Opinión
11Abril
2006
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Antiguo y permanente

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Abril 11 | 2006 |
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Hubo un tiempo en que la política, más que cuestión de militancia, de disciplinas orgánicas, de afiliaciones (imposibles en una dictadura),... tenía que ver con los ambientes, cuadrillas, parientes,... Eran una minoría quienes estaban en el activismo permanente. La gente seguía trabajando, estudiando, etc.. Eso sí, en los últimos años de la década de los 1960, el "cotarro" comienza a animarse y, en determinados lugares, los posicionamientos políticos comienzan a afectar a la buena marcha de algo tan vasco como la "cuadrilla".
En el momento en que te haces "mayor", y en una situación como la generada por la tiranía franquista, quieres experimentar los peligros de lo prohibido (como cuando fumabas con doce años). Además, aunque mi padre traía de Baiona libros y discos asimismo prohibidos y recibía el "Agur", un periódico en euskera, uno quería probar nuevas experiencias. Lo primero fue repartir "Gudari", cuyo distribuidor en la zona era el a la sazón novio de una prima mía. No había mucha teoría política y muchas veces a lo más que se llegaba era a cantar canciones prohibidas en cualquier taberna (lo que podía llevarte al cuartelillo de la Guardia Civil). La segunda (y emocionante) actividad fue la "pintada" (eso sí, a brocha). Dos pintadas y dos lemas: "EGI batasuna" y "Gora Euzkadi". Aquellas "pintadas" sí generaron debate. ¿Qué era aquello de "batasuna"? ¿Quiénes se oponían a la "batasuna" de los patriotas? La respuesta siempre era la misma: "Los viejos del PNV". Recuerdo que alguien nos pasó escritos de Manu Robles y Manuel de Irujo (que, por cierto, hoy cobran toda su vigencia). Ya no se repartía el "Gudari", si no el "Zutik".

El otro debate tenía que ver con la "z" y la "s" de Euzkadi. Recuerdo las soflamas de Rekondo, el padre del cantante de Zarautz, sobre este asunto. De nuevo, la "z" era la del PNV, mientras que la "s" era la progresista (todavía no se hablaba de "izquierda abertzale"). Con ello, venía lo de añadir, o no, "azkatuta". Los "sexteros" (de ETA VI), nuestros más feroces enemigos, no hablaban de "Euskadi askatuta", y claro... Uno del grupo, con mucho sentido del humor, nos recordó que un "Gora Euskadi askatuta" era demasiado largo y, por ende, peligroso.

Conclusión: la política "batasuna" no sirvió -ni mucho menos- para unir a los abertzales, sino para reforzar a ETA con elementos procedentes de Euzko Gaztedi (más su entorno), en estado agónico a causa de la represión y de la escisión "sextera". La "batasuna" duró poco y, en poco más de dieciocho meses, ETA saltaba por los aires surgiendo lo que, luego, se conoció como ETA militar y ETA político-militar, además de LAIA (organización procedente del "Frente obrero").

Entre 1975 y 1979, en el entorno de ETA pm (donde se habían quedado los elementos más valiosos de EGI Batasuna), se producen una serie de acontecimientos que marcan el cénit y la decadencia definitiva de esta organización. Desde el fusilamiento de dos de sus miembros (Ángel Otaegi y Txiki Paredes), pasando por la "desaparición" de uno de sus dirigentes ("Pertur") hasta la celebración de una Asamblea (la VII) donde nació un nuevo partido político: EIA.

En 1977 se habían producido, por otro lado, algunos acontecimientos importantes. El primero de ellos, la reaparición triunfal del PNV que se convertirá en el eje de la política vasca a partir de aquel momento. En segundo lugar, el fracaso, primero, de reeditar una especie de "batasuna" abertzale en torno a Monzón, que es lo que fue el pintoresco intento de Chiberta. Segundo, el fracaso de una candidatura de "izquierda abertzale" (Euskadiko Ezkerra), con la retirada, en vísperas de los primeros comicios, de candidatos que, luego, formaron parte de HB. En ese año se produjo el último intento de una movilización masiva y unitaria (en un momento, en el que, además, no se producían atentados de ETA), movilización en la que no participó el PNV (en lo que puede calificarse como una estrategia permanente que se demostró como acertada).

EIA -que rechazaba la Constitución- se incorporó, sin embargo -a través de EE-, por un lado, en el Consejo General Vasco y, luego, al consenso estatutario. Dos años más tarde desaparecían tanto EIA como ETA pm. Es ese año cuando el secretario general de EIA, Mario Onaindia, comienza la liquidación de EE como organización abertzale y mientras discutían si eran galgos (Aketegi: Onaindia) o podencos (Nueva Izquierda: Mujika Arregi) yo opté por el PNV (que, como dijo un día Sabin de Zubiri, era el único sitio en el que se podía ser abertzale) donde sigo desde hace...¡veinticinco años! Casi tantos como los años de afiliación totales de los quince miembros de EGI que acudieron a la manifestación del sábado.

Los últimos veinticinco años de vivencias en EAJ-PNV han sido, como poco, intensas. Me tocó la disolución de la organización de Nafarroa y, sobre todo, el proceso escisionista que dio lugar a EA ocupando un modestísimo cargo de juntero en la Organización Municipal de Lekeitio, a las órdenes del gran Santi Zarragoitia (1986). Fueron los días en que descubrí el temple de Román Sudupe a quien le tocó presidir el EBB en el peor momento posible.

Quienes conocíamos de antiguo cómo se las gastan los milis (si no les gusta cómo va el partido se marchan con el balón), comenzamos a preocuparnos por el acuerdo de Lizarra cuando, en el verano de 1999, se recrudece la kale brorroka a la vez que se mantenía la extorsión a empresarios (era lo que éstos entendían como "ausencia de violencia"). El asesinato de un militar en Madrid en enero de 2000 (y la sucesión de atentados) y el alineamiento de HB/EH/Batasuna con PP/PSOE para bloquear al Gobierno vasco dejaban sin efecto mucho de lo aprobado en la Asamblea General de 2000.

El proceso de acuerdo ETA-Batasuna-PSOE y algunos de sus episodios del Partido Comunista de las Tierras Vascas y el diseño y composición de "las mesas" van a tener, antes o después, contenidos electorales que propicien el cambio de régimen con un claro reparto de papeles: el PSE-PSOE debería ostentar la primacía en el campo democrático vasco, mientras que Batasuna se convertiría en fuerza hegemónica del abertzalismo, logrando ahora lo que viene intentando desde los tiempos de Chiberta. Todo ello: un proceso de paz ETA-Gobierno, con EAJ-PNV como prudente espectador, y la consolidación de Batasuna -fuerza hegemónica que va a tener que aflojar en sus demandas (la cuestión de los presos y exiliados alargarán el proceso en el tiempo)- desactivan algunos de los puntos aprobados en la Asamblea General (espero no equivocarme de término esta vez). La "batasuna" de 1970 acabó con un sector de Euzko Gaztedi en ETA y su entorno. Hoy, "los quince de Bilbao" tienen la oportunidad de ingresar en la nueva Batasuna que se está gestando.

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