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09Julio
2006
09 |
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Iñigo Urkullu (El Mundo)

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Julio 09 | 2006 |
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El Mundo


Urkullu: "Que no nos pongan como obstáculo: si Batasuna y PSOE llegan a un acuerdo, el PNV tratará de ayudar"
El portavoz del PNV es consciente de que el protagonismo político se lo han llevado otros esta semana, con la inédita reunión que Arnaldo Otegi y Patxi López celebraron el jueves en San Sebastián. Con la vista fija en los trabajos previos a la mesa de partidos, Iñigo Urkullu insiste en la necesidad de alcanzar un «acuerdo integrador» entre todas las formaciones —salvo las que se «autoexcluyan», precisa— y en buscar fórmulas para garantizar el respeto prometido por el_presidente del Gobierno a la decisión de los vascos. «Los marcos legales no son inmutables», recuerda.
Pregunta.– Advirtió de que si la reunión entre López y Otegi se quedaba en una foto, tanto PSE como Batasuna estarían engañando a la sociedad. ¿Vio algo más que un retrato en aquel hotel?
Respuesta.– Fue un aliciente más. Todo lo que sea, aun cuando pertenezca a un juego de escenificaciones, dar la impresión de que se profundiza en el diálogo es bueno. Eso es lo que estamos ganando para no volver a vivir situaciones pasadas. Es ratificarnos en eso que, como partido, hemos dicho una y otra vez desde el PNV: es necesario que todas las formaciones políticas estemos implicadas en el compromiso de dar solución a un problema que es político.
P.– Mientras López se entrevistaba con Otegi, un grupo de víctimas protestaba en la puerta...
R.– Siempre respetamos lo que pueda ser el sentir de las víctimas pero el problema político corresponde a los partidos políticos, aun cuando los representantes políticos tengan que tener presente cuál es la realidad de la sociedad.
P.– Ustedes se reúnen con la ilegalizada Batasuna de una forma relativamente frecuente, tal y como dejó claro su presidente, Josu Jon Imaz. ¿Contemplan la posibilidad de sacar de la discreción esos contactos y plantearlos, al igual que ha hecho el PSE, con luz, taquígrafos y foto conjunta?
R.– No es algo que busquemos. No tenemos ningún afán de protagonismo. Pero si alguna formación política, sea Batasuna o sea el Partido Socialista, necesita hacer una visualización de la reunión con el PNV, no seremos nosotros quienes pongamos ninguna traba. Entendemos que eso también puede atraer, cada uno dentro de sus mundos, a esas voces que hayan podido cuestionar la validez de las conversaciones o del diálogo multilateral.
P.– A usted qué le parece:_¿Será Batasuna quien dé finalmente los pasos hacia su legalidad o será el Gobierno el que retoque o derogue la Ley de Partidos?
R. – Es una cuestión que, supongo la vendrán hablando el PSE y Batasuna desde hace tiempo. En todo caso es un análisis que corresponde a Batasuna y será su decisión la que prime en todo momento. Nosotros queremos que participe del juego institucional y que sean los ciudadanos y ciuadanas vascos los que pongan a cada formación política en su sitio, pero entiendo, además, que Batasuna tendrá interés en estar en las elecciones municipales y forales. La decisión, en cualquier caso, corresponde a Batasuna.
P.– Los próximos meses son claves para allanar el camino a la mesa de partidos. ¿Asistiremos a la primera reunión tras el verano o es precipitado concretar tanto el plazo?
R.– No creo que sea precipitado, siempre y cuando las formaciones políticas tengamos voluntad para sentarnos en una mesa y abordar un problema que es político.
P.– Pues les espera un verano duro. Las posiciones siguen siendo, aparentemente, muy distantes...
R.– Da la impresión todavía, por mucho que algunas formaciones estén hablando de mesas, como puede ser el caso de Batasuna o del Partido Socialista, de que se están poniendo en público condiciones que se hacen imposibles para la formación adversaria o la otra formación política. No podemos estar planteando condiciones de autodeterminación y territorialidad por una parte, de las que el PSE reniega, o, por otra, aputando la imposibilidad de plantear en la mesa el derecho a la libre decisión de los vascos, o cualquier otro planteamiento de superación de un marco jurídico en base a la voluntad de la sociedad vasca, dejándolo ceñido sólamente a una reforma estatutaria. Yo creo que no ayuda en nada que por boca de los responables políticos pongamos condiciones que se hacen imposibles de aceptar. Me parece que todavía es necesario un trabajo discreto, de cocina, de los partidos políticos a lo largo de estos meses de verano para así, en otoño, sentarnos en la mesa.
P.– Pues el PP sigue en sus trece. ¿Cree usted que terminará María San Gil sentada en esa mesa?
R.– La silla la va a tener siempre. Nosotros hemos dicho como PNV muy claro que para una mesa con carácter resolutivo tiene que haber dos premisas: una ausencia total de expresiones de violencia, con un carácter universal; y la no exclusión, el no veto a ninguna opción política, a ninguna sensibilidad poítica. Eso sí, salvo que haya formaciones políticas que se quieran autoexcluir del compromiso de dar solución a un problema político. Da la impresión de que el PP, hoy por hoy, todavía está en una dinámica de no reconocer ni siquiera que existe un problema político, no hay más que ver que en Parlamento Europeo ni siquiera fue capaz de votar a favor de la condena al alzamiento franquista.
P.– Sin embargo, ese acuerdo resolutivo al que quieren llegar, ¿no quedará cojo sin el PP? Es un partido que representa a una parte importante de la sociedad vasca...
R.– Y a una parte importante del Estado español, también. Cuando el PNV apuesta por un acuerdo integrador, lo hace en relación a las diversas sensibilidades que representan a la pluralidad de la sociedad vasca, como también a las diversas realidades que afectan al conjunto de los vascos que viven en ámbitos juridico administrativos diferentes. En este sentido, el PP sí es una formación política que tiene un peso de representación detrás, pero dentro de esa representación política no nacionalista también está el PSE y otras formaciones como EB, que se declara federalista. Por tanto, el PP, por mucho que tenga muchos o pocos votos detrás, no es el partido que capitaliza una sensibilidad política o una sensibilidad que es la no nacionalista.
P.– Si todo va bien y la mesa arranca en otoño, ¿no teme que las elecciones de 2007 puedan condicionar la actitud de los partidos? ¿Recomendaría un parón técnico hasta que pasen los comicios?
R.– Un problema político no tiene excusa, por el hecho de que haya unas elecciones, para no ser abordado. Ha sido una excusa la de la existencia de la violencia muchas veces para que el PP y PSE ni siquiera quisieran abordar este problema político. Hoy no existe esa excusa, por lo tanto los ciudadanos y ciudadanas saben de lo que estamos hablando y es algo que no tiene por qué condicionar unas elecciones, salvo que, y eso es lo que nosotros denunciaríamos, que hubiese formaciones políticas, como el Partido Socialista o Batasuna, que estuviesen mirando por sus intereses partidistas. Eso no cabe en nuestra reflexión.
P.– Sinceramente, ¿le sorprendió que Garzón permitiera la reunión del jueves o lo esperaba?
R.– Era el deseo que teníamos, que también la Justicia, en la aplicación de las leyes, lo hiciera en base al axioma, en base al contexto político y social en todo momento. Desde hace ya un tiempo a esta parte, el contexto político y el contexto social invitan a que haya un diálogo normalizado entre las formaciones políticas. Que el juez Garzón, en estos momentos lo interprete así y que lo permita bajo la excusa de que no ha sido Batasuna la que ha convocado la reunión, sino el PSE, choca con el hecho de que se admita una querella contra el lehendakari por recibir a personas que tienen derechos civiles y políticos. Es bueno que el juez Garzón, aunque sea con esta actuación que puede parecer un tanto rocambolesca o estrambótica... es que el diálogo no puede estar sujeto a un proceso de judicialización.
P.– ¿Espera entonces que Garzón establezca un punto de inflexión respecto a las actuaciones desempeñadas por su sustituto, Fernando Grande-Marlaska?
R.– Esperemos que sí. Por varias razones: la primera es que nosotros creemos que la Justicia tiene que aplicarse, además de ajustándose al contexto social y político, con un carácter de rigurosidad y alejado de pretensiones de ser protagonistas estelares. La Justicia, en ese planteamiento de independencia como poder y pilar de un Estado de Derecho, también comporta así una imagen de necesidad de fiabilidad y confianza por parte de la sociedad a la que sirve y el planteamiento de políticas judiciales espectáculo no ayuda en nada a esa credibilidad. Además de eso, es evidente que en los últimos años ha habido una judicialización de la política y hay sumarios que están muy impregnados de un carácter político, sea el 18/98 o sea el que nos ha afectando en estos momentos a un miembro de la Ejecutiva nacional.
P.– Hablando de Gorka Agirre, usted dijo tomar nota de la postura que adoptó la fiscalía en su imputación. ¿Vio la mano del Gobierno detrás de esta decisión?
R.– Para nosotros, que no conocemos todavía el sumario, hay varias cuestiones que nos llevan a la reflexión: ¿Por qué ahora esta operación, cuando viene de una instrucción de Baltasar Garzón del año 98? ¿Por qué ahora, en estos momentos, cuando hay un alto el fuego? También nos llama la atención que desde el PSOE y desde responsables institucionales se pusiera la mano en el fuego, curiosamente, por Gorka Agirre y por el PNV cuando desde este partido se nos ha acusado en el pasado de ser colaboradores de ETA o de ser sus portavoces por reunirnos con Batasuna. Se puso la mano en el fuego, y_sin embargo, un minuto después de esas declaraciones se solicitan desde la fiscalíla medidas cautelares, como una libertad bajo fianza. ¿Es esto para ocultar otras cosas que han salido en los medios de comunicación mediante filtraciones? ¿A qué obedecen estas filtraciones? ¿Hay un impulso político para dañar la imagen del PNV?
P.– ¿Y se ha dañado?
R.– Aquí, en la sociedad vasca, nadie se lo cree lo que está sucediendo con esta causa en relación a la persona de Gorka Agirre o al PNV. Pero claro, una vez que se juega con las filtraciones a los medios de comunicación, una vez que hay una actuación de reponsables públicos, políticos, de quienes depende, además, la fiscalía, el hecho de que desde ésta se soliciten medidas cautelares ayuda a generar una imagen que no es la real del PNV. Tomamos nota. Y_hay alguien que nos los tiene que explicar.
P.– El presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJPV), Fernando Ruiz Piñeiro, se ha negado a comparecer ante el Parlamento Vasco para explicar una decisión judicial y al PNV le ha parecido un «desaire»...
R.– Sí. Nos parece un desaire porque, aun cuando procedimentalmente pueda estar en su derecho de no acudir a la invitación de una comisión del Parlamento Vasco, entendemos que la Justicia sirve a la sociedad y la voluntad de la sociedad está residida en el Parlamento Vasco. No creemos que pase nada por acudir a una comisión parlamentaria para explicar porqué se admite una querella contra el lehendakari por reunirse con unas personas que están en perfecto uso de sus derechos civiles y políticos. Más, cuando estamos en un contexto políltico que otros jueces lo están valorando de otra manera.
P.– ¿Ha visto usted demasiada euforia en Batasuna tras la declaración del presidente del Gobierno sobre la decisión de los vascos?
R.– Yo no juzgo lo que Batasuna haga, ni lo que, en relación a un proceso de pacificación y de normalización, otras personas puedan decir si no es algo en lo que los demás nos veamos involucrados. Lo que tengan entre Batasuna y el_PSOE lo tendrán entre ellos. A mí me gustaría que Batasuna o el PSE dejen de ponernos a nosotros como obstáculo, como nos han puesto; como alguien que tiene celos o que no pinta nada en los procesos. Que dejen de ponernos a nosotros en el foco de atención y, si tienen algún acuerdo entre ellos o si llegan a algún acuerdo político, pues que lleguen. Que lo alcancen, que no pasa nada. Si Batasuna y el PSOE llegan a algún acuerdo nosotros trataremos de ayudar, si eso sirve para consolidar el proceso de normalización.
P.– Pero, ¿qué entendió usted de las palabras de Zapatero?
R.– Lo intentamos valorar positivamente, en la medida en que nosotros, más allá de afinar el lápiz en qué quiso decir con una palabra, queremos ver el espíritu positivo. Evidentemente, cuando el presidente del Gobierno español dice que se respetará la decisión de los vascos, aun cuando sea dentro del marco de la legalidad, habría mucho que decir del pasado.
P.– ¿Por ejemplo?
R.– Ahí están los incumplimientos de la voluntad de la sociedad vasca en el Estatuto de Gernika del año 79, o los incumplimientos también de decisiones del Parlamento Vasco sobre el derecho de autodeterminación. También se puede hablar de lo que es la propia historia del Partido Socialista de Euskadi (PSE) cuando defendía, en el 77, el ejercicio del derecho de autodeterminación. Nosotros creemos que hay una demanda social de dar respuesta a un problema politico y que eso tiene que concluir con una expresión de la sociedad vasca, que el acuerdo político tiene también que estar representado por lo que es la voluntad de la ciudadanía vasca y que los marcos legales no son inmutables.
P.– Se han ofrecido para «vigilar» que se respete la decisión de los vascos, ¿cómo lo piensan hacer?
R.– No creemos que la apelación a los marcos legales o a los ordenamientos jurídicos tenga un carácter cerrado. ¡Cómo si desde el año 78 no se hubiera modificado la Constitución! Eso es lo que estamos diciendo: no hay ninguna Ley que sea cerrada. Hemos llegado a este momento político tras toda una experiencia de más 25 años de no cumplimentar un Estatuto de Autonomía refrendado por la sociedad vasca y de haberlo laminado mediante leyes básicas. Lo que necesistamos ahora es que, ya en un clima que se ha demostrado la inutilidad de la violencia, se llegue también a respetar la voluntad de la sociedad vasca en un marco de pacto. Y_es lo que nosotros planteamos: un acuerdo integrador en base a la voluntad de la sociedad vasca.
P.– Zapatero no volverá a informar a los partidos hasta septiembre sobre la marcha de las conversaciones con ETA ¿En qué escenario podemos encontrarnos en ese momento? ¿Espera que para entonces se haya producido ya algún gesto, por ejemplo, en la política penitencia?
R.– En estos momentos estamos en un planteamiento del diálogo con ETA por parte del Gobierno del Estado y los plazos que quieran llevar a efecto corresponden al Estado y a ETA o a ETA y al Estado. Pero el proceso de pacificación no está sustentado sólamente sobre lo que es el final de la violencia, Tiene también otros elementos que interpretar, como es la políltica penitenciaria y nosotros apelamos a que se cumpla lo que en el año 98 se aprobó en el Congreso de los Diputados, en pleno Gobierno del PP con mayoría absoluta: la necesidad de una política penitenciaria más flexible, más dinámica, más consensuada. Eso tiene su recorrido. Sabiendo que es un proceso largo, es evidente que hay que dar pasos. Pero pasos, no sólo en el diálogo con ETA, sino también en lo que es la políltica penitenciaria o en el sufrimiento padecido por las víctimas. Esa es una tarea que nos afecta a todos. No es una cuestión de cada uno de los colectivos, nos afecta a todos.
El portavoz del PNV es consciente de que el protagonismo político se lo han llevado otros esta semana, con la inédita reunión que Arnaldo Otegi y Patxi López celebraron el jueves en San Sebastián. Con la vista fija en los trabajos previos a la mesa de partidos, Iñigo Urkullu insiste en la necesidad de alcanzar un «acuerdo integrador» entre todas las formaciones —salvo las que se «autoexcluyan», precisa— y en buscar fórmulas para garantizar el respeto prometido por el_presidente del Gobierno a la decisión de los vascos. «Los marcos legales no son inmutables», recuerda.
Pregunta.– Advirtió de que si la reunión entre López y Otegi se quedaba en una foto, tanto PSE como Batasuna estarían engañando a la sociedad. ¿Vio algo más que un retrato en aquel hotel?
Respuesta.– Fue un aliciente más. Todo lo que sea, aun cuando pertenezca a un juego de escenificaciones, dar la impresión de que se profundiza en el diálogo es bueno. Eso es lo que estamos ganando para no volver a vivir situaciones pasadas. Es ratificarnos en eso que, como partido, hemos dicho una y otra vez desde el PNV: es necesario que todas las formaciones políticas estemos implicadas en el compromiso de dar solución a un problema que es político.
P.– Mientras López se entrevistaba con Otegi, un grupo de víctimas protestaba en la puerta...
R.– Siempre respetamos lo que pueda ser el sentir de las víctimas pero el problema político corresponde a los partidos políticos, aun cuando los representantes políticos tengan que tener presente cuál es la realidad de la sociedad.
P.– Ustedes se reúnen con la ilegalizada Batasuna de una forma relativamente frecuente, tal y como dejó claro su presidente, Josu Jon Imaz. ¿Contemplan la posibilidad de sacar de la discreción esos contactos y plantearlos, al igual que ha hecho el PSE, con luz, taquígrafos y foto conjunta?
R.– No es algo que busquemos. No tenemos ningún afán de protagonismo. Pero si alguna formación política, sea Batasuna o sea el Partido Socialista, necesita hacer una visualización de la reunión con el PNV, no seremos nosotros quienes pongamos ninguna traba. Entendemos que eso también puede atraer, cada uno dentro de sus mundos, a esas voces que hayan podido cuestionar la validez de las conversaciones o del diálogo multilateral.
P.– A usted qué le parece:_¿Será Batasuna quien dé finalmente los pasos hacia su legalidad o será el Gobierno el que retoque o derogue la Ley de Partidos?
R. – Es una cuestión que, supongo la vendrán hablando el PSE y Batasuna desde hace tiempo. En todo caso es un análisis que corresponde a Batasuna y será su decisión la que prime en todo momento. Nosotros queremos que participe del juego institucional y que sean los ciudadanos y ciuadanas vascos los que pongan a cada formación política en su sitio, pero entiendo, además, que Batasuna tendrá interés en estar en las elecciones municipales y forales. La decisión, en cualquier caso, corresponde a Batasuna.
P.– Los próximos meses son claves para allanar el camino a la mesa de partidos. ¿Asistiremos a la primera reunión tras el verano o es precipitado concretar tanto el plazo?
R.– No creo que sea precipitado, siempre y cuando las formaciones políticas tengamos voluntad para sentarnos en una mesa y abordar un problema que es político.
P.– Pues les espera un verano duro. Las posiciones siguen siendo, aparentemente, muy distantes...
R.– Da la impresión todavía, por mucho que algunas formaciones estén hablando de mesas, como puede ser el caso de Batasuna o del Partido Socialista, de que se están poniendo en público condiciones que se hacen imposibles para la formación adversaria o la otra formación política. No podemos estar planteando condiciones de autodeterminación y territorialidad por una parte, de las que el PSE reniega, o, por otra, aputando la imposibilidad de plantear en la mesa el derecho a la libre decisión de los vascos, o cualquier otro planteamiento de superación de un marco jurídico en base a la voluntad de la sociedad vasca, dejándolo ceñido sólamente a una reforma estatutaria. Yo creo que no ayuda en nada que por boca de los responables políticos pongamos condiciones que se hacen imposibles de aceptar. Me parece que todavía es necesario un trabajo discreto, de cocina, de los partidos políticos a lo largo de estos meses de verano para así, en otoño, sentarnos en la mesa.
P.– Pues el PP sigue en sus trece. ¿Cree usted que terminará María San Gil sentada en esa mesa?
R.– La silla la va a tener siempre. Nosotros hemos dicho como PNV muy claro que para una mesa con carácter resolutivo tiene que haber dos premisas: una ausencia total de expresiones de violencia, con un carácter universal; y la no exclusión, el no veto a ninguna opción política, a ninguna sensibilidad poítica. Eso sí, salvo que haya formaciones políticas que se quieran autoexcluir del compromiso de dar solución a un problema político. Da la impresión de que el PP, hoy por hoy, todavía está en una dinámica de no reconocer ni siquiera que existe un problema político, no hay más que ver que en Parlamento Europeo ni siquiera fue capaz de votar a favor de la condena al alzamiento franquista.
P.– Sin embargo, ese acuerdo resolutivo al que quieren llegar, ¿no quedará cojo sin el PP? Es un partido que representa a una parte importante de la sociedad vasca...
R.– Y a una parte importante del Estado español, también. Cuando el PNV apuesta por un acuerdo integrador, lo hace en relación a las diversas sensibilidades que representan a la pluralidad de la sociedad vasca, como también a las diversas realidades que afectan al conjunto de los vascos que viven en ámbitos juridico administrativos diferentes. En este sentido, el PP sí es una formación política que tiene un peso de representación detrás, pero dentro de esa representación política no nacionalista también está el PSE y otras formaciones como EB, que se declara federalista. Por tanto, el PP, por mucho que tenga muchos o pocos votos detrás, no es el partido que capitaliza una sensibilidad política o una sensibilidad que es la no nacionalista.
P.– Si todo va bien y la mesa arranca en otoño, ¿no teme que las elecciones de 2007 puedan condicionar la actitud de los partidos? ¿Recomendaría un parón técnico hasta que pasen los comicios?
R.– Un problema político no tiene excusa, por el hecho de que haya unas elecciones, para no ser abordado. Ha sido una excusa la de la existencia de la violencia muchas veces para que el PP y PSE ni siquiera quisieran abordar este problema político. Hoy no existe esa excusa, por lo tanto los ciudadanos y ciudadanas saben de lo que estamos hablando y es algo que no tiene por qué condicionar unas elecciones, salvo que, y eso es lo que nosotros denunciaríamos, que hubiese formaciones políticas, como el Partido Socialista o Batasuna, que estuviesen mirando por sus intereses partidistas. Eso no cabe en nuestra reflexión.
P.– Sinceramente, ¿le sorprendió que Garzón permitiera la reunión del jueves o lo esperaba?
R.– Era el deseo que teníamos, que también la Justicia, en la aplicación de las leyes, lo hiciera en base al axioma, en base al contexto político y social en todo momento. Desde hace ya un tiempo a esta parte, el contexto político y el contexto social invitan a que haya un diálogo normalizado entre las formaciones políticas. Que el juez Garzón, en estos momentos lo interprete así y que lo permita bajo la excusa de que no ha sido Batasuna la que ha convocado la reunión, sino el PSE, choca con el hecho de que se admita una querella contra el lehendakari por recibir a personas que tienen derechos civiles y políticos. Es bueno que el juez Garzón, aunque sea con esta actuación que puede parecer un tanto rocambolesca o estrambótica... es que el diálogo no puede estar sujeto a un proceso de judicialización.
P.– ¿Espera entonces que Garzón establezca un punto de inflexión respecto a las actuaciones desempeñadas por su sustituto, Fernando Grande-Marlaska?
R.– Esperemos que sí. Por varias razones: la primera es que nosotros creemos que la Justicia tiene que aplicarse, además de ajustándose al contexto social y político, con un carácter de rigurosidad y alejado de pretensiones de ser protagonistas estelares. La Justicia, en ese planteamiento de independencia como poder y pilar de un Estado de Derecho, también comporta así una imagen de necesidad de fiabilidad y confianza por parte de la sociedad a la que sirve y el planteamiento de políticas judiciales espectáculo no ayuda en nada a esa credibilidad. Además de eso, es evidente que en los últimos años ha habido una judicialización de la política y hay sumarios que están muy impregnados de un carácter político, sea el 18/98 o sea el que nos ha afectando en estos momentos a un miembro de la Ejecutiva nacional.
P.– Hablando de Gorka Agirre, usted dijo tomar nota de la postura que adoptó la fiscalía en su imputación. ¿Vio la mano del Gobierno detrás de esta decisión?
R.– Para nosotros, que no conocemos todavía el sumario, hay varias cuestiones que nos llevan a la reflexión: ¿Por qué ahora esta operación, cuando viene de una instrucción de Baltasar Garzón del año 98? ¿Por qué ahora, en estos momentos, cuando hay un alto el fuego? También nos llama la atención que desde el PSOE y desde responsables institucionales se pusiera la mano en el fuego, curiosamente, por Gorka Agirre y por el PNV cuando desde este partido se nos ha acusado en el pasado de ser colaboradores de ETA o de ser sus portavoces por reunirnos con Batasuna. Se puso la mano en el fuego, y_sin embargo, un minuto después de esas declaraciones se solicitan desde la fiscalíla medidas cautelares, como una libertad bajo fianza. ¿Es esto para ocultar otras cosas que han salido en los medios de comunicación mediante filtraciones? ¿A qué obedecen estas filtraciones? ¿Hay un impulso político para dañar la imagen del PNV?
P.– ¿Y se ha dañado?
R.– Aquí, en la sociedad vasca, nadie se lo cree lo que está sucediendo con esta causa en relación a la persona de Gorka Agirre o al PNV. Pero claro, una vez que se juega con las filtraciones a los medios de comunicación, una vez que hay una actuación de reponsables públicos, políticos, de quienes depende, además, la fiscalía, el hecho de que desde ésta se soliciten medidas cautelares ayuda a generar una imagen que no es la real del PNV. Tomamos nota. Y_hay alguien que nos los tiene que explicar.
P.– El presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJPV), Fernando Ruiz Piñeiro, se ha negado a comparecer ante el Parlamento Vasco para explicar una decisión judicial y al PNV le ha parecido un «desaire»...
R.– Sí. Nos parece un desaire porque, aun cuando procedimentalmente pueda estar en su derecho de no acudir a la invitación de una comisión del Parlamento Vasco, entendemos que la Justicia sirve a la sociedad y la voluntad de la sociedad está residida en el Parlamento Vasco. No creemos que pase nada por acudir a una comisión parlamentaria para explicar porqué se admite una querella contra el lehendakari por reunirse con unas personas que están en perfecto uso de sus derechos civiles y políticos. Más, cuando estamos en un contexto políltico que otros jueces lo están valorando de otra manera.
P.– ¿Ha visto usted demasiada euforia en Batasuna tras la declaración del presidente del Gobierno sobre la decisión de los vascos?
R.– Yo no juzgo lo que Batasuna haga, ni lo que, en relación a un proceso de pacificación y de normalización, otras personas puedan decir si no es algo en lo que los demás nos veamos involucrados. Lo que tengan entre Batasuna y el_PSOE lo tendrán entre ellos. A mí me gustaría que Batasuna o el PSE dejen de ponernos a nosotros como obstáculo, como nos han puesto; como alguien que tiene celos o que no pinta nada en los procesos. Que dejen de ponernos a nosotros en el foco de atención y, si tienen algún acuerdo entre ellos o si llegan a algún acuerdo político, pues que lleguen. Que lo alcancen, que no pasa nada. Si Batasuna y el PSOE llegan a algún acuerdo nosotros trataremos de ayudar, si eso sirve para consolidar el proceso de normalización.
P.– Pero, ¿qué entendió usted de las palabras de Zapatero?
R.– Lo intentamos valorar positivamente, en la medida en que nosotros, más allá de afinar el lápiz en qué quiso decir con una palabra, queremos ver el espíritu positivo. Evidentemente, cuando el presidente del Gobierno español dice que se respetará la decisión de los vascos, aun cuando sea dentro del marco de la legalidad, habría mucho que decir del pasado.
P.– ¿Por ejemplo?
R.– Ahí están los incumplimientos de la voluntad de la sociedad vasca en el Estatuto de Gernika del año 79, o los incumplimientos también de decisiones del Parlamento Vasco sobre el derecho de autodeterminación. También se puede hablar de lo que es la propia historia del Partido Socialista de Euskadi (PSE) cuando defendía, en el 77, el ejercicio del derecho de autodeterminación. Nosotros creemos que hay una demanda social de dar respuesta a un problema politico y que eso tiene que concluir con una expresión de la sociedad vasca, que el acuerdo político tiene también que estar representado por lo que es la voluntad de la ciudadanía vasca y que los marcos legales no son inmutables.
P.– Se han ofrecido para «vigilar» que se respete la decisión de los vascos, ¿cómo lo piensan hacer?
R.– No creemos que la apelación a los marcos legales o a los ordenamientos jurídicos tenga un carácter cerrado. ¡Cómo si desde el año 78 no se hubiera modificado la Constitución! Eso es lo que estamos diciendo: no hay ninguna Ley que sea cerrada. Hemos llegado a este momento político tras toda una experiencia de más 25 años de no cumplimentar un Estatuto de Autonomía refrendado por la sociedad vasca y de haberlo laminado mediante leyes básicas. Lo que necesistamos ahora es que, ya en un clima que se ha demostrado la inutilidad de la violencia, se llegue también a respetar la voluntad de la sociedad vasca en un marco de pacto. Y_es lo que nosotros planteamos: un acuerdo integrador en base a la voluntad de la sociedad vasca.
P.– Zapatero no volverá a informar a los partidos hasta septiembre sobre la marcha de las conversaciones con ETA ¿En qué escenario podemos encontrarnos en ese momento? ¿Espera que para entonces se haya producido ya algún gesto, por ejemplo, en la política penitencia?
R.– En estos momentos estamos en un planteamiento del diálogo con ETA por parte del Gobierno del Estado y los plazos que quieran llevar a efecto corresponden al Estado y a ETA o a ETA y al Estado. Pero el proceso de pacificación no está sustentado sólamente sobre lo que es el final de la violencia, Tiene también otros elementos que interpretar, como es la políltica penitenciaria y nosotros apelamos a que se cumpla lo que en el año 98 se aprobó en el Congreso de los Diputados, en pleno Gobierno del PP con mayoría absoluta: la necesidad de una política penitenciaria más flexible, más dinámica, más consensuada. Eso tiene su recorrido. Sabiendo que es un proceso largo, es evidente que hay que dar pasos. Pero pasos, no sólo en el diálogo con ETA, sino también en lo que es la políltica penitenciaria o en el sufrimiento padecido por las víctimas. Esa es una tarea que nos afecta a todos. No es una cuestión de cada uno de los colectivos, nos afecta a todos.

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