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27Diciembre
2006
27 |
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Hacia un transporte de viajeros lógico

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Diciembre 27 | 2006 |
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José Ignacio Olaizola

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Noticias de Gipuzkoa


Realmente es complicado, cuando se produce un cambio, que sea entendido por todos y resulta imposible que lo sea a gusto de los mismos. En este momento en el que intentamos generar un cambio en nuestro sistema de transporte colectivo, nos encontramos con la dificultad que de éste, absolutamente necesario, sea entendido por la mayoría de ciudadanos.
Pero, ¿cuáles son las causas que nos obligan a cambiar nuestras costumbres de movilidad?

Los guipuzcoanos nos movemos una media 3,07 veces al día en desplazamientos de más de 5 minutos. Aproximadamente el 55% de esos movimientos se resuelven por medios mecánicos, y el resto a pie. De ese 55%, sólo el 5% lo realizamos en transporte público, el resto en vehículos privados.

Tenemos en Gipuzkoa un ratio de casi 600 vehículos de motor por cada 1.000 habitantes, y atraviesan nuestro territorio unos 10.000 camiones a diario. A grandes rasgos, entiendo que estas pinceladas sirven para ser conscientes de la gravedad de la situación, sobre todo pensando que, si tenemos coche, es para usarlo. Además, algunas prácticas empresariales en el sector del transporte deterioran la calidad en la conducción del camión. Por otro lado, la presión de la carretera hace que el aficionado, conductor de coche privado, se encuentre en un circuito más peligroso que Daytona.

Las pérdidas humanas y económicas son cuantiosas, difíciles de calcular las segundas, impresionantes las primeras. Mientras tanto, para resolver este galimatías contamos con un transporte público que, si bien se ha adecuado a las necesidades de accesibilidad directa, sigue ofertando café con leche para todos: "Si quieres lo tomas, si no lo dejas".

También tenemos que tener en cuenta que esa situación, ese 5% que acepta las reglas del juego, se encuentra relativamente cómodo, por decirlo de otra manera, tiene una cierta sensación de propiedad.

¿Qué pretendemos?

Sencillamente, que ese 5% se vea superado netamente. Que cada vez más personas vean atractiva la posibilidad de colectivizar sus desplazamientos, incluso utilizando transporte público. ¿Cómo lo intentamos hacer? A través de un sistema de transporte con una serie de características y premisas diferentes.

Primero, con un diseño multimodal. El tren, tranvía, autobús, etc., deben ser complementarios, no antagónicos. Buscando la coordinación horaria y el complemento de prestaciones. No hay un modo de transportes que sea el "modo 10". Todos y cada uno de ellos tiene virtudes y defectos y en la mayoración de los primeros y la minoración de los segundos, está el éxito.

Segundo, con una oferta adecuada a las necesidades de los ciudadanos en cada momento. Del café con leche, pasar al chocolate, al cortado o al capuccino , según las necesidades, manteniendo eso sí, el primero.

Tercero, con un sistema de tarifas que premie la fidelización y que favorezca ese objetivo de esta legislatura, la Gipuzkoa Hiria. Pasar de un sistema de tarifas kilométricas a uno de tarifa zonal sirve, entre otras cosas, para poner en valor la estructuración de las comarcas, así como para la percepción de que la mota de polvo que supone Gipuzkoa en un mapamundi es algo mayor que sólo el de su capital.

Cuarto, con un sistema que trata con ciudadanos clientes, donde determinadas aspiraciones que por sus características físicas o de edad tienen esos clientes de la Administración, le toca a otros Departamentos resolver. Determinadas políticas sociales, culturales, etc., serán otros los especializados en resolver.

La quinta cuestión es desde el convencimiento de que es imposible que el 100% de los ciudadanos vean sus aspiraciones resueltas. Ni con los medios que tenemos ni con los que pudiéramos tener.

Por fin, sexto, con una dedicación económica lógica y funcional. Desde la lógica de administrar un dinero de todos y para cubrir múltiples necesidades colectivas, además de las del transporte, y desde el convencimiento de hacer política, desde la gestión.

Y para ello, ¿qué hace falta?

Primeramente, que la ciudadanía entienda dos cosas. La implantación del nuevo sistema que inevitablemente tendrá defectos, no puede ser instantánea.

Y, en segundo lugar, que es un sistema que se basa en el beneficio de la mayoría y no resuelve problemas particulares.

También que desde las distintas administraciones entendamos que la resolución del dilema transporte público (colectivo)-transporte privado es inaplazable.

Y, además, como hemos mencionado antes, la política del transporte debe de partir de conceptos de gestión, entre otras cosas, para no cometer errores que generaciones venideras pague. Así como la certeza de que más allá de los lindes de nuestro municipio, nuestro territorio, existe vida realmente.

En tercer lugar, que nosotros mismos, la Dirección de Transporte de la Diputación, entendemos que nuestro sistema no es perfecto. Pero es sí evaluable y evolucionable, hecho para personas y por personas que cambian.

En cuarto lugar, a los operadores, que disfruten con su trabajo bien hecho y con las posibilidades que les da una sociedad ávida y necesitada de cambios.

Dicho esto como premisas básicas, prometo, si ustedes lo estiman, continuar explicando las características de este duro trabajo que ha llevado mucho tiempo, esfuerzo de muchas personas y que queremos implantar.

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