Opinión
02Junio
2006
02 |
Opinión

De globos y de cultura (sobre el Currículum Vasco)

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Junio 02 | 2006 |
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Luis Bandres

Opinión

El Diario Vasco


Hace unos días podíamos leer en este mismo periódico el artículo escrito por el intelectual del PSOE Ángel García Ronda titulado «El globo vasco» (DV 4-05-06), en referencia al tema del currículum vasco, documento desarrollado por más de medio centenar de expertos y dividido en tres grandes apartados: Desarrollo de la persona, Sociedad: Convivencia e historia, Naturaleza: Materia y Vida. En el mencionado artículo su autor comienza desprestigiando dicho trabajo al compararlo con la «formación del espíritu nacional» que durante el franquismo e impuesto desde España, nos vimos obligados a cursar los de nuestra edad. Nada más lejos de la realidad. Ahora bien, es claro que quien tiene responsabilidad educativa tiene la obligación de facilitar a la sociedad, en general, para su conocimiento y al profesorado, en particular, unas pautas abiertas (no como los Puntos de la Falange o como las mentiras que se nos hacía aprender referentes a la españolicidad del romano nacido en Córdoba Lucio Anneo Séneca o la inservible lista de reyes godos, por poner unos ejemplos) para enmarcar los contenidos que han de desarrollar, ya que «para alcanzar la educación integral de la persona se ha de contemplar de forma indisociable su triple condición de sujeto individual, de ciudadano de su comunidad local y mundial, así como de integrante de la naturaleza, de la especie humana y del cosmos», como dirá en dicho trabajo Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz.
En la introducción general de más de setecientas páginas, de esta obra titulada «Currículum Vasco. Itinerario Cultural: De lo universal a lo particular. De lo particular a lo universal» se dan unas pautas que sirven para enfocar lo que será el conjunto del trabajo, y así comienza con una cita del informe de la Unesco en el que se afirma: «En todo el mundo, la educación, en sus distintas formas, tiene por cometido establecer entre los individuos vínculos sociales procedentes de referencias comunes... (La educación) se define como vehículo de las culturas y los valores, como construcción de un espacio de socialización y como crisol de un proyecto común».

Posiblemente en el mensaje que este marco general encierra esté el posicionamiento del español García Ronda, esté el desasosiego que le produce la existencia del pueblo vasco y en consecuencia de su cultura, en el sentido más amplio de la palabra, cuestión que él pone en duda negando la mayor al referirse a ella como «dudosa pervivencia de la cultura vasca» (pero que algunos creemos tiene tanta vigencia como cualquier otra, incluida la española) y que despacha afirmando tajantemente que «Lo específicamente vasco en el ámbito cultural se limita a dos terrenos: un idioma y un folklore».

Pues no, señor García Ronda, la cultura vasca existe y claro que integra los dos ámbitos citados, pero también todos los demás. «Yo soy de los que piensan, y para mí es muy importante, que los hombres somos de algún sitio. Lo ideal es que seamos de un lugar, que tengamos raíces en un lugar, pero que nuestros brazos lleguen a todo el mundo, que nos valgan las ideas de cualquier cultura. Todos los lugares son perfectos para el que está adecuado a ellos y yo aquí en mi País Vasco me siento en mi sitio, como un árbol está adecuado a su territorio, en su terreno pero con los brazos abiertos hacia todo el mundo». Son palabras del vasco, del internacional, Eduardo Chillida que se recuerdan en el documento aquí citado y creemos hablan por sí solas.

Pero bueno, vayamos a algo de lo que en el ámbito de la cultura nos deja, al menos, el señor García Ronda, al idioma, al euskara. No puede este señor dejar pasar el tema sin dedicarle un: «exento de purezas por la evolución normal en contacto con otras lenguas, en especial las otras dos que también son vascas...». ¿Es que esto no sucede en los demás idiomas? ¿Es que alguien defiende que el euskara sea ajeno a ese acontecer a toda lengua viva? ¿Es que el idioma que el señor García Ronda utiliza está libre de «impurezas»? Ya nos gustaría a muchos que tanto este señor, como tantos otros que aquí habitan, conociera también nuestro idioma con todas sus «impurezas» y lo utilizara como medio de expresión. No olvidemos que el maltratado euskara es en Euskadi en el único lugar donde tiene asentamiento propio y que además, al igual que el castellano, es idioma oficial, pero que aquí y ahora los únicos que cumplimos con el bilingüismo somos los euskaldunes, mientras muchos de los castellano parlantes «pasan» del mismo, cuando no están manifiestamente en contra.

Más adelante al achacar gratuitamente al documento una finalidad política dirá el señor García Ronda: «El invento de la identidad única (se entiende la de Euskadi) y separada es meramente político...». Como si el invento de España, Francia o Italia, por poner algunos ejemplos, fuera algo eterno, inmutable y debido a la Madre Naturaleza y no algo con fecha de comienzo, desarrollo mutable y con orígenes en guerras, matrimonios de conveniencia y usurpaciones muchas veces flagrantes. Afortunadamente en nuestro caso hay algo que está al margen de esos avatares y que no se puede negar, ni lo hace el señor García Ronda y es la existencia del euskara, idioma cada vez mejor considerado entre los vascos y buena prueba de ello son los modelos educativos elegidos por los padres para sus hijos en toda Euskal Herria, y en este sentido no está de más traer a colación el artículo 28 de la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, citado en el mencionado trabajo: «Toda comunidad lingüística tiene derecho a una educación que permita a sus miembros un conocimiento profundo de su patrimonio cultural (historia y geografía, literatura y otras manifestaciones de la propia cultura), así como el máximo dominio posible de cualquier otra cultura que deseen conocer)».

Hay muchas otras perlas en el artículo citado al comienzo de estas líneas que podríamos comentar, pero por el momento basten con éstas para constatar la existencia de personas para las que hablar de cultura vasca puede estar bien, cuando no se pase del ámbito folklórico, pero que cuando se trata de profundizar en la misma encuentran en ello desde el absurdo, negando su existencia, hasta motivaciones exclusivamente políticas.

Pero no es así y menos en el ámbito de la educación, pues, entre otras razones nadie quiere engañar o manipular a sus propios hijos.

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