Entrevistas
05Noviembre
2006
05 |
Entrevistas

Patxi Baztarrika (Diario de Noticias de Alava)

Entrevistas
Noviembre 05 | 2006 |
Entrevistas

"Nada como elbilingüismo real puede contribuir a la cohesiónsocial en el País Vasco""Nada como elbilingüismo real puede contribuir a la cohesiónsocial en el País Vasco"
Patxi Baztarrika ha tenido una apretada agenda en los últimos dos meses. Pese a ello, el responsable de la Política Lingüística de la CAV ralentiza su ajetreo diario para reflexionar a este periódico sobre el calado que pueden tener los proyectos puestos en marcha desde su viceconsejería.

¿Cuál es la intención de la batería de medidas que han puesto en marcha este último mes y medio?

El trabajo de este año está dando frutos muy importantes para el camino de la normalización del euskera. Todo ello demuestra que el Gobierno Vasco tiene proyectos y realidades que permiten decir que está liderando ese proceso. Es nuestra obligación, que estamos cumpliendo; no es ningún mérito.

¿Cuál es el objetivo común de esas iniciativas?

La labor realizada durante estos 20 años por parte la sociedad vasca ha permitido que el tronco del euskera sea lo suficientemente sólido para que comience a extender sus ramas, que tienen que ver con el desafío principal del euskera: ampliar y profundizar su uso social. En ese aspecto, un ámbito prioritario es el del mundo laboral, donde el esfuerzo de recuperación de la lengua que se hace en la enseñanza no tiene una continuidad deseable.

Da la impresión de que los compromisos que se toman en este campo no se llegan a cumplir nunca. ¿Las bases son fuertes en esta ocasión?

Sin duda, los cimientos que estamos construyendo en el mundo laboral son sólidos. Contamos con un programa marco denominado Lanhitz, que permitirá a aquellas empresas que quieran dotarse de un plan de euskera puedan hacerlo, porque se les va a prestar modelos de diagnóstico y vías adecuadas a cada situación, objetivo y realidad. Lanhitz ofrece asesoramiento, instrumentos y cofinanciación pública para impulsar esos planes.

¿Es posible conseguir que las empresas se sumen a esta iniciativa sin establecer obligaciones legales?

No se puede euskaldunizar el mundo socio-económico a golpe de decreto. Éstos son necesarios sin duda, porque contribuyen a la normalización, pero, o los empresarios y los trabajadores se implican en impulsar de forma voluntaria el uso del euskera, o nunca lo conseguiremos normalizar en este ámbito.

¿Entonces, cómo se convence a los empresarios para que se animen a impulsar planes de euskera?

Un plan de euskera serio, sistematizado y evaluable conlleva enormes ventajas para las entidades, para tener un mayor valor añadido, para ser más dinámicas y punteras y para que se adapten mejor a su entorno. Además, las empresas deben contribuir a la cohesión social. Y hoy, en la sociedad vasca, nada como el bilingüismo real puede contribuir a ello.

La Administración es otro de los campos más criticados por no ofrecer siempre su servicio en euskera.

No es comparable con el salto que se da en el mundo laboral, aunque también exista un déficit. Las administraciones vascas, a diferencia de lo que ocurría hace 20 años, cuentan con un número suficiente de trabajadores para que el uso del euskera sea mayor de lo que está siendo. Los empleados han hecho un esfuerzo importante en su capacitación lingüística; hay que subrayarlo y reconocerlo. Sin embargo, se debe hacer más para que el euskera sea lengua de servicio en la medida suficiente para que ningún ciudadano que quiera relacionarse con la Administración tenga obstáculos reales para ello. Además, hay que promover el euskera como lengua de trabajo.

¿El Gobierno Vasco llega tarde con estas iniciativas, tal y como se les acusa desde algunos sectores?

Un tipo de críticas nos dicen que lo que se hace es inadecuado e insuficiente, mientras ponen toda su confianza en supuestos efectos miríficos de los decretos y de los marcos jurídicos. Es cierto que los procesos de cambio lingüístico se realizan utilizando leyes y normativas, políticas lingüísticas públicas y recursos. Todo eso se está haciendo en Euskadi; nunca se han hecho los esfuerzos que se hacen en este país para recuperar el uso del euskera. Pero, además de eso, los cambios se realizan en función del compromiso y la implicación de la propia sociedad.

¿Pero se ha demorado la puesta en marcha de estos proyectos?

No es que lleguen tarde. No voy a decir que en algunas cosas no se pueda hacer más de lo que hemos hecho. Seguramente sí. Hay cosas que tendremos que corregir y otras que tendremos que adaptar a los cambios que se están dando en la sociedad. Pero eso no quiere decir que las cosas lleguen tarde, ni mucho menos. Eso de asociar los procesos de recuperación de una lengua a supuestos marcos idílicos como si fuesen la panacea demuestra muy poca confianza en la sociedad. No entiendo por qué, estando todos como estamos a favor del euskera, ante medidas llevadas a cabo por la viceconsejería a favor del euskera, todos, en lugar de alegrarnos, veamos problemas.

¿Cómo acoge las críticas que se vierten desde ciertos ámbitos de euskalgintza?

La obligación de cumplir la ley y hacerla cumplir es de los poderes públicos. El Gobierno Vasco caería en una actitud de irresponsabilidad si diera la espalda a esa obligación. Al Gobierno Vasco se nos repite que despleguemos más iniciativas en ese ámbito. Y si no lo hacemos, se nos critica. Eso esta bien. A su vez, por parte de los que más insisten en esa línea de crítica, luego se nos censura cuando hacemos algo. Deberíamos todos los que estamos a favor del euskera, la inmensa mayoría de la sociedad, asumir que el Gobierno Vasco lidere el proceso de normalización del euskera.

¿Cabe la colaboración con la iniciativa ciudadana?

Tiene que haber, sin duda, colaboración entre los poderes públicos y la iniciativa social y el ámbito privado. Y el Gobierno Vasco colabora con importantes sectores de este ámbito. Sin embargo, sí hay algunos problemas que chirrían con parte de esa iniciativa social. Y nosotros estamos empeñados para que esos problemas que chirrían se superen. Pero las colaboraciones requieren lealtad. Nadie tiene la exclusividad de euskalgintza. Euskalgintza somos todos y espero que dentro de diez años seamos más.

Tras escuchar sus reflexiones cabe entender que no juzga necesario cambiar el marco jurídico del euskera en la CAV.

El problema de la actual Ley del Euskera no es la ley misma, sino que no se cumpla en su integridad. Si no se aprovechan sus potencialidades es por las limitaciones de los diferentes ámbitos de la sociedad. La Ley del Euskera es adecuada y suficiente para poder llevar a cabo políticas positivas, porque recoge derechos lingüísticos sin imponerlos. Eso sí, exige a los poderes públicos que garanticen su ejercicio por parte de la ciudadanía. Además, recoge el carácter de progresividad de la política lingüística y persigue una igualdad real en el uso de ambas lenguas. Necesita el desarrollo de sus potencialidades, pero renovando y ampliando el consenso social y político en torno al euskera.

¿Entonces, no está de acuerdo con la proposición de ley que EHAK presentó en el Parlamento Vasco?

Con independencia de la buena voluntad de sus promotores, estaba fuera de la realidad. En primer lugar, no es adecuado plantear una obligatoriedad del conocimiento del euskera cuando solamente un tercio de la población es bilingüe. En segundo lugar, planteaba la oficialidad del euskera para toda Euskal Herria, cuando nuestro ámbito competencial se circunscribe a la CAV. Además, no se debe sustituir la Ley del Euskera con un consenso inferior al que tuvo en su día.

¿Iniciativas como Elebide o el certificado de calidad del euskera en las empresas no son similares a medidas impulsadas por Kontseilua?

El Gobierno Vasco no está copiando nada. El certificado Bai Euskarari es absolutamente respetable y juega su papel. Nosotros no vamos a hacer lo mismo. Queremos un certificado que sirva de elemento de reconocimiento y de evaluación de los planes del uso del euskera que vamos a impulsar. Asimismo, Elebide, el Servicio para la garantía de los Derechos Lingüísticos en la sociedad, no se va a limitar a denunciar la vulneración de derechos, sino que queremos detectar los problemas para tramitar esas quejas al órgano establecido. Y ofreceremos asesoramiento a los que se encuentran en estas dificultades. Eso no hace Behatokia.

Así que los considera compatibles.

Sí. En el mercado existen diferentes certificados de calidad, por ejemplo, y luego la propia sociedad les atribuye credibilidad o no.

¿Existe el riesgo de que los castellano hablantes se sientan agredidos con estas iniciativas?

Debemos hacer un esfuerzo para explicar que se reconoce la igualdad entre ambas lenguas, pero no existe una igualdad real. Para que la convivencia social mejore, nadie debe entender como imposición el fomento de la lengua más débil. Es simplemente el reconocimiento de algo que es de todos, que es el euskera. Manifestando que no queremos una sociedad monolingüe, aunque fuera basado en el euskera, pedimos a ese mundo hacer un esfuerzo para moverse hacia el mundo del euskera.

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