Opinión
19Julio
2006
19 |
Opinión

Incomprensible justicia

Opinión
Julio 19 | 2006 |
Opinión

Javier Elzo

Opinión

El Diario Vasco


Ahora le ha tocado el turno a Pablo Muños, director de Diario de Noticias y de Noticias de Gipuzkoa. Como a propósito de Gorka Agirre, digo ahora de Pablo Muñoz: que hayan intermediado en algún pago no me extrañaría. Los que vivimos en el País Vasco y hemos afrontado la lacra terrorista sabemos los dramas de muchas familias ante insoportables presiones, auténticas torturas morales, por parte de ETA. Como afirmó Miguel Buen defendiendo la presunción de inocencia de Gorka Agirre, "si eso significa la comisión de un delito, a lo mejor nos vamos a tener que poner en una fila, como de aquí a Zaragoza, cientos o miles de cargos públicos, que lo somos o lo han sido en este país".
Añado que también personas, sin cargo alguno, pero sí con una pizca de humanidad y coraje. Muchos han pagado. Dentro y fuera de Euskadi. No seré yo quien les eche piedras. Tampoco a quienes, a su demanda, les han aliviado de sus torturadores.

Conozco a los dos. A Gorka de los tiempos de estudiante en Lovaina desde finales de los sesenta. Era de los pocos que, ya entonces, plantaba cara a ETA. A Pablo mucho más recientemente pero, salvo que sea un extraordinario actor y mienta, lo que le he leído y las conversaciones, algunas largas, que he tenido con él, no abonan precisamente la tesis de colaborar con ETA. Todo lo contrario. Yo creo en su sinceridad.

En realidad lo que no entiendo es la actual actitud de la justicia. Ese celo de algunos jueces, me habría gustado haberlo encontrado hace 10 o más años nos insultaban, cara a cara, en la calle, al reclamar la liberación de los secuestrados Ortega Lara, Iglesias Zamora, Aldaia...

¿Dónde estaba la justicia cuando coreaban "Gora ETA militarra" o, pero aún, "ETA mátalos", una justicia que ponía mil remilgos a instalar videocámaras para poder identificar a los que nos amenazaban? ¿Cómo se puede entender una justicia que entonces permaneciera sorda, ciega y muda, y ahora llame a declarar a intermediarios-aliviadores, a empresarios que, quizás sí, han pagado a ETA, empresarios que de victimas se convierten en colaboradores del terrorismo?

¿Cómo entender una justicia que acepta a trámite una querella contra el lehendakari porque hable con Otegi, cuando el Tribunal Supremo, el año 2004, no vio nada delictivo en el encuetnro de Carod Rovira con ETA? ¿Va a hacer lo mismo con Josu Jon Imaz, con Patxi López, con Begoña Errazti y con todo político o institución que quiera hablar o invitar a Otegi?

Los ciudadanos agradeceríamos que nos explicaran a qué se debe su actual huelga de celo. Nos estamos jugando la libertad.

COMPARTE