Entrevistas
29Octubre
2006
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Iñigo Urkullu (Deia)

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Octubre 29 | 2006 |
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Urkullu: "Batasuna no es consecuente con lo dicho en la declaración de Anoeta"
LOS DIENTES de sierra del proceso, no por anunciados menos problemáticos, amenazan con convertirse en simas inabarcables. El portavoz del Euzkadi Buru Batzar del PNV, Iñigo Urkullu (Alonsotegi, 1961), no rebaja el nivel de gravedad de determinados acontecimientos y, precisamente por ello, apuesta por redoblar los esfuerzos por la paz y la normalización política.

¿Cómo se puede interpretar el robo de armas que supuestamente ha cometido ETA?

Es evidente que son ETA y el Gobierno del Estado quienes manejan las claves de sus conversaciones y, por eso, muchas veces jugamos con implícitos y no con un conocimiento de cómo se está gestionando la relación entre esos dos agentes y de cuáles son los compromisos que pudieran derivarse del diálogo que hayan podido mantener. Por lo tanto, es difícil pronunciarse.

En la dialéctica de un grupo como ETA el robo de armas tiene un significado que parece evidente. ¿En qué medida es posible seguir desarrollando el diálogo político en un contexto como éste?

Un gesto de robo de armas tiene un significado en sí mismo pero, junto a esto, nos preocupa que volvamos a enredarnos en dos procesos, el de pacificación y el de normalización, que tienen vasos comunicantes pero cuentan con distintos protagonistas, tiempos y formas de gestión. Estamos apostando por sentar unas bases sólidas de cara a un diálogo resolutivo con otras formaciones políticas y creemos que esto tiene que seguir adelante.

¿No puede llegar a entenderse de forma equivocada por la izquierda abertzale una situación en la que el diálogo político y los actos de violencia se producen de forma paralela?

El diálogo se tiene que producir siempre, en todo momento y lugar. No así el diálogo resolutivo. Querríamos que se diesen las dos premisas que hemos marcado: la de la ausencia total de violencia y la de la no exclusión de ninguna sensibilidad política. Antes de llegar al diálogo resolutivo es necesario compartir un diagnóstico de la situación y de los compromisos de futuro entre las diferentes fuerzas políticas.

¿Se ha flaqueado al indicar a la izquierda abertzale dónde están las líneas rojas?

Cada cual deberá valorar los compromisos que tiene pero, nosotros, como PNV, tenemos una responsabilidad de liderazgo ante esta sociedad que no se limita al desarrollo político sino que se extiende al ámbito moral. No tenemos ningún problema en marcar con nitidez, con claridad cuál es el terreno de juego en el que ha de desarrollarse el problema político. De lo contrario, caeríamos en la trampa de que este problema se aborde siempre con la tutela, con el chantaje, la presión o la amenaza de ETA. Lo dijimos en el mes de agosto, cuando ETA hizo público un comunicado poniendo notas al PNV y hablando del proceso.

Hace unos meses se afirmaba que este proceso tenía unas bases sólidas y un guión más o menos establecido. Nadie lo diría...

Nosotros desconocemos los detalles del proceso de pacificación y, simplemente, damos fe de la comunicación realizada por el presidente del Gobierno ante los medios de comunicación en el Congreso o de las conversaciones del ministro del Interior con los grupos parlamentarios. Más allá de eso, queremos manifestar nuestra esperanza en que todo se desarrolle satisfactoriamente. Respecto al problema político que data de dos siglos atrás, entendemos que hay una necesidad de dar respuesta a este problema y que, además, la sociedad nos exige que haya un diálogo leal entre los partidos hasta llegar a un acuerdo.

¿Cuándo se visualizarán los primeros resultados concretos, por ejemplo respecto al acercamiento de presos?

Me remito a las palabras de los responsables del Gobierno español. No parece que vaya a haber novedades inmediatas, aunque a mí me parece un error. Para el PNV la política penitenciaria debe estar basada en el respeto a los derechos humanos, sin olvidar que si se trata de personas privadas de libertad es porque han delinquido y ha sido penadas tras un proceso judicial. Aún así tienen unos derechos humanos que deben ser respetados, y también los de sus familiares. Sin necesidad de pagar un precio político, una política penitenciaria diferente a la que se viene aplicando puede ser de interés para rebajar presiones y tensiones en el seno de la izquierda radical.

¿A qué velocidad avanza el carril político?

Estamos en una fecha en la que necesitamos que todo se clarifique por el calendario electoral. Que Batasuna participe en los comicios ayudaría a abordar el problema político con una premisa superada y si ésto viniera acompañado por una constatación del cese definitivo de las expresiones de violencia, estaríamos ya en un tiempo en el que podríamos decir a la sociedad que ha llegado el momento de los compromisos.

Esta es la pescadilla que se muerde la cola. En un contexto más relajado también sería más fácil legalizar al grupo que suceda a Batasuna...

Por eso ha dicho estos días el presidente del EBB que quizá haga falta otro acto de verificación del compromiso de ETA. El robo de las armas ha generado importantes interrogantes: ¿Es un acto de consumo interno para mostrar la fuerza de ETA ante el mundo de la izquierda radical? ¿Es monolítica ETA, o hay diversas tensiones en su seno? ¿Es un mensaje de ETA al Gobierno del Estado por entender que no cumple determinadas condiciones habladas entre ambos? Por todo eso, lejos de tener ningún ánimo de poner obstáculos, el presidente del EBB plantea la necesidad de una nueva verificación.

Pero si las elecciones son en mayo y ya casi estamos en noviembre, o la situación cambia radicalmente o Batasuna no llegará a tiempo para ser legalizada...

Yo tengo una confianza plena en que Batasuna estará en las elecciones. En principio, porque al PSOE, al Gobierno español y a su presidente les tiene que resultar de interés que Batasuna esté. Supongo, además, que la fórmula concreta para la participación electoral estará lo suficientemente estudiada por ambas partes, sabiendo que existen dos elementos, la Ley de Partidos y la sentencia de ilegalización, que hay que superar.

¿En qué medida ayudará la resolución del Parlamento europeo?

Ese texto ha llegado hasta donde podía llegar, dadas las circunstancias y el juego que ha llevado a cabo el PP español. Tampoco se ha podido llegar más lejos por las imprudencias de Batasuna, de la izquierda radical, que ha enviado cartas a los europarlamentarios, haciendo un ejercicio irresponsable que ha retraído a muchos que al principio podrían haber tenido otra convicción.

Ha sido un resultado muy ajustado...

Desde luego, el resultado de la votación no ha sido como para dar botes de alegría y tampoco es una resolución que hable muy directamente del problema político, sino que más bien avala los pasos dados por el Gobierno. Sí condena el terrorismo y muestra la solidaridad con las víctimas y, en este sentido, resultan curiosas las muestras efusivas de Batasuna ante el texto, cuando éste dice lo que dice.

Al final, ¿tiene menos importancia de la esperada lo ocurrido en Estrasburgo?

Yo creo que no, porque marca un hito. Si hasta este momento se me hacía muy difícil pensar que Batasuna, ante una tentación de involución por parte de ETA, no soltara amarras con ese mundo, ahora se me hace inimaginable.

Salvando todas las distancias, en 1999 también parecía imposible que Batasuna asumiese la vuelta de ETA a la práctica terrorista, y lo hizo...

...Y tuvo consecuencias. En 2001 perdió la mitad de su representación en el Parlamento vasco. Batasuna tiene que hacer una lectura obvia: cuando se produce un proceso de pacificación o una situación de alto el fuego, sale premiada, a pesar de que otras formaciones hayan trabajado tanto o más que ella para consolidar ese tipo de situaciones. La ruptura de la tregua del 99 produjo una caída electoral nunca vista, una escisión en el seno de Batasuna y el alejamiento de algunos grupos como Batzarre, Zutik o Abertzaleen Batasuna. No me quiero imaginar qué le podría suceder a Batasuna si en las circunstancias actuales ETA volviera a las andadas y no soltara amarras con esa organización.

¿Es consecuente Batasuna con la declaración de Anoeta?

La declaración de Anoeta es el asidero de Batasuna en el actual proceso, lo que no tuvo en 1998-99, pero no están siendo consecuentes con ella. Se habló, por ejemplo, de sacar el conflicto de las calles para llevarlo a la mesa de diálogo y eso no se ha producido. Tampoco se está siendo consecuente cuando ETA pretende tutelar la actividad política. En cualquier caso, creo que hay un proceso evolutivo positivo en gran parte de la izquierda radical.

¿Observa diferencias internas?

No tengo para mí que toda la izquierda radical tenga una voz empastada y afinada y cante al unísono.

¿Qué principios guiarán la actuación del PNVen el proceso político a partir de ahora?

Vamos a seguir manteniendo nuestras posiciones tradicionales, reflejadas en el Nuevo Estatuto Político o en el documento del EBB de hace un año justo, sin renunciar a ninguna de ellas, pero guiándonos por principios como el de realidad política, el de subsidiariedad o el de gradualidad. Queremos hacer posible que el pueblo vasco sea dueño de su propio destino.

¿Se atisban algunos mínimos comunes denominadores entre las fuerzas políticas?

No sé si se puede decir que se atisben algunos puntos en común. Tenemos que actuar movidos por la responsabilidad política, siendo conscientes de cuáles son los nudos gordianos de este problema.

¿Siguen pensando que en el plazo de un año llegará el acuerdo?

Continuamos buscando unas bases sólidas y unas garantías, con unas reglas del juego bien definidas, y sigue sirviendo el plazo de un año o año y medio. Como PNV, tenemos esperanza e ilusión, sin dejarnos mover por la ingenuidad.

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