Entrevistas
03Julio
2006
03 |
Entrevistas

Gonzalo Sáenz de Samaniego (Noticias de Gipuzkoa)

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Julio 03 | 2006 |
Entrevistas

Sáenz de Samaniego: "En una década conseguiremos la incorporación de mil baserritarras al mundo rural pese a la escasez de suelo"
¿El baserritarra corre peligro de extinción en la actual configuración de una Euskadi urbanita?

Creo justamente lo contrario. El agricultor y el ganadero son fundamentales en la sociedad que estamos creando. Hay que ruralizar la sociedad urbana. El sector primario sigue siendo un sector estratégico, no sólo por su capacidad productora de alimentos de alta calidad sino por su capacidad de gestión del territorio. Es un agente activo a la hora de mantener un equilibrio. Hay que conseguir que la sociedad sea consciente de todas estas potencialidades.

El problema es que el consumidor no parece reparar en ello. ¿Es imaginable un mundo rural sin agricultura?

Es una pregunta provocadora. Estoy convencido de que no es posible. Presumimos de nuestros paisajes y caseríos pero detrás de todo ello hay personas que se dedican a una actividad que tiene que ser recompensada.

Ha presentado un estudio que cifra en 400 millones de euros anuales el coste económico de un hipotético retroceso de la actividad agropecuaria. ¿No es un tanto tremendista?

El estudio parte de la objetividad. No planteamos hacer una demanda en base a números, sino valorar lo que supondría una pérdida hipotética de la actividad agraria y ganadera. No nos engañemos. Hay una parte de la sociedad que se cree autosuficiente como para prescindir de los ganaderos, agricultores y arrantzales de este país. Vivimos tiempos en que nos llega la merluza austral, los tomates de China y comemos la mayoría de carne de Brasil. Parece no ser necesaria esa labor del productor cercano, cuando justamente se demuestra todo lo contrario. Con los números de ese estudio sólo se dice que en Euskadi, ante esa hipotética pérdida de la actividad agraria y ganadera, perderíamos unos 600 millones de euros anuales. Es una labor que no está considerada ni social ni políticamente en el puesto que corresponde. Actualmente las distintas administraciones agrarias estamos haciendo unas inversiones de 225 millones de euros anuales en el sector agrario, pero el valor que se genera es de 600.

¿No estamos hablando, por tanto, de una actividad deficitaria?

Ni mucho menos. El sector es más que productivo, y revaloriza lo que menos invierte de forma muy amplia. No se trata de ningún sector pedigüeño como puede parecer. El baserritarra solo reclama su espacio.

¿El sector primario está saneado?

La situación no es especialmente boyante pero tampoco dramática. Hay una inversión al año de 150 millones de euros en industria agroalimentaria. Tiene una capacidad de crecimiento importante, a pesar de que ha habido años de sequía. La peor, la del 2003. El pasado año fue puntual y en éste la climatología está acompañando las necesidades que va teniendo el sector. Mayo y junio fueron difíciles pero las últimas semanas la pluviometría ha mejorado mucho la situación.

¿Cuál es el principal escollo para lograr incorporaciones al sector?

El suelo. La actividad agraria y ganadera tiene su base en el suelo, pero la presión que se está ejerciendo sobre él es altísima y da lugar a unos valores disparatados que imposibilitan la adquisición de terrenos. Hay que fijar líneas de colaboración para generar un fondo de suelo público que facilite terreno a quien necesite.

Gipuzkoa parece registrar un repunte de incendios en baserris.

Existe muchísimo más riesgo de incendios en aquellas explotaciones que no están gestionadas. Hace falta personal, es decir, agricultores que vengan del mundo rural. De eso tiene que darse cuenta la sociedad.

El Plan para Jóvenes Agricultores ha incorporado al sector agrario guipuzcoano 61 baserritarras, el doble que el periodo anterior. ¿Atisba una recuperación de la "autoestima" del productor agrario vasco?

El mundo agrario ha sufrido reestructuraciones bestiales, silenciosas, sin ningún coste social. Eso hace que hoy perduren muchos titulares de explotaciones ganaderas de edades avanzadas. Nos obliga a impulsar un relevo generacional que pretendemos con la implantación de este plan. Comenzamos hace dos años y la verdad es que en el primer año de actuación se ha logrado una instalación de 149 nuevas empresas agrícolas y ganaderas en el País Vasco frente a una media de 60 del periodo anterior. Nos hemos propuesto incorporar en una década al mundo rural un total de mil baserritarras.

En todo caso, el 70% de las explotaciones siguen gestionadas por titulares que tienen más de 60 años. ¿Es suficiente con ese plan?

No, pero sí vamos a lograr un cambio de tendencias y un sector mucho más dinámico ya que los jóvenes que se vienen incorporando están mucho más preparados. El cambio lo vamos a ver a corto plazo.

¿Se va a extender el cultivo de txakoli en Gipuzkoa?

Se le dará la atención que merece después del estudio pertinente. Estamos pendientes de celebrar una reunión con la Diputación para ver cómo evolucionan las peticiones. El del txakoli es un mundo que está en auge y la situación de este mercado posibilita unos crecimientos moderados, insisto, moderados. Si nos lanzamos de lleno a esta actividad no haríamos sino estropear lo que tenemos. El mundo del txakoli tiene un reconocimiento social importante, pero hay que gestionar ese éxito de manera inteligente.

Se ha levantado la medida cautelar que prohibía llevar aves a ferias por el temor a la gripe aviaria. ¿La amenaza ya no existe?

Se han flexibilizado las exigencias pero continúan de forma intensa todos los compromisos de controles y analíticas de aves. El mayor peligro de contagio es a través de algún ave migratoria, pero no estamos en época de paso. Volveremos a extremar la precaución en otoño.

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