Entrevistas
24Septiembre
2006
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Josu Jon Imaz (Deia)

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Septiembre 24 | 2006 |
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Imaz: "Habrá mesa de partidos cuando tengamos los mimbres del acuerdo final"
OPTIMISTA IMPENITENTE como es, el presidente del Euzkadi Buru Batzar, Josu Jon Imaz (Zumarraga, 1963) incide más en las posibilidades de éxito del proceso de paz y normalización política que en un hipotético descarrilamiento del mismo. Aunque no oculta lo delicado del momento actual, cree que la voluntad acreditada de todas las partes terminará salvando la situación.

Crece el alarmismo en torno a la marcha de los procesos de diálogo. ¿Tan mal estamos?

Desde luego, estamos en un momento clave que exige una contribución por parte de todos para que la paz termine asentándose de manera definitiva. En todo caso, creo que las cosas pueden ir bien y que hay muchas posibilidades de que vayan por el camino correcto. Es cierto que hay dificultades, que el diálogo entre ETA y el Gobierno se ha retrasado y que a ETA le cuesta asumir el papel que le asignó la Propuesta de Anoeta pero, pese a todo, estoy convencido de que las cosas irán bien.

¿En qué se basa?

En la honestidad y en los esfuerzos sinceros que todas las partes estamos llevando a cabo por encima de las legítimas discrepancias que podamos mantener. Hay una voluntad de los agentes políticos para que las cosas avancen y creo, además, y ésta es una razón muy poderosa, que todos tenemos mucho que perder si la situación se tuerce.

¿Hasta cuándo puede aplazarse la visualización de algunos acuerdos?

Estoy convencido de que el año que viene puede ser, y subrayo el ‘puede ser’, el del acuerdo político de fondo en Euskadi.

Salvando todas las distancias, a veces este clima tan enrarecido trae al recuerdo la etapa final de la tregua de 1998-99...

Es verdad, y ahora el escepticismo social es mayor por la experiencia de entonces. Tampoco el 22 de marzo pasado fue como el 16 de setiembre del 98, porque no hubo la misma ilusión social, a buen seguro por el escarmiento que para todos supuso el proceso anterior. Pero también es verdad que el escenario actual tiene bases más sólidas que el de hace siete años y que sin aquél éste no se hubiera producido.

¿La actuación de la izquierda abertzale está basada en la voluntad o en la necesidad?

No cabe duda de que el mundo ha cambiado mucho en los últimos años y, como consecuencia de la cooperación internacional contra el terrorismo, es difícilmente imaginable que ETA tenga recorrido en caso de vuelta atrás. Por otra parte, el mundo sociológico de la izquierda abertzale ha evolucionado también y ese espacio político terminaría debilitándose enormemente si el proceso se malograra. Al final, lo importante es que somos muchos los agentes implicados para que esto salga bien, incluyendo al partido que gobierna en el Estado.

¿Ve resistencias al cambio en el seno de Batasuna?

Es normal que las haya. Un mundo que durante 25-30 años ha alimentado en su seno el rechazo a las vías democráticas y a las instituciones, el no por el no y la negación del diálogo político, en la medida en que supone cierto nivel de cesión, no puede dar un giro de 180 grados en seis meses ni en dos años. Por eso, existen muchos vértigos e inercias; aunque también hay mucha gente y muchos dirigentes políticos que están haciendo un esfuerzo sincero para posibilitar esos pasos hacia el diálogo y el acuerdo.

¿En qué medida pretende emborronar el rebrote de la kale borroka algunos de los principios básicos en los que se sustenta el proceso?

Creo que la reaparición de la kale borroka tiene que ver con el temor de la izquierda radical a ser sólo un partido político y responde, fundamentalmente, a una estrategia de tensionamiento, a intentar tener una presencia añadida más allá de su representatividad. Eso resulta inaceptable y el PNV no lo va a aceptar nunca. No es posible negociar bajo presión o coacción.

¿Por qué retrasa ETA el diálogo con el Gobierno?

Básicamente, porque se resiste a dejar de influir en el diálogo político. Tengo datos para decirlo. Lo que espero es que esa inercia termine superándose. Es necesario que interioricen el esquema que se propuso en Anoeta.

¿No habrá nuevos pasos hasta que comience ese diálogo?

Lo más previsible es que en estas próximas semanas el diálogo entre el Gobierno y ETA avance, y que, lógicamente, del mismo deriven algunos pasos que sirvan para bajar la presión.

¿Un cambio en la política penitenciaria, por ejemplo?

Se tenía que haber producido hace diez años porque con los derechos humanos no se negocia pero, posiblemente, ese movimiento de acercamiento de presos necesita ahora una cierta escenificación y es probable que pueda ser un fruto inmediato del inicio de las conversaciones entre ETA y el Gobierno porque así puede interesar a ambas partes.

¿El alejamiento entre Batasuna y el Gobierno ha revitalizado el papel del PNV?

El PNV siempre ha trabajado para ayudar a avanzar al proceso y ése sigue siendo nuestro anhelo.

¿Está dando frutos el diálogo bilateral?

Sí, está siendo muy útil para empezar a tejer complicidades entre espacios políticos que hemos estado absolutamente alejados.

La única explicación para justificar el retraso de la mesa de diálogo es que, por encima de los calendarios y las metodologías, los partidos estén esperando a alcanzar las bases del acuerdo político. ¿Es una percepción equivocada?

No, no lo es. Me importa menos el instrumento que el contenido. No quiero sacralizar la mesa. Me es igual que haya mesa, sofá o cama. Da igual. La clave y el objetivo es que se logre un acuerdo político para sentar unas bases futuras de convivencia solventando el conflicto vasco. No sometamos todo a la visualización. Ya llegará el momento en el que tengamos que sentarnos y visualizar que ya hay un acuerdo político. Si ponemos todos los huevos en la cesta de la foto para ponernos luego a trabajar, estaremos haciendo el camino mucho más difícil.

Por lo tanto, están abordando las cuestiones de fondo...

Se trata de avanzar en bases sólidas, y se está haciendo poco a poco. Hay que ir trenzando los contenidos del diálogo multilateral e incluso las bases futuras de los acuerdos. Cuando se haya alcanzado la suficiente solidez, ya nos sacaremos la foto. No me preocupa que la foto de la mesa se produzca en noviembre, en enero o en marzo. El objetivo es que tengamos un acuerdo político sólido en Euskadi en 2007.

¿Se ha producido algún contacto multilateral?

No, todos los contactos han sido de carácter bilateral pero es evidente que si yo hablo con unos y con otros y los demás hablan entre sí, al final se está produciendo un diálogo que en la práctica se acerca a lo multilateral.

¿El esquema del proceso se está reinventando sobre la marcha?

Digamos que algunas percepciones están cambiando y la fundamental consiste en que ningún partido se va a sentar en una mesa, y va a asumir los riesgos que todo ello supone en términos políticos, sin estar absolutamente convencido de que vaya a llegarse a un acuerdo. Aunque luego en ese foro se modifiquen cosas, habrá mesa cuando tengamos los mimbres del acuerdo final.

Entonces, ¿puede que no haya mesa multipartita este año?

Eso no me preocupa. Lo relevante no es éso, sino que avancemos hacia un acuerdo.

¿Quedará clara la naturaleza del conflicto?

Estamos trasladando al PSOE y al PSE-EE que va a ser complejo encontrar la formulación política, pero que, desde luego, ésta debe ir al núcleo del conflicto. Resulta necesario lograr un acuerdo entre vascos acerca de cómo nos construimos desde el respeto a nuestra libre decisión, sobre la forma de engarzar éso con el principio de pluralidad y respecto a la manera de abordar todas estas cuestiones desde un principio de no unilateralidad a través de un pacto con el Estado. Estamos hablando de un acuerdo político con estos ingredientes.

El PP no lo aceptará...

El PP se ha echado al monte. Ya ni siquiera es fácil hablar con este partido, lo cual es un auténtico disparate. Cambiarán cuando la sociedad les dé un revolcón.

El lehendakari ha planteado una vía para legalizar a Batasuna. Más allá de las declaraciones públicas, ¿es ésa la fórmula en la que todos pueden ponerse de acuerdo?

El lehendakari Ibarretxe habló con prudencia, pero con mucho sentido común. En esta cuestión no valen los trágalas y, por lo tanto, se impondrá una salida que obligue y comprometa a todos. La fórmula final se diferenciará en décimas de la propuesta por el lehendakari el viernes.

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