Opinión
26Enero
2007
26 |
Opinión

Diagnóstico, cambio y determinación

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Enero 26 | 2007 |
Opinión

Que ETA ha dinamitado todas las esperanzas de paz que se habían depositado en "el proceso", nadie alberga ya la menor duda. No sólo eso; ello obliga a un antes y un después sin ambages en todo lo concerniente a la política, la cultura y lo social de este pequeño pueblo conocido secularmente como Euskal Herria y reivindicado jurídica e institucionalmente como Euskadi.
Por una cierta repugnancia no volveremos a nombrar la palabra ETA. El significado de sus siglas pude ser lo suficientemente hermoso como para caer nuevamente en la trampa semántica y encubrir un drama ya de por sí muy catastrófico. Utilizaremos las siglas OAV (organización armada vasca); una organización terrorista claramente antisistema y tutora de una izquierda radical (mal llamada abertzale), igualmente antisistema.

La OAV ha traspasado, sobrepasado y saturado todos los límites de tolerancia y comprensión posibles. Ello obliga, como medida preliminar y/o definitiva, a emitir un diagnóstico que debería ser cerrado y sellado. No entraremos en el análisis y denuncias que se pudieran hacer al mediático y esperpéntico espectáculo de conferencias, entrevistas, ruedas de prensa, dimes y diretes del proceso, con el fin de ser prácticos y no herir susceptibilidades personales ni de siglas; que de todo hay. Sí pedimos autocrítica y reflexión, pues nadie ha dado la talla.

El diagnóstico que pedimos lo deberán hacer los partidos políticos y muy especialmente EAJ-PNV, siglas a las que pertenecemos. ¿Y por qué un diagnóstico?: Euskadi no puede hipotecar por más tiempo su quehacer político diario de construcción nacional que desde 1977 viene desarrollando. Euskadi es anterior a la transición del franquismo a la democracia monárquica española; no lo olvidamos. Pero es desde esa fecha reciente desde donde se han creado y concretado las líneas maestras de desarrollo en todas las direcciones: política, empresa, cultural, sociedad, etc. EAJ-PNV, con su historia centenaria y referencia mayoritaria actual en el ámbito vasco, está obligado a liderar el proceso de cambio y determinación que obligue el diagnóstico.

Después de 40 años y sobre todo después de la amnistía del 77, creemos que se dispone de la suficiente experiencia como para cerrar un diagnóstico bien concreto que partiendo de la base de la falta de credibilidad total demostrada por la OAV, obligue a la misma a saber a qué atenerse. No a la inversa, como ha pasado históricamente, en la que todos han tenido que bailar al son de la informalidad y anarquía macabras de su estrategia antisistema. Diagnóstico cerrado y sellado que se le dará a conocer a la OAV y a su brazo político. ¿Y a partir de ahí?: desarme, presos y pedir perdón. Su política antisistema deberá ser frontalmente combatida en bases a tres ejes bien concretos: ética, democracia y acción policial. No hay más dialéctica.

La OAV y su brazo político no deberán contaminar nada de lo que las fuerzas políticas democráticas promuevan, lideren, o resuelvan. Hay que resolver. El brazo político de la OAV contaminó el Plan Ibarretxe con aquellos tres votos a favor y otros tres en contra. Algo que no se debería de haber aceptado nunca. El veneno de la serpiente ha resultado ser, en este caso, mortal para dicho plan. La vida sigue y Euskadi también; los contenidos y fundamentos de aquel plan los asumimos en su totalidad, pero después del diagnóstico estaremos obligados a nuevos pactos y consensos libres de cualquier marca anterior; frontera que ha dibujado y para siempre el bombazo estremecedor de la T-4.

El nacionalismo vasco democrático, en las siglas de EAJ-PNV, tiene suficiente labor entre las manos como para que unas organizaciones antisistema le nieguen su razón de ser y fines para los que fue creado. Una labor de contención…, de gestión, en estrecha colaboración con todas las fuerzas políticas democráticas vascas, españolas, francesas y por extensión europeas. La independencia no tiene fecha de caducidad, no hay plazos para la misma. Las oportunidades en la historia de los pueblos surgen muchas veces de forma inesperada. Lo que hay que hacer es lo que desde hace 30 años se está haciendo: política, sembrar culturalmente, desarrollar mejoras sociales bien palpables, bienestar social y cohesión ciudadana para una convivencia armónica y solidaria. En definitiva, liderar un país.

Cuando el diagnóstico sea aceptado por la OAV y sus satélites (en eso se compondrá el diálogo), las fuerzas nacionalistas vascas democráticas resultantes de la nueva situación que se sabrán cuantificar y medir su potencial y confrontarlo democráticamente con todos aquellos que se opongan al ejercicio de libre determinación que como pueblo bien concreto y definido nos asiste. Es la OAV y su delirante dialéctica destructora la que imposibilita cualquier avance en la dirección que cualquier abertzale aspira para sí y su pueblo. Diagnóstico cerrado. Cambio.

Determinación: para finalizar el tiempo de complejos históricos que hayan podido darse ante los "hijos perdidos" que históricamente ha magnetizado la OAV, organización productora de toda una derrota humana colectiva de sus gentes. Determinación para recomponer las maltrechas relaciones internas que en EAJ-PNV se hayan podido producir al calor de tan nefasto proceso. Pero sobre todo desde una inacatable convivencia de partido ante su relevo generacional muy bien representado en la figura de Josu Jon Imaz. Y determinación, al fin y al cabo, para sentar las bases de los siguientes 20 o 30 años de la política vasca con un mayor ejemplo de reconocimiento personal entre iguales, de amabilidad en las formas, de bondad en los relevos y sobre todo de altura de miras. La política chata y de zancadilla que se ha representado por vanidad y orgullo insolidarios, en diferentes períodos de nuestra historia más reciente se deberá desterrar con determinación de nuestro quehacer diario, salvo que con determinación nos queramos autoinmolar como pueblo vasco, aspirantes a un futuro de concurso nacional en el conjunto de todas las naciones del planeta, establecidas y/o por establecerse. Salvo que con determinación EAJ-PNV se quiera hacer un harakiri colectivo. Así pues, con determinación… ¡Manos a la obra!

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