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23Octubre
2006
23 |
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¡Bien por el Foro Ermua!

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Octubre 23 | 2006 |
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El Correo


Por una vez y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con el Foro Ermua. Esta asociación ha reclamado la posibilidad de que aquellos vascos que, señalan, habiéndose ido de Euskadi por razón de amenazas a su seguridad, puedan votar a las listas electorales vascas en lugar de hacerlo a las de su lugar de residencia habitual.
El tema tiene miga porque, como es bien conocido, con el inicio de los estatutos de autonomía se estableció que la condición política de ciudadano de una comunidad autónoma quedaba definida por la vecindad administrativa de cualquier ciudadano español con derecho a voto. El Estatuto de Gernika dice así: «Artículo 7.1 A los efectos del presente Estatuto tendrán la condición política de vascos quienes tengan la vecindad administrativa de acuerdo con las Leyes Generales del Estado, en cualquiera de los municipios integrados en el territorio de la Comunidad Autónoma. 7.2 Los residentes en el extranjero, así como sus descendientes, si así lo solicitasen, gozarán de idénticos derechos políticos que los residentes en el País Vasco, si hubieran tenido su última vecindad administrativa en Euskadi, siempre que conserven la nacionalidad española».

Dicho de otro modo: Si uno es nacido y crecido en Bilbao pero, por circunstancias personales, traslada su domicilio empadronándose en Madrid o Sevilla, deja de tener la condición política de vasco y adquiere la madrileña o andaluza y en consecuencia no puede votar a las listas electorales vascas en las elecciones municipales, autonómicas, forales o estatales. Aunque si el traslado se ha hecho a otro Estado, como Argentina, se mantiene el derecho a voto en Euskadi.

El Foro Ermua parece querer limitar su propuesta a «vascos que abandonaron Euskadi por la presión de ETA». No sé cuántas personas entrarán en esa categoría. Creo que ni los proponentes lo saben, pero desde luego afirmar, como lo hace el Foro, que son entre 150.000 y 200.000 (cifra gratuita e imprecisa donde las haya) es, calificándolo benevolentemente, una exageración. Hay que señalar también que en los colectivos más concienciados y movilizados políticamente, y éste desde luego lo es, se ha mantenido en abundantes casos el empadronamiento en Euskadi, de manera que han podido seguir ejerciendo su derecho al voto. En cualquier caso, que puedan reivindicar su voto con independencia del lugar de empadronamiento me parece justo.

Pero lo que no vale es limitar, como quiere el Foro Ermua, la extensión del derecho de voto de no residentes en Euskadi a este colectivo. Y ello por varias razones. En primer lugar, ¿cómo se distingue y quién decide qué personas han huido por amenazas políticas de Euskadi y cuáles por otros motivos? ¿Cuánto tiempo de residencia previa en Euskadi es suficiente para demostrar un arraigo que les haga acreedores a ese derecho de voto? El concepto es lo suficiente vidrioso y lleno de inseguridades jurídicas como para que resulte imposible fijar unas medidas probatorias que puedan facilitar la discriminación de unas personas u otras. Zaplana, que ha manifestado que la iniciativa del Foro le parece «tremendamente lógica y comprensible», quizá esté pensando en que esos nuevos votantes van a dar su voto al PP. No les negaré su derecho a proponer lo que quieran, pero si la propuesta es tan limitativa, me parece claramente partidista.

Porque hay más. ¿Por qué sólo ese colectivo podría ver reconocido su derecho a la condición política de vasco y no otros miles de vascos que se han ido por razones laborales o de afectividad o simplemente porque sus parejas viven fuera de Euskadi? Porque hay personas fuera que tienen el mismo derecho a votar en Euskadi aunque no sea al PP. Como aquel primo mío que trabaja en Valencia porque su empresa lo traslado allí y que ha formado su familia en ese entorno, o una amiga que vive en Murcia desde que empezó a trabajar pero que mantiene el contacto con Euskadi, o los simpatizantes del PNV que viven desde hace años en Madrid, Barcelona y Benidorm. ¿Es que estas otras personas no son tan vascas como las primeras?

Por cierto, ¿por qué el Foro Ermua enfoca su propuesta para las elecciones municipales, forales y autonómicas pero excluye expresamente las de Cortes Generales? No se esgrime ninguna razón. ¿Será porque piensan que ahora ya pueden votar a los suyos a nivel del Estado y les da igual que sus representantes sean o no de Euskadi?

Nadie desde ninguna posición política en Euskadi había manifestado hasta ahora voluntad alguna de modificar el criterio de la vecindad administrativa a la hora de definir la condición política. Aunque no es menos cierto que no deja de sorprender a muchas personas que alguien que está de paso, como muchos funcionarios del Estado incluidas Policía y Guardia Civil, pueda votar más allá de unas elecciones municipales cuando su arraigo es más que discutible. O que en vísperas electorales al Parlamento vasco en el año 2001 se detectaran en algunas localidades empadronamientos masivos de ciudadanos de otras comunidades autónomas meses antes de las elecciones, nuevos empadronados que seguro no iban a votar a la coalición nacionalista vencedora a la postre. La conclusión es que esto de la vecindad administrativa fue un apaño de urgencia, y haríamos bien en seguir la sugerencia del Foro.

Porque, además, esta idea de reconocer la condición política de vasco más allá de la vecindad administrativa tiene una consecuencia implícita con la que yo personalmente estoy de acuerdo. En concreto se reconoce de manera excepcional la existencia de un colectivo diferenciado, el vasco, dentro del Estado español, con sus propias señas de identidad nacional por encima de barreras administrativas basadas en el hecho de la residencia. Ser vasco ya no sería una mera cuestión de empadronamiento, sino una adscripción individual, de rango superior al administrativo, a un colectivo, que es reconocida por el ordenamiento. Colectivo al que unos llamarán nación, otros nacionalidad, otros ciudadanía vasca, pero que necesariamente tendrá que funcionar en todo caso con unas reglas paralelas a las establecidas para definir la nacionalidad española.

Sería el reconocimiento tácito de la existencia de una nación vasca en el Estado español. Seguro que arreglaría muchos problemas políticos. Lo cierto es que ni el "plan Ibarretxe" iba tan lejos, pues seguía limitando el derecho al voto a la vecindad administrativa (artículo 4.1 de la propuesta del Parlamento vasco). Voy a empezar a pensar que el Foro Ermua va por delante del propio lehendakari y del Parlamento vasco. ¿Si hasta ha propuesto el Foro que se haga extensivo el derecho no sólo a la CAV sino también a Navarra!

Sí, sí, que prospere la iniciativa si ésta es amplia y no sectaria. Ahora bien, tengo la sensación de que la petición del Foro tiene límites interesados guiados por motivos que van más allá de puras concepciones democráticas.

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