Mikel Martinez
Opinión
Diario de Noticias de Álava
VENIMOS conociendo estos días diferentes reacciones sobre la reciente aprobación en el Ayuntamiento del Plan Especial de Rehabilitación Interior (PERI) del Casco Medieval. Se ha creado una plataforma contraria, se anuncia la celebración de una consulta vecinal y también se habla de acudir a los tribunales para paralizar determinadas actuaciones. Lo que a priori no parecen más que respuestas negativas a un importante esfuerzo institucional han de verse desde las fuerzas políticas como una nueva oportunidad para que el futuro del Casco sea una decisión de todas y todos.
Desde el PNV, como participantes del consenso que ha permitido la aprobación del PERI por parte de más del 80% de la Corporación, no podemos ocultar nuestra satisfacción tanto por las buenas como por las malas críticas que ha suscitado la aprobación de este plan. Cualquier muestra de descontento es una oportunidad para lograr que todas las intervenciones públicas que se desarrollan y se van a desarrollar en esta zona de Vitoria sean cada vez más acertadas.
Ante todo, cabe recordar que este PERI es el resultado de un proceso de debate de casi cinco años, con fases más o menos tensas y donde la actitud del equipo de gobierno no ha sido todo lo constructiva que cabía esperar. De no haber mediado la labor de la oposición municipal podríamos habernos encontrado con la aprobación por silencio administrativo de un plan que sólo representaría los intereses del PP.
Las aportaciones de los grupos nacionalista y socialista han conseguido que el conjunto de actuaciones a desarrollar durante los próximos ocho años en el Casco Medieval se guíen por dos principios fundamentales: la mejora de la calidad de vida de quienes allí residen y el liderazgo público en las principales actuaciones que se van a desarrollar.
A partir de aquí, un error en el que no se puede caer es el de considerar que el PERI representa el conjunto de la actuación municipal en el ámbito del Casco. Como instrumento urbanístico, difícilmente este plan puede incluir aspectos relativos a la educación, la sanidad, la cultura, las ayudas sociales, etcétera. Para eso existen otros planes y políticas institucionales por cuya mejora siempre hemos apostado desde el Partido Nacionalista Vasco, tanto para esta zona de Gasteiz como para el resto de la ciudad, sin distinciones.
Aun así, dentro de las herramientas de que disponemos en el propio PERI, hay que destacar que, además de la importante inversión que se pretende realizar en la reforma de calles, además de la recuperación al uso público del palacio de Escoriaza-Esquível, además de completar las medidas de mejora de accesibilidad mediante la instalación de elevadores y además de adquirirse lonjas comerciales para reactivar el sector terciario, este Plan incluye una importante puerta abierta a la adopción de medidas de carácter social mediante las propuestas que provengan de la participación vecinal. Para ello ya hay reservados 600.000 euros del presupuesto de este año cuyo destino se decidirá en una Mesa de rehabilitación social.
Considerar, como se ha hecho, que esta Mesa de rehabilitación social es una excusa o un modo de instrumentalizar a los colectivos vecinales del Casco Medieval no es desde luego el mejor de los comienzos, pero una vez más tenemos que insistir en que la información, el diálogo y la participación son el único camino para que todos empujemos en el mismo sentido.
Especialmente importante es la labor de información en cuantas cuestiones abordará el PERI para evitar malas interpretaciones y manipulaciones interesadas. Se ha demostrado que la información facilitada hasta ahora desde el equipo de gobierno ha sido a todas luces insuficiente vistas las dudas que desde el vecindario nos han planteado sobre aspectos como las posibles expropiaciones de viviendas o desalojos forzosos.
En este punto hay que dejar meridianamente claro que en ningún caso a través del PERI del Casco Medieval se trata de echar a nadie de su casa. La figura de la expropiación se contempla como el último recurso de los procesos de rehabilitación urbanística, al que es muy improbable llegar.
La vía que siempre se ha usado y se seguirá usando es la del realojo, con la posibilidad de que los vecinos vuelvan a su casa rehabilitada abonando a precio de protección oficial los metros cuadrados que ésta haya ganado. La experiencia ha demostrado sobradamente que quienes se acogen a esta fórmula salen ganando. Hay que desmitificar la palabra expropiación. La Agencia de Renovación Urbana siempre ha trabajado mediante acuerdos amistosos y tan sólo se ha llegado a este recurso en el caso de huertas ilegales, caños y muy pocas viviendas en situación de ruina.
El esfuerzo continuado en la rehabilitación de viviendas ha sido, es y será el eje central sobre el que pivote la actuación urbanística en el Casco Medieval. Por más que se utilicen datos sobre la antigüedad de muchos inmuebles, por más que destaque la existencia todavía de muchas viviendas sin servicios básicos, hay una realidad incontestable: la de los 120 millones de euros del erario público invertidos en los últimos años. Ninguna otra zona de la ciudad ha conocido un esfuerzo de rehabilitación semejante. Bien es cierto que ninguna lo necesitaba tanto.
Se ha realizado una importante labor y no menos importante es el trabajo pendiente. En este punto, no podemos evitar cierta preocupación si tenemos en cuenta en quién recae la responsabilidad de gestionar hasta las próximas elecciones los acuerdos alcanzados. En esta legislatura sobran ejemplos de incumplimientos de acuerdos de inversiones y lo menos que podemos exigir al PP es que no se desvíe ni un solo renglón del consenso adoptando decisiones unilaterales que lo pongan en peligro.
Velaremos por que se cumpla lo acordado. Velaremos por que las propuestas vecinales no caigan en saco roto e invitamos a la plataforma Azao a que, desde la legítima discrepancia y desde su insustituible punto de vista, vele también por que el Casco Medieval disponga del mejor PERI posible.