Entrevistas
17Septiembre
2006
17 |
Entrevistas

Idoia Zenarruzabeitia (Diario Vasco)

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Septiembre 17 | 2006 |
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El Diario Vasco


Zenarruzabeitita: "El Gobierno Vasco exigirá más inversiones del Estado en Euskadi"
Tiene una agenda para el último trimestre plagada de exámenes importantes. Además de la cita anual con los Presupuestos de Euskadi, la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, tendrá que lidiar antes de que acabe el año otros vitorinos: la reforma del IRPF, la del Impuesto de Sociedades, la ley que regula el reparto de fondos públicos entre Gobierno y diputaciones y, por añadirle un poco de interés, el pacto con el Ejecutivo central para fijar las bases del Cupo que Euskadi pagará al Estado durante los próximos cinco años. Además, de vez en cuando, la actualidad proporciona algunos sobresaltos, como ha ocurrido esta semana con el anuncio de la multinacional Reckitt Benckiser del cierre inminente de su fábrica de artículos de limpieza en Güeñes, una decisión que dejará sin empleo a 190 trabajadores.

- Las primeras manifestaciones permiten concluir que al Gobierno no le ha sentado nada bien la decisión de cerrar esa empresa.

- Nosotros aceptamos que el mercado tiene sus reglas y también que una empresa puede tomar libremente las decisiones que crea más oportunas, incluso la de cerrar. Pero también me parece que no se puede hacer de cualquier manera. Nuestra apuesta en la política industrial pasa por empresas competitivas, innovadoras, pero también comprometidas con esta sociedad.

- Sin embargo, el mundo de las multinacionales es así: hoy abren y mañana recogen y se van. Ya no debería sorprender a nadie.

- El nacimiento y también la desaparición de empresas son fenómenos naturales, que se producen ya de forma casi permanente, sin que llame demasiado la atención una cosa u otra. Sin embargo, algunos casos son un jarro de agua fría, un auténtico portazo, porque no te los esperas. Porque no hay indicios que te hagan pensar en un cierre, porque no había problemas aparentes de rentabilidad que te hiciesen temer una decisión como ésta; pero, sobre todo, por las formas. No es de recibo que una empresa cierre de la noche a la mañana.

- ¿No se habían acercado a ustedes para plantearles algún tipo de problema o solicitar ayudas?

- Nada en absoluto. Por eso digo que no es de recibo anunciar una decisión de este tipo sin hablar antes, sin intentar buscar soluciones o alternativas. Una empresa tiene capacidad de decisión, pero también debería tener en cuenta que tiene compromisos con la sociedad en la que está, con sus trabajadores... Afortunadamente también se abren nuevas empresas, aunque éste es un fenómeno al que, quizá porque se ha convertido en algo también más normal, ya no se le da la importancia de hace unos años. El mismo día que se anunciaba el cierre de esta empresa de Güeñes, por ejemplo, la consejera de Industria ponía la primera piedra de una inversión industrial muy importante.

- Estamos a mediados de septiembre y tienen ustedes pendiente de definir cuestiones tan importantes como el Impuesto sobre la Renta o el de Sociedades para el año 2007. ¿Hay una razón que permita explicar este retraso?

- Yo no hablaría de retraso. Lo que sucede es que estamos ante una reforma fiscal importante, profunda. No es una mera modificación o un retoque a un impuesto. Por eso, las diputaciones y el Gobierno creo que estamos haciendo un trabajo serio y riguroso, que requiere su tiempo.

- Pero a veces parece que la Administración no es sensible a los inconvenientes que provoca no ya con sus decisiones, sino precisamente con todo lo contrario: con la ausencia de decisiones. Por ejemplo, una empresa, a estas alturas del año, no sabe si es mejor hacer un contrato indefinido hoy o esperar a enero; no sabe si se va a cambiar la desgravación por generación de empleo o incluso si va a desaparecer...

- Bueno, la Administración vasca se distingue por ser muy cercana y las organizaciones patronales conocen ya perfectamente cuáles van a ser las líneas generales del nuevo impuesto.

- Todo apunta hacia una nueva rebaja de impuestos...

- En una reforma como ésta hay que analizar la situación económica y también que éste es un país pequeño y dinámico. Probablemente, la virtud está en encontrar un punto de equilibrio entre una fiscalidad que garantice un determinado nivel de ingresos a la Administración para sostener unos servicios que la propia sociedad demanda; incentivar también la actividad económica, el desarrollo sostenible y la innovación y proteger más a lo más desfavorecidos.

- En el pasado ha habido tensiones entre las diputaciones por la fijación de los tipos de un impuesto o por las aportaciones al Gobierno. Ahora que viene todo en tromba y que hay que solucionar todos esos temas en poco más de tres meses, ¿prevé un mapa del tiempo con anticiclón o con muchas borrascas?

- No lo veo mal, de verdad. Se está trabajando con rigor, con seriedad y, además, desde hace mucho tiempo. No lo hemos dejado todo para el último trimestre.

- Otra cita antes de que acabe el año será la de pactar el Cupo. ¿Tiene algún objetivo fijado?

- La Ley del Cupo es un método de cálculo y, por lo tanto, ahí no cabe otra cosa que decir que la Administración vasca aceptará pagar lo que nos corresponda. Pero también haremos algunas propuestas.

- ¿Pueden conocerse?

- En términos generales, digamos que es necesario reequilibrar algunas situaciones. Por ejemplo, según un estudio del Eustat referido al año 2003, el saldo neto del dinero que aportó el País Vasco al Estado -mediante el Cupo, aportaciones a la Seguridad Social, etc y deducidos sus gastos e inversiones aquí- ascendió a nada menos que 1.600 millones de euros. Dicho esto, creemos que es necesario cambiar una tendencia que se arrastra ya desde hace muchos años, con inversiones del Estado en Euskadi prácticamente marginales.

- Entonces, van a reclamar más inversiones en infraestructuras, por ejemplo.

- En infraestructuras, en transferencias... Seguro que somos capaces de plantear opciones.

- La reciente sentencia del Tribunal de la UE sobre las Azores es...

- Un punto de inflexión muy importante.

- Sin embargo, no es una solución definitiva. De todas las opciones de blindaje del Concierto que se han barajado, ¿cuál prefiere?

- Todas son buenas y todas son importantes, pero no son la cuestión fundamental. El problema es más profundo. Hemos vivido a lo largo de muchos años una constante cíclica: a una situación de riesgo le sucede otra de gran pacto político en torno al Concierto y...vuelta a empezar.

- Está usted pesimista...

- No, no soy pesimista, soy realista. El problema de fondo, el de verdad, es que algunos todavía no han aceptado la existencia del Concierto Económico. Incluso peor, han extendido una pedagogía, la de que es un privilegio de los vascos, que además de ser falsa es peligrosa. Y a fuerza de repetirlo ha calado en algunos.

- Entonces, ¿qué tipo de pacto cree que es necesario?

- Uno en el que todos acepten respetar el Concierto. Y también desarrollar una pedagogía que evite esa consideración sobre un supuesto privilegio que no existe. El Concierto establece un riesgo unilateral. Si lo hacemos bien, si gestionamos bien, nos irá bien. Pero si a Euskadi le van mal las cosas con su recaudación de impuestos, si gestionamos mal, "papá Estado" no vendrá a solucionarnos los problemas de déficit. ¿Dónde está entonces el privilegio?

- Hace ya tiempo que el Gobierno vasco parece haber dejado a un lado la reclamación de las competencias pendientes...

- El hecho de que no se hable públicamente de ello no significa que no se esté trabajando. En 26 años, este Gobierno jamás ha dejado de reclamar el traspaso de las competencias que recoge el Estatuto.

- Insisto en que es una impresión, quizás provocada por ese silencio al que usted se refiere. También se puede pensar que en este momento esa reclamación ha dejado de ser una prioridad, a la espera de ver lo que resulta en una hipotética reforma estatutaria.

- Le garantizo que no hemos dejado de trabajar en ese sentido. Jamás nos hemos relajado en esa reclamación. Más bien al contrario, quien tiene olvidado este tema es la Administración central. Además, la mayor parte de los problemas que se plantean en torno a las transferencias son cuestiones financieras. No son problemas de corte ideológico o cuestiones profundas, sino temas relacionados con los recursos económicos. Cuando discutimos cuestiones como las transferencias de empleo, de investigación y desarrollo e incluso del sistema de pensiones de la Seguridad Social, en realidad estamos hablando de diferencias de criterio de carácter económico.

- El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, aseguró que la transferencia en eso que se denomina las "políticas activas de empleo" estaría lista antes de que acabase el año. ¿Cree usted que se cumplirá esa previsión?

- Eso espero. Pero le diría al ministro que esa transferencia debe hacerse con las especificidades que recoge el Estatuto de Gernika. Si acepta ese principio, estamos dispuestos a firmar un acuerdo.

-También será una cuestión de dinero la discusión que el Gobierno y las diputaciones deben abrir antes de final de año para pactar la nueva Ley de Aportaciones, el reparto de los fondos públicos dentro de la comunidad autónoma. ¿Cree que el modelo actual requiere cambios importantes?

- Al igual que el caso del Cupo, las aportaciones también se basan en una metodología. Yo creo que, en líneas generales, la estructura de la ley actual es válida. Hay que cumplir dos objetivos: que todas las instituciones tengan los ingresos suficientes para desarrollar su política de gasto y que se mantenga el respeto al reparto competencial entre Gobierno y diputaciones.

- Pero hay quien sostiene que el Gobierno vasco tiene una posición financiera muy saneada y que ha conseguido reducir de forma importante su endeudamiento.

- Bueno, hemos intentado gestionar los recursos públicos con rigor y hemos hecho alguna amortización de deuda para reducir algunas emisiones que teníamos a tipos muy altos. Sin embargo, nuestro endeudamiento neto no se ha reducido. Desde un punto de vista conceptual, sí que hemos tenido cuidado en no generar en nuestro entorno grandes déficits. A partir de ahí, también hay que tener en cuenta que estamos muy encorsetados por la Ley de Disciplina Presupuestaria del Estado.

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