Opinión
11Septiembre
2006
11 |
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EA, en la encrucijada

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Septiembre 11 | 2006 |
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Hace veinte años, el Partido Nacionalista Vasco padecía una de sus escisiones más traumáticas. Tras casi tres años de tensiones, el PNV no solamente quedaba dividido sino enfrentado en sus facciones que, en aquellos momentos, estaban encabezadas por el lehendakari Carlos Garaikoetxea, una, y el presidente del EBB, Xabier Arzalluz, otra. Soy de los que piensa que, en aquella escisión, tuvo mucho que ver el PSOE -que vivía momentos de gloria-, un partido que, sin embargo, no calculó bien las consecuencias de su estrategia.
La escisión trajo consigo, en primer lugar, la sustitución de los nacionalistas en no pocas instituciones. El PSOE y HB se hicieron, por un lado, con no pocas alcaldías. Por otro, se convirtieron en fuerzas decisivas a la hora de establecer mayorías en determinadas instituciones.

Este proceso coincide en el tiempo con la práctica desaparición (hasta su extinción) de ETA pm. A partir de ese momento, Euskadiko Ezkerra, en medio de no pocas tensiones, comienza su camino hacia el PSOE, dejando en la cuneta cualquier matiz abertzale. Algunos, incluso, como ocurre con los conversos, acabaron convirtiéndose en la quintaesencia del españolismo. Y, no sólo eso, en su carrera, algunos dejaron la meta atrás y figuran hoy en la extrema derecha del PP (Jon Juaristi, Edurne Uriarte). Es algo común en la historia de ETA y es que parece que no se puede ser de izquierda y abertzale. En 1936, por ejemplo, Acción Nacionalista Vasca, integrada en las candidaturas del Frente Popular recibía acusaciones de "españolismo".

Durante los primeros años que siguen a la escisión, las relaciones entre el PNV y EA no fueron las mejores. Hay que recordar, por ejemplo, que el nuevo partido, mientras negociaba un gobierno tripartito con el PSE y EE, votó modificaciones de normas electorales con el único fin de impedir la recuperación del PNV. Curiosamente, aquellas modificaciones harían que la implantación de EA en Araba y Bizkaia, sobre todo, siga un proceso decreciente. Así, por ejemplo, hoy, en algunos lugares de Bizkaia, la presencia institucional de EA en algunos municipios es consecuencia directa de su coalición con el PNV.

La responsabilidad institucional hizo que, salvo casos esporádicos, las desconfianzas fuesen desapareciendo y las relaciones, poco a poco, se fueron normalizando. El 13 de mayo de 2001, cuando la coalición PNV-EA obtuvo más de 600.000 votos en la CAV, desde el PNV, se daba por definitivamente superada la escisión. La confirmación se produjo en las elecciones generales de 2004, cuando el PNV superaba los 400.000 sufragios. Para entonces, Josu Jon Imaz, en su primer discurso como presidente del EBB, consideraba como estratégica su alianza con EA. Como se ha visto, el carácter estratégico no es incompatible con un sinfín de concesiones tendentes a conseguir que EA mantenga su propia identidad (especialmente, en lo que se refiere a conformación de grupos municipales, junteros o parlamentarios). El PNV no tiene el más mínimo interés en absorber a Eusko Alkartasuna. Las próximas elecciones forales y municipales van a ser diferentes. Nafarroa Bai podría convertirse, incluso, en la segunda fuerza en Navarra. En la CAV, puede ocurrir de todo. Una coalición IU-Aralar podría ocupar el viejo espacio de Euskadiko Ezkerra. El PSOE necesita un avance sustancial en la negociación con ETA que justifique la presencia de Batasuna en las elecciones. El PNV, esta vez, estará preparado ante "sorpresas" como el PCTV/EHAK. Ante este panorama, ¿dónde se sitúa EA? La izquierda democrática y matizadamente abertzale se localiza fácilmente en la coalición IU-Aralar. Los otros espacios de izquierda están, teóricamente, ocupados por el PSOE y Batasuna. En el PNV, hay tantos o más (simplemente por número de afiliados) independentistas o soberanistas que en EA. Entonces, ¿qué?

El riesgo de acudir en solitario a unos comicios es alto. Ni siquiera en el caso de que ETA no tomase de aquí a mayo la decisión definitiva o revocase su alto el fuego permanente. Sorprende que, con la experiencia de 2004, sean los representantes de Araba y Bizkaia quienes insistan en intentarlo. A veinte años de su nacimiento, EA se encuentra en una interesante encrucijada.

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