infancia con las cartillas de racionamiento. No hemos pasado hambre, pero calidad de vida, cero. Y un frío... Llevábamos unos gabanes que pesaban muchísimo. Yo creo que tengo los hombros caídos desde entonces.

-¿Ahora cómo se encuentra?

-Estoy bien. Ya he dicho públicamente que el cáncer lo tengo controlado.Vamos a tocar madera para que siga así (Azkuna se agarra a la mesa de su despacho). Pero me provocó una fístula que de vez en cuando me amarga un poco el día. Todo el mundo tiene alguna cruz, y yo tengo ésta.

-Hay quien dice que su partido le quiere jubilar.

-No creo. En mi partido habrá gente que me quiera y hay gente que no me quiere. Yo en este momento no me siento incómodo. Llevo casi treinta años en el PNV y si en tanto tiempo no me han zumbado la pandereta no sé por qué iban a hacerlo ahora. Me retirarán cuando vean que ya no valgo. Y si me doy cuenta yo, me retiraré un poco antes. Por otra parte, me da pánico el retiro. Necesito estar todo el día con la matraca.

-¿Adicto al trabajo, quiere decir?

-Sí, sí. A veces tengo miedo de la "retraite" (jubilación). ¿Uuuuy, me da pánico! Es que no voy a saber qué hacer. No tengo "hobbies". He hablado con un par de cirujanos amigos míos que ya se han jubilado y me dicen que están muy bien. Pero no sé, no sé. Yo soy de esos anormales para los que el trabajo lo es todo. Y además tengo un problema, que no desconecto.

-Como político, tiene fama de heterodoxo.

-Soy heterodoxo. No he estado en las juventudes del PNV. Vengo de una familia nacionalista, pero mi juventud no fue de PNV, porque fui un rebelde. En París no sabe todo lo que pude ver, y me alegro.

-¿Fue comunista, de joven?

-Algunos en el PNV me dicen que fui trotskista. Pero no, yo con Alain Krivine no he tenido nada que ver. En cambio, sí he sido rojo, rojo. Pero es que como decía Bernanos: "El que no ha sido rojo hasta los veintiún años... Y el que continúa siéndolo después...".

-¿Le queda algo del rojo que fue?

-Creo que sí. Trozos de inconformismo y de rebeldía de vez en cuando. Por eso dicen que soy heterodoxo en el PNV. Yo creo que soy una persona bastante sensata y creo que el PNV es un gran partido que tiene que hacer todavía un gran "aggiornamento", una gran apertura. Josu Jon Imaz lo está abriendo. Tiene que ser un partido abierto al mundo, a las nuevas corrientes... Cada vez más moderno. No podemos estar toda la vida pensando en lo que dijimos o hicimos hace cien años.

-¿Esto no le sentará mal a alguien del aparato?

-No les puede sentar mal, porque lo que no podemos hacer es mirarnos todo el día el ombligo. Y es una frase que ha dicho Josu Jon Imaz. Nos tenemos que dedicar a las personas. Las patrias serán muy importantes, pero las personas son la pera. Lo acaba de decir Imaz. Y yo estoy totalmente de acuerdo. Ya somos dos heterodoxos en el caso de que nos casquen.

-También tiene fama de orgulloso.

-Y de chulo, y de prepotente... ¿Sabe qué me pasa? Yo a veces soy bastante hosco y doy esa impresión. También soy muy sincero y la sinceridad me ha dado problemas. Acabo de hablarle del partido a calzón quitado.

Mediocridad política

-La sinceridad no abunda en la política.

-En política abunda el mediocre, el chisgarabís y el hipócrita. Digo abunda, aunque yo también conozco casos buenos, gracias a Dios.

-Como orgulloso, ¿le costó pedir excusas por el atasco de la A-8?

-No. También pedí perdón por los dos niños muertos en Basurto, cuando nosotros no éramos los competentes de la carretera.

-¿Ha visto el rascacielos que va a levantar Calatrava en Chicago?

-Sí, lo he visto. Y no me gusta.

-¿Sólo porque es de Calatrava?

-Sólo porque no me gusta. Las Torres Gemelas de Nueva York en cambio me encantaban.

-¿Algún consejo para el alcalde de Chicago?

-Pues no. Porque no quiero entrar en la broma con Calatrava. Ni en la broma ni en lo serio.

-¿Un tercer mandato se empieza con la misma ilusión?

-Con más experiencia. En la vida estás de vuelta de muchas cosas. Pero tengo una ilusión loca por ver tres o cuatro proyectos ejecutados en Bilbao. Y por coger el tren de alta velocidad en Abando e irme a Madrid leyéndome una novela y tomándome un cafecito.

-La presidenta de Suiza ha cantado en un programa de televisión.

-Yo ya canto sin que me paguen. En Aste Nagusia suelo cantar siempre bilbainadas.

-¿Y algún bolero?

-¿Bolero...? "Si tú me dices veeeeen, lo dejo todooooo..."

-Ya veo que afina. De hecho, tiene fama de "showman".

-Tienes que hacer un poco de "showman", sí, un poco de teatro.

-¿Es cierto que va más a gusto a Vista Alegre que a San Mamés?

-Pues no. A mí me gustan los toros, pero no soy "molto fanatico". Un buen partido de fútbol me encanta. Lo que pasa es que últimamente en casa hemos visto unos tostones... Hay que ser más que aficionado para salir contento de allí.

-"Molto fanatico" de los toros, no. Pero de la ópera...

-Me encanta la ópera, y la música en general. Hay "arias", como esa de "Addio del passato" de La Traviata... "Lariraaa, lira, lira, leraaaaa..." ¿La pera! Pero un buen partido de fútbol me puede gustar tanto como una buena ópera.

-Le he oído decir que la bilbaína de entrada dice no. ¿Por eso se casó con una mexicana?

-No. Me casé con una mexicana porque coincidimos en París y, mira, montamos el circo.

-Creo que las mexicanas tienen más genio aún que las vascas.

-Sí, ¿verdad? Ya me ve a mí, cómo estoy (carcajada). En casa no mando nada. De vez en cuando hago lo que quiero, pero callandito.

-Como médico, ¿qué tipo de cura se recetaría a sí mismo en caso de no ganar? ¿Una de humildad?

-Por supuesto, una de humildad. Si no gano, no gano. Y, en ese caso, ya he entendido lo que me han dicho los electores: que te vayas para casa.

-Pero le dolería.

-Claro que me dolería.

-¿Y cuánto tardaría en volver a sacar pecho?

-Una semana.

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