Entrevistas
19Octubre
2006
19 |
Entrevistas

Pedro Miguel Etxenike (Noticias de Gipuzkoa)

Entrevistas
Octubre 19 | 2006 |
Entrevistas

Etxenike: "Quizá sea posible vivir 400 años, eso sí, pasando hambre, frío y sin órganos sexuales"
El presidente del Donostia International Physics Center, Pedro Miguel Echenique, ofrece hoy una conferencia sobre Libertad y límites de la ciencia , a las 19.00 horas, en el Salón de Actos de la Kutxa de la Calle Andía, invitado por la Fundación Alkartasuna.

¿Ha llegado la hora de que los humanos nos liberemos de las cadenas biológicas? ¿Llegaremos a vivir más de 1.000 años como aseguran los científicos transhumanistas?

Habrá que preguntárselo a los biólogos. Un amigo mío, Ginés Morata, que por cierto va a venir a correr la Behobia conmigo, explicó que hay investigaciones en moscas y ratones que indican que bajo determinadas condiciones, si fuesen trasladables a los humanos, sí es posible vivir 400 años.

¿Cuál es la forma de lograrlo?

Parece que es a base de pasar mucha hambre, mucho frío y con la extirpación de las gónadas sexuales. Parece que en esas condiciones, cuando menos, se haría muy larga la vida... (sonríe)

Más bien sería un castigo...

Sí, pero quién sabe. La investigación en biología molecular nos deparará avances insospechados.

¿En qué punto cree que hay que situar las limitaciones biológicas?

Si les hubiesen preguntado a los romanos, jamás habrían pensado que se pudiera llegar a vivir ochenta o cien años. Lo importante, en cualquier caso, es mantener la calidad de vida porque está claro que la ciencia no puede dar explicación de todas las cosas.

¿La ciencia nunca va a poder responder a todas las preguntas que se plantean?

Tal como está parece que no. El test supremo de un científico es conocer los límites de aplicación del método científico, pero hay que tener en cuenta que éstos también se mueven constantemente. Está claro que hay aspectos de la existencia humana para los cuales es irrelevante una descripción científica, por ejemplo, la belleza de un atardecer o la de un cuadro de Rembrandt. Probablemente puedan codificarse en longitudes de onda, pero es algo más.

¿Llegaremos a poder describir de forma científica todas estas preguntas?

No lo sé, yo no lo creo. Hay una frase de Ramón y Cajal muy ilustrativa: "la ciencia humana debe descartar por inabordable empresa el esclarecimiento de las causas primeras". Lo curioso del caso es que poco después, en la página siguiente, dice justamente lo contrario: "no creemos demostrada la absoluta imposibilidad de que el hombre se eleve algún día a la concepción del porqué". Es decir, al principio dice que la ciencia sólo puede contestar al cómo, que es lo que yo creo, pero luego no desespera de que pueda contestar al porqué.

Cada vez más fármacos reducen de manera drástica las emociones, la timidez o los celos. Pero para que exista amor hacen falta precisamente esos celos. ¿Tiene sentido? ¿Hacia dónde caminamos?

Lo que está claro es que hay aspectos al margen del ámbito de la ciencia, pero ésta tiene forma de influenciar en esos sentimientos. Por el momento, la ciencia no tiene respuesta a muchas preguntas y no sabemos si llegará a tenerlas. En cualquier caso, los científicos están sometidos a lo que Gerald Holton, el gran historiador de la física de Harvard, decía sobre el orden existente en la naturaleza, que puede ser comprendido y explicable mediante la racionalidad y reducible a códigos matemáticos. La experiencia en el pasado justifica esa fe, porque no hay ninguna prueba científica de que esto tenga que ser así.

Describa uno de los grandes logros de la ciencia...

La libertad frente al dolor. Una persona puede imaginarse, con los medios que contamos hoy en día, lo que sería ingresar en un hospital con los medios de 1900. De hecho, Rousseau ya decía en 1762: "la mitad de todos los niños morirán antes de cumplir los ocho años. Es una cifra inmutable, no intenten cambiarla". El avance ha sido impresionante.

La investigación científica necesita ser libre. ¿Qué lo impide más, los gobiernos o las religiones?

Lo realmente importante para lograr ese objetivo es no partir de posicionamientos previos. A veces, a la ciencia se le intentan fijar objetivos estratégicos, por donde se cree que van a venir los grandes avances, pero eso es imposible. La historia nos demuestra que no somos los suficientemente sabios para acertar. Las soluciones siempre vienen de caminos inesperados. Dejemos libertad a los estudiosos. En investigación, como en música, la burocracia ciega tiene el efecto de destruir la creatividad, la imaginación. Si verdaderamente valoramos la ciencia debemos permitir que permanezca libre de excesos burocráticos.

Sin embargo, se exigen resultados inmediatos, por ejemplo, en el área sanitaria para paliar enfermedades

Una cosa son los objetivos generales y otra bien distinta las líneas específicas. En cualquier caso, la Administración Nixon creó un programa billonario para atacar el problema del cáncer que no llegó a nada porque en aquél momento no se sabía la respuesta a preguntas básicas que han sido contestadas posteriormente desde otros campos. Tenemos hoy un arsenal de conocimientos que permiten que estos objetivos puedan ser alcanzados más fácilmente. Insisto. Los investigadores deben tener la libertad de seguir las líneas que trabajos previos o su imaginación les indiquen.

No todo lo que es posible en ciencia es deseable, esto es, nos topamos con límites éticos. ¿En el pasado no se planteaban estos problemas?

Por su puesto, siempre han existido, pero es muy difícil fijar cuáles son esos límites éticos, al igual que es muy difícil explicar en qué consiste la dignidad humana. En cualquier caso, es la sociedad la que debe fijarlos, no sólo los científicos. Límites tiene que haber, pero con grandes cautelas, porque aspectos que ahora nos parecen obvios y nos hacen sonreír hace sólo unos años causaban miedo.

¿Por ejemplo?

No tenemos más que ir a tiempos de Galileo, o incluso las propias discusiones que surgieron con algunas investigaciones en biología que parecían atentatorias contra la dignidad humana cuando hoy existe consenso sobre su beneficio. Ahora bien, es obvio que investigar sobre el virus para causar la muerte no es deseable, y hay varias naciones que todavía no han firmado el convenio contra las guerras biológicas. Tiene que haber límites a la proliferación de armas nucleares. La única forma de que no se usen es que no existan.

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