Entrevistas
10Diciembre
2006
10 |
Entrevistas

Izaskun Bilbao (Deia)

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Diciembre 10 | 2006 |
Entrevistas

Bilbao: "Es la sociedad vasca la que debe hacer irreversible el proceso"
JOSEBA ARRUTI. La presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao (Bermeo, 1961), se niega a sucumbir ante el pesimismo que se está adueñando de la clase política ante el desarrollo del proceso de paz y normalización política. Reivindica la esperanza como instrumento para superar los obstáculos, no como mero consuelo ante las dificultades.

¿Cómo evalúa la delicada situación del proceso?

No me cansaré de repetir que, siendo éste un momento de preocupación que no podemos ocultar, es imprescindible relativizar la situación. La fase de resolución de cualquier conflicto de estas características pasa siempre por momentos críticos y por momentos buenos. Pero es necesario recordar, una vez más, que llevamos ocho meses de alto el fuego y, aunque es verdad que ha habido cosas que nos han extrañado a todos y que hay un elemento de preocupación, a pesar de todo, tenemos que realizar un llamamiento a la esperanza. Desde luego, sigo manteniendo la esperanza y todos tenemos que trabajar, desde nuestro ámbito institucional o político, para hacer que el proceso sea irreversible.

¿Cree que no hay vuelta atrás?

Es una oportunidad que no debemos perder, porque las oportunidades, cuando pasan, no sabemos cuándo van a volver. No nos podemos permitir el lujo de perderla y, para ello, tenemos que implicar a la sociedad vasca haciendo que sea ella la que haga irreversible el proceso.

Imagino que los vaivenes del proceso se dejan notar en el Parlamento…

En el ámbito personal, en esta legislatura, todos estamos haciendo esfuerzos para que la relación humana no se rompa. Es más, nos estamos esforzando para que esas relaciones se mantengan y vayan mejorando. Una cosa es que cada uno mantenga sus posiciones políticas, pero eso no debe influir, de ninguna manera, en las relaciones personales. Incluso en los momentos de mayor preocupación hay que seguir alimentando esa fluidez personal entre todos.

¿Le preocupa la falta de protagonismo de la Cámara en un asunto tan trascendental?

El esquema básico de negociación está claro, y el Parlamento vasco debe ayudar. En un proceso de estas características es necesaria una gran dosis de discreción y hay que trabajar entre todos para hacer posible que se constituya la mesa de partidos. En ese sentido, no tengo ningún complejo como presidenta del Parlamento, porque miro al bien común.

Les llegará su momento...

No voy a quejarme de la falta de protagonismo de la presidencia de la Cámara o de la propia Cámara ya que, al final, en un proceso de paz y de normalización política, la última palabra la va a tener el Parlamento vasco. Llegará el momento de ese debate, el momento en que el Parlamento tenga que ser protagonista, pero, en aras a la discreción necesaria, ahora apoyamos que esa mesa de partidos políticos se constituya fuera de la Cámara, por las propias características que debe tener.

¿Qué puede hacer ahora la Cámara para tratar de ayudar al proceso?

Quiero partir del punto de que el proceso debe seguir adelante, a pesar de las dificultades que tenemos. Todas las partes tienen que estar a la altura de las circunstancias. No me quiero ni imaginar que pueda haber una vuelta atrás.

¿A qué se aferra?

Hace un par de días recibí un correo electrónico de una ciudadana que me decía que es ajena al ámbito de la política pero que quiere respaldar el proceso. Al final me queda la sensación de que los mensajes que llegan de la ciudadanía son muy importantes y sensatos y pueden ayudar a desatascar el proceso.

¿Cómo se combina la discreción que requiere el momento actual con una información veraz a los ciudadanos?

La ciudadanía tiene derecho a saber la verdad de lo que ocurre en este proceso. Si hay dificultades tiene que conocerlas, y si hay avances también. Pero no podemos estar trasladando constantemente la sensación de que cada uno quiere fijar su posición a diario a través de los medios de comunicación.

Los políticos son los responsables de que eso ocurra...

Más allá de eso, corremos el riesgo de que, ante las dificultades, la sociedad vasca, que ha demostrado que está a favor del proceso, quede defraudada. Por eso es necesario negociar, llegar a un pacto con los medios para trasladar los mensajes en los momentos necesarios. No podemos cansar a la sociedad.

¿No teme que le achaquen que esa postura limita el derecho a la información?

Todas las posiciones son legítimas, pero yo quiero canalizar la posición sensata que me están trasladando los ciudadanos de a pie. La gente quiere que nos sentemos y lleguemos a acuerdos. No se trata de lo que me puedan achacar, sino de que todos ayudemos a que el proceso siga adelante. Hay ciertos procesos de negociación que no han salido como debieran, como los de Oslo, por la constante competición entre los medios de comunicación para ver quién daba antes la noticia. Deberíamos estar de acuerdo en que el proceso de paz está por encima de los intereses de cada cual, en que es un bien común, y en que debemos a la sociedad vasca que ésto salga bien. La sociedad tiene que conocer la verdad en su momento, pero con los mensajes claros.

El PP está en el Parlamento, aunque ha optado por situarse fuera del proceso. ¿Cree que existe la posibilidad de establecer mínimos comunes denominadores entre todas las sensibilidades políticas de la Cámara?

Hay que trabajar para hacer avanzar el proceso de paz. Es necesario que el PP se incorpore y es posible que, cuando estemos en una fase posterior, ellos estén en situación de incorporarse.

Llegó a la presidencia del Parlamento en un momento muy complicado y de crispación entre los partidos. ¿Cómo se ha llevado a cabo la transición necesaria?

Aquel fue un momento muy duro en lo personal y en lo político, pero, pasado el tiempo, percibo que cada uno de los grupos, desde su posición política, ha llegado a un nivel de acuerdos muy elevado en el seno de la Cámara. Todos los viernes debatimos un montón de iniciativas y hay muchas leyes que se están aprobando con un nivel muy importante de acuerdo. Ya empezamos la legislatura con acuerdos en torno a la constitución de los grupos parlamentarios o de las mesas de las comisiones. El año pasado hubo también un acuerdo sobre presupuestos y la semana pasada, sin ir más lejos, se dio el visto bueno, por unanimidad, a una modificación de la Ley de Policía. También la Ley de Cooperativas o la de Museos han sido ejemplos en ese mismo sentido. Por lo tanto, creo que estamos viviendo un buen momento y mi valoración es muy positiva. Todo eso está siendo posible gracias a la colaboración del conjunto de grupos parlamentarios.

Últimamente se ha vuelto a reavivar el "caso Atutxa". ¿Esto puede enturbiar de nuevo la recuperación de ese buen clima?

Hace ya más de una semana que conocemos la sentencia del Tribunal Supremo respecto de la necesidad de que el Tribunal Superior vasco entre en el fondo del asunto. En el primer momento, trasladé una comunicación pública al Supremo pidiendo respeto institucional, porque tuvimos conocimiento de la sentencia a través de los medios de comunicación. En todo caso, la sentencia no ha dejado de sorprendernos. Por eso hay un recurso de amparo que ya está preparado y se planteará en los próximos días para hacer frente a los argumentos jurídicos de la sentencia, que no nos parecen demasiado correctos.

¿Cuáles son los principales puntos de discrepancia?

Esos argumentos del Supremo no afectan sólo a los miembros de la mesa que en la legislatura anterior se vieron envueltos en el llamado "caso Atutxa" sino que, en algún caso, cuestionan también el funcionamiento del sistema parlamentario como tal o la función y la responsabilidad que tienen todos los parlamentarios y parlamentarias.

¿En qué situación se encuentran las relaciones entre el Parlamento vasco y las instituciones judiciales?

Hemos tenido algún contacto. Yo no soy una persona de conflictos y creo que tenemos que tratar de trasladar la normalidad a todos los ámbitos, a través de los esquemas que utilizamos en la vida normal para resolver nuestros propios conflictos. Hay que normalizar las relaciones con los ámbitos judiciales poniendo sobre la mesa las posiciones de cada uno. Es lo que estamos haciendo.

Volviendo la vista hacia atrás, ¿considera que aquel choque del Parlamento vasco con las instancias judiciales fue el arranque de lo que luego ha derivado en la judicialización de la política?

Soy siempre más partidaria de mirar hacia delante. El argumento que se utilizó en aquel momento por parte del Parlamento vasco fue que no se estaba respetando la autonomía de la Cámara y lo que se hizo fue defender esa capacidad de autoorganización. Se intentó aplicar lo que nuestro reglamento establecía para casos como el de la disolución del grupo SA y ahora, a través del recurso de amparo que se va a plantear, se trata sólo de mirar hacia delante.

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