Opinión
25Junio
2006
25 |
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Ahora tenemos el instrumento

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Junio 25 | 2006 |
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Con la aprobación de la Ley de Aguas se da portazo a más de una década de discusiones en la búsqueda de una fórmula magistral para gestionar todo lo relacionado con el agua desde su inicial discurrir por los cauces de los ríos hasta su llegada al grifo.
Con la nueva legislación se crea una figura de gestión moderna del agua que, a la vez, resuelve los problemas existentes en el ejercicio de las competencias establecidas para cada una de las administraciones.

Pero además tiene otro gran valor que se escapa a nuestra sociedad de manera genérica y lamentable. Para muchas comunidades humanas el hecho de abrir un grifo y descubrir que de él mana agua tantas veces y en la cantidad que establece la mano que acciona el mecanismo, no deja de ser un hecho sorprendente y admirable, conscientes de la necesidad más que de la apetencia. La nueva Ley de Aguas coloca al líquido elemento incoloro, insípido e inodoro en el lugar que le corresponde por ser sinónimo de vida.

Por ello, se le ha dotado de una visión medioambiental. En la Ley se definen las líneas maestras para la protección ambiental del agua y de sus ecosistemas equiparando las actuaciones en los diferentes territorios de la Comunidad Autónoma.

El contenido de la legislación aprobada por el Parlamento vasco tiene una perspectiva de futuro ya que se definen instrumentos coherentes de planificación hidrológica, aspecto en el que residen muchos de nuestros problemas. A partir de ahora, los/las vascos tendremos en nuestras manos la capacidad de hacer planes a futuro sobre nuestros ríos de manera homogénea.

Tanto Gobierno vasco como Diputaciones, consorcios, ayuntamientos y otras entidades locales han realizado un trabajo ingente en la aplicación de soluciones para subsanar carencias en materia tanto de abastecimiento como de saneamiento de aguas residuales. La Ley de Aguas permite una racionalización de las obras necesarias en ambos campos. El trabajo por hacer es grande y requerirá del esfuerzo coordinado de todas las instituciones implicadas.

Esta Ley lo favorecerá no sólo en el apartado de creación de infraestructuras si también en la protección y mejora de las aguas y sus ecosistemas asociados haciendo un uso correcto de sus distintas aplicaciones, véase uso industrial o agrícola, consumo humano, etc. Esta Ley tasa los diferentes usos del agua para la consecución de su máxima protección.
Desde hoy el agua, que influye directamente en nuestro modo de vida y en nuestra riqueza, retoma su lugar.

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