Opinión
22Mayo
2007
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Nafarroa Bai

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Mayo 22 | 2007 |
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Casi todas las encuestas publicadas vienen a coincidir que en Navarra los resultados del próximo domingo podrían permitir, cuando menos aritméticamente, la formación de una mayoría alternativa a la actual, integrada por socialistas, Nafarroa Bai e Izquierda Unida. Caso de que se confirmara tal hipótesis, podría significar el inicio de una nueva etapa en la vida política de la comunidad foral, en la que tendrían, a buen seguro, mejor tratamiento y acogida la diversidad y el pluralismo existente en la sociedad navarra. Una nueva etapa que debería ser aprovechada para la consecución de un gran pacto de convivencia entre los propios navarros, donde se entiendan los sentimientos de vasquidad y de españolidad existentes entre los ciudadanos como elementos constitutivos de la pluralidad de la propia sociedad navarra, junto al elemento común y compartido de pertenencia a una comunidad política.
Se ha escrito, probablemente con razón, que la causa fundamental de la probable pérdida de la mayoría absoluta por la derecha no esté tanto en el desgaste de UPN cuanto en el descenso que anuncian las encuestas para las listas del centro derecha de CDN, que si por algo se caracterizó en sus momentos de mayor gloria fue precisamente por mantener una actitud abierta y no excluyente del sentimiento vasquista existente entre los navarros. Fue su presidente, Juan Cruz Alli, quien mejor encarnó esa apertura. En esa misma línea, los buenos resultados que las encuestas auguran a la coalición Nafarroa Bai, tanto en el Parlamento como en el Ayuntamiento de Pamplona seguramente tienen que ver con ese ejercicio de renovación ideológica y de realismo político que el abertzalismo democrático ha asumido desde Navarra y para Navarra, y cuya característica esencial, a mi entender, reside en proyectar hacia la sociedad la idea de un proyecto independiente.

Probablemente uno de sus mayores activos, además de la unidad, sea precisamente ofrecer, desde una plataforma identificada con el abertzalismo o el vasquismo, un proyecto cuyo destinatario único son los ciudadanos navarros, dejando en ellos y sólo en ellos la decisión de su futuro político. Buena parte del resultado que auguran las encuestas tiene que ver con la existencia de esa percepción social sobre esta formación. Es decir, la percepción de que Nafarroa Bai es un proyecto navarro sin dependencias externas, sean éstas orgánicas o políticas.

Esa es precisamente la imagen que pretenden combatir Sanz y Alli cuando les critican por ocultar su nacionalismo vasco. No se dan cuenta estos dirigentes que la creación de Na-Bai y su mantenimiento, probablemente, sean la mejor expresión de la evolución democrática del vasquismo en Navarra, y en ese sentido, es también la expresión del intento de superación de los errores que el nacionalismo vasco cometió desde la transición política en esa comunidad.

Representa también la mejor alternativa que se le puede ofrecer a la izquierda abertzale oficial que a pesar de su propuesta de autonomía política sigue siendo incapaz de plantear el futuro para Navarra al margen de la resolución de la violencia de ETA. Curiosamente en el acto celebrado el domingo en Pamplona el cabeza de lista de ANV lanzaba la proclama de ni un solo voto para "los carroñeros". Lógicamente, no se refería a UPN ni a CDN.

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