Entrevistas
30Julio
2006
30 |
Entrevistas

Josu Jon Imaz (El Diario Vasco)

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Julio 30 | 2006 |
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Imaz: "Veo por primera vez factible un futuro acuerdo político en Euskadi"
Está a punto de iniciar en Cataluña sus vacaciones. Quiere desconectar, enseñar a nadar a su hija y leer libros sobre la economía mundial. Pero el presidente del EBB tiene mañana -día de San Ignacio, una fecha emblemática en la historia del PNV- una cita ineludible ante los cuadros de su partido ante la que ultima un discurso «en clave de futuro», no convencional. Lo hace, optimista, tras el cierre del curso político. «Veo factible un acuerdo entre diferentes», afirma.

-Sus reuniones con Patxi López y Otegi cierran el curso político vasco. ¿Cuál es su balance?

-A veces las cosas parece que siguen igual pero si comparamos la situación con la de hace un año la política vasca ha dado pasos importantes hacia la paz y la normalización. Se está recobrando la confianza entre los partidos y hemos practicado el valor del diálogo. Quedan etapas pero la paz se está asentando. Quizá por primera vez veo factible que logremos un acuerdo político para la normalización y para la convivencia en Euskadi en un futuro.

-¿Hay condiciones para crear la mesa de partidos en otoño?

-Todavía hay dificultades pero creo que pueden superarse a lo largo de este proceso para que a finales de otoño podamos tener esa mesa.

-¿Qué bases vislumbra?

-La gente quiere asentar la paz. Nos hemos quitado esta especie de estigma de tantos años de tener que vivir con esa lacra. La ciudadanía pide también que los partidos nos pongamos de acuerdo, con implicación de la sociedad, por supuesto. Que se respete la voluntad popular y que a la vez sea un acuerdo entre diferentes. La sociedad vive con mucha más normalidad la diferencia política de lo que a veces el ámbito político la ha vivido. Empezamos desde el ámbito político a acercarnos a la sociedad y a ver como normal un acuerdo entre diferentes.

-¿No lo ha sido hasta ahora?

-Es que ya sé que es muy fácil enfatizar determinadas cosas del discurso para calentar y motivar a los propios y zaherir a los ajenos. Pero la clave de la política vasca no va en esa línea, necesitamos ser capaces de salir al encuentro del adversario político y salir de la trinchera a campo abierto. Es más difícil, porque uno tiene que estar seguro de sus propias convicciones. Pero la sociedad nos pide a todos salir a campo abierto y eso no significa renuncia a nada.

-Hay serias dificultades a la hora de pactar un método...

-La principal dificultad estriba en el reconocimiento político del Partido Socialista hacia Batasuna para sentarse en una mesa. Es un tema, el de la legalización de Batasuna, que fundamentalmente tendrán que pactar entre ellos. La posición del PNV es conocida en contra de la ilegalización. Espero que para este otoño este asunto quede resuelto.

-Teniendo en cuenta que Zapatero ya ha anunciado que no derogará la Ley de Partidos, la principal iniciativa tiene que partir de Batasuna para ser legal

-Tendrán que pactar esa formulación jurídica entre el Gobierno socialista y la izquierda abertzale. Ambas partes tendrán que dar pasos.

-«Zapatero ha diseñado este proceso de paz para anestesiar a este pueblo», ha dicho Joseba Egibar

-La paz, en sí mismo, es un objetivo lo suficientemente importante para que merezca la pena. Tal como dijimos en el documento aprobado en octubre del 2005, la paz es nuestra prioridad absoluta, vamos a empeñarnos con lealtad en que salga adelante, y esto no significa que en una sociedad en paz el resto de debates, el de la normalización por ejemplo, no se pongan encima de la mesa.

-¿Pero Zapatero busca «anestesiar»?

-Esa afirmación hace una valoración de intenciones. Prefiero quedarme con que hay una oportunidad para que la paz salga adelante y el PNV se va a empeñar en ello. Además, yo confío en la madurez de la sociedad vasca, que es dueña de sus propias decisiones. No tengo ningún miedo en que nadie la anestesie porque creo en la sociedad vasca.

-¿Zapatero es sincero en su empeño?

-Estamos hablando de cosas subjetivas. Yo que me he reunido unas cuantas veces con Zapatero sobre este asunto, creo que desde su punto de vista, que no es el mío, busca sinceramente la paz y que va a hacer un esfuerzo en esta dirección. Creo que es un esfuerzo que debe ser compartido entre todos y también que desde los líderes de Batasuna se está llevando a cabo un esfuerzo sincero para hacer transitar a ese mundo hacia la paz y la democracia. La paz será posible a partir de estos esfuerzos sinceros y de las aportaciones entre diferentes.

-¿Qué credibilidad tiene, a su juicio, la declaración de Zapatero donde anunciaba su respeto a las decisiones de la ciudadanía vasca dentro del respeto a los procedimientos legales y democráticos?

-Fue un mensaje con dosis de ambigüedad y posiblemente tiene que ser así. Los procesos de paz suelen ser complejos y siempre tienen que llevarse a cabo con las dosis debidas de ambigüedad e indefinición. Tiempo habrá para que los acuerdos políticos que alcancemos en Euskadi no se queden en una declaración ambigua y busquen los mecanismos jurídicos para que ese respeto a las decisiones de la sociedad vasca tengan, además, su traslado jurídico al marco político. Es un avance y un paso en la dirección correcta dado por Zapatero.

-Algunos nacionalistas intuyen una nueva "esparterada" ya que esa declaración de respeto a la decisión de los vascos está unida a las reglas del juego...

-Yo me quiero quedar con el aspecto positivo. Es verdad que tiene unas dosis de indefinición determinadas, que cada uno las puede interpretar de forma diferente. Pero es un avance positivo y, en ese sentido, nos da un camino para seguir trabajando en la búsqueda de un acuerdo integrador entre las formaciones vascas, que pone el foco en Euskadi en torno a un acuerdo político. Serán las fuerzas políticas vascas y la sociedad vasca las protagonistas y el PNV trabajará para que esa ambigüedad sea aclarada con garantías jurídicas.

-¿El PNV quiere obviar que el acuerdo político en Euskadi tenga su aval en las Cortes?

-Diferenciaría dos cosas. El acuerdo político en Euskadi tiene que llevarse a cabo entre vascos, es un pacto entre vascos y como tal el único aval con el que tiene que contar es con el de la sociedad vasca. Dicho esto ese acuerdo tendrá que tener su desarrollo jurídico-político a través de un proyecto de pacto con el Estado, de un nuevo Estatuto que tendrá su tramitación legal. El PNV ha puesto encima de la mesa el principio de no imponer una mayoría inferior a la que en su día tuvo el Estatuto de Gernika. Ésta es una autolimitación de la mayoría nacionalista en Euskadi, pero a la vez supondría no impedir, es decir, que hubiera una autolimitación de la mayoría que el PSOE y el PP tienen en las Cortes Generales, es decir, un compromiso político para que ese acuerdo en Euskadi fuera aprobado también en el marco jurídico-político cumpliendo su tramitación legal.

-¿Cree que el acuerdo debería ser sometido a consulta en Euskadi antes de ser tramitado en Madrid?

-Sería bueno que un acuerdo político de principios democráticos tuviera un refrendo popular en Euskadi. Tan importante como eso me parece que los procedimientos -dónde, cómo y qué tenemos que votar- sean pactados por los partidos en la mesa. La clave es la ejecución pactada de los acuerdos que alcancemos en la propia mesa.

-La izquierda abertzale valoró muy positivamente la declaración de Zapatero aunque otros ámbitos nacionalistas fueron bastante más escépticos. ¿Por qué esa satisfacción? ¿Usted cree que hubo un pacto previo?

-Todas las cosas tienen su génesis y su desarrollo. Cuando pase un tiempo prudencial y cuando todo salga a la luz, habrá muchas cosas que aflorarán por generación espontánea. Dicho esto no creo que aquella filtración de supuestos acuerdos previos responda a la realidad. Creo que más bien fue posiblemente un elemento de tensión que surgió dentro de la izquierda abertzale y de la propia ETA.

-Hay quienes sostienen que hasta que ETA anuncie su disolución, los acuerdos políticos no serán posibles. ¿Está de acuerdo?

-Entramos en un terreno pedregoso. Yo diferenciaría claramente entre el final de la violencia y la disolución de ETA. Hasta donde sé, el IRA no se ha disuelto todavía y todo el mundo da por hecho que la violencia ha desaparecido de forma definitiva en la práctica, incluso hemos visto entregas simbólicas de armas en Irlanda. La disolución de cualquier organización terrorista tiene unas claves diferentes que me gustaría sacar del propio debate. La clave es la desaparición definitiva de la violencia y un principio democrático básico, que el diálogo con ETA no puede en ningún caso contaminar la mesa de partidos. El PNV no está dispuesto a que tengamos un diálogo político tutelado por ETA.

-¿Cómo ha vivido el PNV la actuación judicial contra Gorka Agirre?

-Con mucho dolor, sobre todo porque es una persona íntegra, con un firme y profundo compromiso en contra de la violencia, hasta el punto de que ha visto caer asesinadas a personas muy cercanas a él, entre otros el que era probablemente su mejor amigo, Joseba Goikoetxea. Me parece una injusticia brutal. El daño que se ha hecho a su entorno y a su partido es evidente. Son cosas no admisibles en un Estado de derecho. Con respeto a muchos jueces que hacen su trabajo de la mejor forma posible, el sistema judicial español no ha hecho su transición, es predemocrático. Su independencia es una broma. Si Montesquieu se levantara de la tumba y viese la Justicia española se volvería a caer inmediatamente.

-Algunos han interpretado la imputación contra Gorka Agirre como un ataque contra la línea Egibar

-Cuando se ataca a un miembro del PNV se ataca a todo el colectivo. Si nos pusiéramos a hacer interpretaciones raras se podrían hacer incluso algunas más extrañas todavía y no en esa línea sectaria precisamente. Como presidente del EBB, yo me sentí afectado en primera persona y muy dolido. Gorka ha mantenido conmigo una relación ejemplar y totalmente leal.

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