Opinión
29Diciembre
2006
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Pasaia: ¿un puerto hacia el futuro?

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Diciembre 29 | 2006 |
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Rafael Sopeña

Opinión

El Diario Vasco


En este momento Pasajes, que cuenta con muchos siglos de historia activa, es un puerto dinámico, ágil y eficiente con buen prestigio dentro del mundo marítimo, una demanda aceptable y una situación privilegiada como un estratégico eslabón de enlace dentro de la red de transporte marítimo-terrestre. Desde el esplendor pesquero de los años 60 hasta la situación actual, en que es utilizado casi exclusivamente por buques mercantes, Pasajes ha mantenido una continua evolución que ha exigido una adaptación constante tanto al puerto como a los equipos humanos que en él operan. Analizando la nueva organización de Europa, el puerto es un elemento muy interesante en su esquema global del transporte, tanto para el interés general europeo como para Gipuzkoa en particular. Sólo requiere remodelarse físicamente para integrarse mejor en la necesaria reorganización de las vías de la citada red marítima, ferroviaria y por carretera.
Pasaia es un puerto natural singular, un espacio de aguas abrigadas al que se accede por un estrecho y sinuoso canal abierto entre escarpados acantilados. Como consecuencia, su modificación o ampliación no resulta nada fácil y aunque han existido planteamientos respecto a adaptar mejor el canal para la navegación, a estas alturas dicha opción queda obsoleta por condicionantes internos de escasez de espacios. La salida al exterior es la única vía posible.

El puerto se encuentra cada vez más limitado físicamente en su interior. La opción de ampliarlo hacia el exterior resulta viable a pesar de la magnitud de la obra, pero las decisiones definitivas no terminan de llegar, a pesar de hablarse de ello durante aproximadamente una década. Se cuenta desde hace tiempo con diversos estudios avanzados que señalan que «el puerto exterior» es técnica y económicamente posible. Entretanto algunos puertos próximos resultan casi desconocidos tras las transformaciones que se han ido realizando en los últimos años. Es evidente que nos estamos quedando atrás.

En ese tiempo han sido 3 los cambios más notables que se han ido produciendo en el transporte marítimo: el aumento progresivo del tamaño de los buques, la especialización del transporte imponiéndose una gran variedad en barcos e instalaciones portuarias y por último la utilización de grandes espacios terrestres contiguos a los muelles para almacenaje, intercambio o manipulación de mercancías y otros servicios. De estos cambios generales Pasajes sólo puede soportar la especialización, cosa que ha ido realizando con acierto. Respecto a los otros dos cambios el canal de acceso está siendo utilizado por buques prácticamente en sus límites y el anillo urbano que rodea al puerto actual lo va estrangulando lentamente, sin mayores posibilidades de espacio junto a los muelles, por lo que se han debido habilitar, siempre con dificultades, zonas auxiliares fuera del recinto portuario y del círculo urbano.

Desde hace más de dos décadas muchos puertos españoles han ido realizando importantes obras de ampliación y readaptación. Los puertos exteriores, generalmente obras de gran envergadura y larga duración, están proliferando en el norte peninsular y así van para adelante las ampliaciones de Gijón, Ferrol y La Coruña. El proceso de Bilbao puede considerarse modélico, gracias sobre todo a la iniciativa y empuje locales, con el Abra Exterior y posteriormente el desarrollo de la misma, aún sin concluir en su 2ª fase.

Algunos de los argumentos que se han manejado en contra de la ampliación de Pasaia son la proximidad de Bilbao y su gran potencial. Dichos argumentos caen por sí solos si se tiene en cuenta que Santander está todavía más cerca y no parece que vaya a desaparecer. En el plano internacional encontramos muchos puertos muy próximos entre sí, especialmente en el mar del Norte y en otras zonas, donde son necesarios por la demanda de los flujos de tráfico. Hay también abundantes ejemplos de puertos contiguos que van consolidándose como complementarios: Barcelona-Tarragona, Sagunto-Valencia, A Coruña-Ferrol, Gijón-Avilés, etcétera.

Independientemente de los buenos resultados de los estudios que se han realizado respecto a su demanda, prescindir de Pasajes no tiene lógica por tratarse de un buen recurso cuasinatural con la ventaja añadida de poder conectar con el ferrocarril de ancho europeo, que tan sólo requiere un trazado de unos 10 kilómetros de vía, objetivo inalcanzable para cualquier otro puerto estatal.

Es justo reconocer que la construcción de un puerto exterior en Pasaia es un asunto complejo que comprende aspectos políticos, económico-administrativos, técnicos y medioambientales de gran calado. Desde un punto de vista lógico y un tanto inocente, podría pensarse que lo más complicado del proceso debieran ser los aspectos técnicos y los medioambientales, ya que los económico-administrativos estarían supeditados a los políticos y estos simplemente a los procedimientos democráticos normales. Pero la situación política real es la que es, con lo que a veces da la impresión de que el interés general no es el más general de los intereses y que la política va muy a remolque de la sociedad civil, por lo que los procesos de alguna magnitud avanzan lenta y desorganizadamente.

Respecto a los aspectos técnicos de la construcción del puerto exterior, hoy en día, a pesar de la magnitud y complejidad de dicha obra nunca exenta de posibles complicaciones, se cuenta con buenos ingenieros y técnicos, tecnología y utillaje apropiados y empresas experimentadas.

Los aspectos medioambientales suscitan mucho más el debate social, por influir más directamente a nivel humano y local. La presión social en estos aspectos es lógica y necesaria y dicho debate facilita la proporcionalidad respecto a la modificación del entorno y el interés general.

Algunas observaciones:

1. El puerto exterior permite sacar del interior actividades de riesgo, molestas o contaminantes, algunas no exclusivamente portuarias como energéticas, almacenajes diversos, de distribución de mercancías, etc., facilitando mayor holgura y ausencia de contaminación en los espacios interiores.

2. Cualquier actividad portuaria exterior queda separada, por la barrera de Jaizkibel, de los espacios habitados, viviendas aisladas o núcleos de población. Una protección natural de este tipo se da en muy pocos puertos.

3. Al comunicar el puerto exterior, a través de túnel, se facilita su ensamblaje directo en una futura red de transporte intermodal de mercancías.

4. El impacto visual de la ampliación queda casi limitado a su observación desde las vertientes norte de Ulía y Jaizkibel. Por mi parte, no creo que la exclusiva percepción visual de puertos bien diseñados, mantenidos y gestionados tenga que ser molesta o desagradable.

5. Tanto si se considera el puerto adosado como el puerto-isla, existen necesariamente aspectos negativos en la modificación de la ladera marítima de Jaizkibel, que demandan limitaciones y en su caso medidas correctoras. Para ello es trascendental que las consideraciones finales respecto a los aspectos medioambientales tengan rigor y proporcionalidad y estén en consonancia con los aspectos técnicos y las orientaciones sociales.

Tras una vida profesional siempre vinculada a la mar y especialmente al puerto de Pasaia, entiendo, respetando otras opiniones no coincidentes, que tenemos una buena oportunidad de ampliar y modernizar el puerto adaptándolo al momento actual y a la vez regenerar la bahía y Pasaialdea.

En unos años, con el esfuerzo de todos y a pesar de las dificultades, imprevistos y hasta errores que puedan surgir, parece posible conseguir que el puerto de Pasaia sea la combinación de una zona interior armonizada con el entorno urbano y otra nueva en el exterior bien incorporada al medio natural.

Todo esto puede parecer un sueño, una utopía o un cuento de hadas, pero el tiempo y nosotros tenemos la palabra. Una simple historieta puede resultar un tanto ilustrativa y quizás estimulante: en mis ya lejanos tiempos de navegación, con frecuencia, nuestro barco hacía escala en Bilbao y tras remontar la ría con la marea, atravesaba el puente de Deusto previamente levantado y atracaba finalmente junto a la Campa de los Ingleses. Hoy se encuentra allí el Guggenheim. ¿Quién lo diría? 

* Rafael Sopeña. Ex Práctico Mayor del Puerto

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