Opinión
07Agosto
2006
07 |
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Infraestructuras, ¿Sólo TAV?

Opinión
Agosto 07 | 2006 |
Opinión

Carlos Ormazabal

Opinión

El Diario Vasco


NO. Esa es la palabra que para algunos no deja de pasar de moda. Ni tren de alta velocidad, ni puerto exterior, ni prolongación de la pista del aeropuerto, ni autopista Eibar - Vitoria, ni...
Nos estamos acostumbrando, desgraciadamente, al no sistemático de determinados partidos políticos y plataformas a todas y cada una de las infraestructuras que se plantean para tratar de dar salida al preocupante incremento del tráfico rodado que amenaza con colapsarlas.

Y no sólo de las infraestructuras. Generalizar no siempre suele ser bueno, pero en casi todas las localidades guipuzcoanas existe alguna plataforma en contra de algo: AHT Gelditu, Jaizkibel Bizirik, incineradora, puerto deportivo, Oiangu...

Es un dicho que cuando los vizcaínos, ante cualquier proyecto dicen «cuando tengamos....» los guipuzcoanos, ante el mismo proyecto decimos «si pudiéramos tener...». Sintomático.

Pero en cierto modo es así. La materialización de casi cualquier proyecto en Gipuzkoa es algo así como una odisea. Nos cuesta bastante más que en otros territorios llegar a acuerdos en lo que se refiere a la construcción del mismo, cuando ya de por sí la propia orografía especialmente escarpada de nuestro territorio dificulta considerablemente la labor.

La culminación no hace mucho del desdoblamiento de la carretera N-I a su paso por el territorio guipuzcoano, la Eibar - Vitoria, la Beasain - Durango, no cabe duda de que están suponiendo una decidida apuesta vertebradora del territorio con un esfuerzo inversor extraordinario.

Y de forma equilibrada. La materialización de estas carreteras ha ido unida a recuperación paulatina de superficies boscosas que hoy día suponen más del 60% del territorio guipuzcoano, tratando de potenciar las especies autóctonas.

Pero el espacio por el que pueden discurrir tanto las carreteras como el ferrocarril va inexorablemente unido al cauce de los ríos, por la dificultad que hasta hace bien poco suponía la excavación de túneles. Riberas en las que se asienta la industria. La base de la economía guipuzcoana.

En Gipuzkoa, disponemos de un buen número de empresas punteras, a nivel mundial, en sus sectores. Empresas de transformación. Empresas cada vez más dirigidas al mercado internacional y que precisan de la atención inmediata de proveedores y de entregar sus productos para ayer a sus clientes. Nuestras carreteras se han convertido en auténticos almacenes rodantes. Porque no debemos olvidar que Gipuzkoa es, además de la propia actividad interna que se genera, zona de paso natural. Infinidad de vehículos, pesados y ligeros, pasan por nuestro territorio sin detenerse, incrementándose considerablemente el flujo en periodo vacacional.

Ante tanto volumen de tráfico es casi imposible que no se produzcan accidentes, la estadística es así de fría, de cruel, con inmediatas consecuencias en forma de atascos que, se mire por donde se mire, son inevitables al menos desde la inmediatez. El volumen de tráfico, en determinadas carreteras, hace que cualquier obstáculo, vehículo accidentado o averiado, provoque hasta su retirada caravanas que incluso dificultan el paso de los vehículos de emergencia, Ertzaintza, ambulancias e incluso las propias grúas que acuden para retirar los vehículos siniestrados.

Y en seguida ponemos el grito en el cielo.

Una cierta doble moral si que creo que tenemos. Defendemos a ultranza los parabienes de la gestión de la empresa en la que trabajamos, pero al mismo tiempo culpamos a otros de los inconvenientes de una circulación saturada, tal vez por efecto de algún camión que transporta los productos que nosotros mismos hemos fabricado. O ralentizamos nuestra marcha viendo el vehículo accidentado.

Nos desplazamos en vehículo privado a cualquier sitio, incluso haylos que potean en el propio pueblo yendo en coche de bar a bar, y ni nos planteamos el uso del transporte público si no es absolutamente necesario.

Exprimimos nuestro tiempo al límite. De prisa a todos lados. Porque es que, además, normalmente nos desplazamos solos al trabajo, por eso de no depender de otros y tener libertad de movimientos.

Nadie dice nada respecto de las estaciones de esquí, a las que cada vez más asiduamente acudimos. Eso sí que es una agresión al espacio natural, amén del coste energético que supone mantener las instalaciones calentitas para los que acuden a las mismas. De eso, nada. Decir que defendemos el medio natural pero, a la vez, reclamar espacios de esparcimiento que atentan salvajemente contra el mismo, o utilizarlos, qué más da..

Somos, al menos así lo estamos demostrando, un país de nuevos ricos. Y de vez en cuando nos sale la vena reivindicativa..

Decimos NO a la construcción de infraestructuras hoy día básicas, pero no planteamos a alternativas. NO como primera respuesta y como acto reflejo. Como pose política correcta y que da una imagen de falso progresismo. Lo decimos pero en el fondo somos conscientes de su necesidad. NO pero, si no hay más remedio, lo más lejos posible de donde vivimos.

Lo que debe exigirse, sin lugar a dudas, es que se cumplan todas las condiciones medioambientales, paisajísticas, de seguridad, ... Las que hagan falta. Pero hay que decir alto y claro SÍ al Tren de Alta Velocidad, SÍ a las carreteras que permitan conectar mejor a los guipuzcoanos, SÍ al puerto exterior, SÍ a la prolongación de la pista del aeropuerto.

No podemos permanecer ajenos a todo lo que se mueve alrededor. Si nuestras comunicaciones no se adecuan a los tiempos que corren, nuestra sociedad corre el riesgo de paralizarse. Nuestro alrededor sin duda no se va a detener.

El pasado año, en octubre, el Parlamento Europeo, su Comisión de Peticiones, de boca de la señora Barbara Duhrkop dijo que la Y vasca respeta la legislación medioambiental comunitaria sobre el medio ambiente, quedando archivada la petición de AHT Gelditu contra su construcción. A pesar de ello, da la impresión de que sus movilizaciones en contra de la infraestructura arreciarán. Y se tratará de hacer demagogia, lanzando toda clase de acusaciones carentes de fundamento. Suposiciones infundadas que tratarán de dar vigencia al refrán difama que algo queda.

Todo proyecto, toda decisión, tiene sus aspectos positivos y sus inconvenientes. Hay que ponerlos en la balanza y valorar si los inconvenientes pueden minimizarse.

Tras 16 años de la propuesta por parte del PNV (y 142 años después de que se inaugurase la línea ferroviaria Madrid-Irun), y de trabajo continuado, se ha firmado el acuerdo entre el Gobierno Vasco y el Gobierno de Zapatero para su inicio. Se consigue una infraestructura que supone un cambio cualitativo y cuantitativo fundamental para nuestras comunicaciones, enlazando las capitales vascas de forma que se pueda ir de una a otra en 30 minutos, con la mayor parte de su trazado soterrado, por lo que el impacto será mínimo. Con el 100% de financiación de la obra con cargo al Gobierno de Madrid, arrancado por el Gobierno Vasco.

De lo que se trata es de que, además de pasajeros, el transporte de mercancías sea lo suficientemente importante como para, si no aminorar, al menos, paralizar el crecimiento de tráfico de vehículos pesados. Luz, taquígrafos y lo que haga falta. Pero no se puede dejar pasar esta oportunidad de interconectarnos entre nosotros y con el norte de Europa.

La Y vasca es, no quepa duda, otra forma de hacer país, de construirlo. No podemos dejar escapar este tren.

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