Entrevistas
09Octubre
2006
09 |
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Felip Puig (Deia)

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Octubre 09 | 2006 |
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puig: "Montilla ha matado el catalanismo del PSC"
CiU TEME que aunque José Montilla pierda las elecciones y su proyecto sea «españolista y de absoluta subordinación al PSOE», pueda llegar a President. Eso sería «un signo de la falta de normalidad democrática del país». Así lo ve Felip Puig i Godes (Barcelona, 1958), portavoz parlamentario de CiU y número tres en la candidatura de Artur Mas. Fue conseller de Medi Ambient, de Política Territorial y portavoz de los gobiernos de Pujol y su liderazgo, como el de Artur Mas y el de la generación de nuevos dirigentes de CiU, sale muy reforzado después de tres años de oposición y negociación del Estatut.

¿Qué sería más grave, que ERC hiciera a José Montilla President o que CiU pactase con el PP tras las elecciones?

Eso es comparar un probable con un imposible. Pero sería mucho más grave que los independentistas de ERC escogieran a un President del PSOE, que tiene un proyecto españolista, de absoluta disciplina y subordinación a Madrid. No tendría sentido.

Por eso, aunque el tripartito vuelva a sumar mayoría, ¿no cree que Esquerra no se atreverá?

El sentido común y la legitimidad democrática tienen unos límites, pero ERC y el PSC han demostrado que son muy capaces de superarlos con su falta de dignidad y de tacto político, sus provocaciones innecesarias y el desprestigio y descrédito que ha sufrido el país estos tres años. No nos podemos fiar, están dispuestos a cualquier cosa por mantenerse en el poder. Montilla podrá ser presidente mientras el tripartito sume 68, y evitar eso es el gran reto de CiU. ¡Y lo conseguiremos!

Mas pide a Carod que diga que respetará el resultado de las elecciones. ¿Pero no perjudicaría a CiU que ERC recuperara la equidistancia del 2003? Mas recibirá muchos votos de electores de Esquerra que no quieren que Montilla sea President.

Cierto, quizás perjudicaría a CiU, pero para Cataluña sería una garantía de estabilidad democrática. En Europa no existe ningún precedente de un gobierno que no se sustente sobre el partido político que ha ganado las elecciones. El tripartito en Cataluña es un experimento fracasado. Parece mentira que aún haya quien defiende que se repita esta vulneración de la legitimidad democrática. Si este fuese un país normal la gente sabría que el partido que gane las elecciones pilotará el gobierno, si es necesario de coalición. Pero no, aquí tenemos que sufrir porque aunque el PSC pierda por más de diez, o doce o quince diputados contra CiU, podrá gobernar. Es un signo de la falta de normalidad democrática del país que Montilla pierda las elecciones y pueda ser President. Pero espero que la progresiva europeización nos lleve, a Cataluña y a ERC, a respetar algún día el resultado de las elecciones y a que eso sea una garantía de futuro, ya en las próximas legislaturas.

¿La relación entre CiU y ERC es ahora mejor o peor que hace tres años? Usted y el piñón de dirigentes jóvenes del que se ha rodeado Mas son más próximos a Esquerra de lo que lo fueron las generaciones anteriores de CiU. Y en el 2003 ya defendieron la necesidad de un gobierno nacionalista fuerte.

Siempre se me identifica como el dirigente más soberanista de CiU, pero lo soy tanto como los demás militantes. Si en CiU hay algún soberanista ese es Jordi Pujol. En CiU hay muchos independentistas, no lo vamos diciendo siempre, como Esquerra, pero pensamos y trabajamos por ello cada día. Somos nacionalistas convencidos, moderados en las formas pero radicales en el fondo, no caemos en las provocaciones estériles. Las relaciones personales con ERC son buenas, incluso mejores que en el 2003, pero lo que ha pasado estos tres años, y no sólo la decisión estratégica de escoger a Maragall President, pone muy difícil que podamos pactar en un futuro cercano, cosa que lamento.

¿Hasta cuándo durará esta guerra civil del nacionalismo catalán?

La hostilidad es desequilibrada: ERC tiene más agresividad contra CiU que CiU contra ERC. Da la sensación de que Esquerra es el hermano pequeño que tiene un cierto resentimiento hacia el mayor que ha tenido responsabilidades, ha demostrado sensatez y posee un activo y un patrimonio político más importante. Con ERC hay canales de diálogo y puentes como también los hay con el PSC y los hubo con el PP.

¿Por qué se insiste en el espantajo de que CiU volverá a pactar con el PP?

El pacto del Majestic se fraguó con aquello de Pujol, "enano, habla castellano". Entonces el PP ya tenía un punto de agresividad contra CiU y contra Pujol. Pero ahora ha dirigido esta agresividad contra todo el país entero. Ha introducido de nuevo la semilla del odio, la discordia, la fractura, la confrontación, la mentira, el ataque frontal a nuestra personalidad y ambición nacional. El recurso contra el Estatut ante el Constitucional es un síntoma más. CiU no puede olvidar lo que el PP ha hecho con Cataluña. Con un partido así no podemos tener ninguna relación política estable, y eso no es bueno ni para Cataluña ni para España.

¿Rodríguez Zapatero y el PSOE obligarán al PSC a respetar el resultado de las elecciones?

Rodríguez Zapatero y el PSOE pueden no tener la misma predisposición. El presidente español ya ha demostrado más de una vez tener más coraje y lealtad institucional que su partido. No ha completado la renovación y regeneración interna del PSOE y las feblezas que aún tiene le pueden hacer incumplir sus promesas de nuevo. Zapatero insinúa que respetará el resultado de las elecciones, pero desconfío plenamente de la ejecutiva del PSOE y de José Montilla y el nuevo aparato del PSC. Han hecho una revolución interna y se juegan mucho.

¿Cómo Montilla ha podido arrinconar a Maragall y a los catalanistas del PSC en sólo tres años?

Montilla ha jubilado a Maragall y ha exiliado a Clos. Ha llevado al Parlament a la última generación de catalanistas del PSC, pero no como proyección ni reconocimiento, sino como final de su etapa política. Ha dado la alcaldía de Barcelona a un hombre del aparato, Hereu, y ha renovado a los alcaldes de la zona metropolitana que están en la línea más orgánica del PSOE en Cataluña. Ha liquidado la pátina catalanista que le quedaba al PSC, que ya es sólo el partido de Montilla, Zaragoza, De Madre, Bustos, Corbacho, con un proyecto muy españolista y subordinado a Madrid. Es un cambio de trascendencia histórica, aunque las elecciones no nos lo dejan ver aún con claridad. Montilla ha matado el catalanismo del PSC.

¿Maragall ha hecho su última maragallada?

Morirá con las botas puestas, jamás dejará de hacer maragalladas. Ha llegado al fin de su carrera con un nivel de poca coherencia política y personal.

La guerra sucia ya ha aparecido en la precampaña con la acusación al ex conseller y diputado de CiU Fernández Teixidó de tener relación con la mafia rusa. ¿Temen más entregas, más trapos sucios?

Es posible, porque es una constante del PSC, que tiene una praxis política de muy dudosa calidad democrática. La destrucción del adversario, la manipulación de la información, la demagogia en las promesas incumplidas y la guerra sucia. Las acusaciones contra Teixidó han durado tres días, y después resulta que no hay ninguna investigación policial ni judicial detrás. Hay muchos casos lanzados a los tribunales y a la fiscalía que después de años dormidos en los juzgados no tienen ninguna solvencia. El PSC, sobre todo cuando está desesperado porque no va a ganar las elecciones, intenta enturbiar el ambiente para desmovilizar. Pero es una estrategia ya muy repulsada por la sociedad.

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