Opinión
19Febrero
2006
19 |
Opinión

Hastío

Opinión
Febrero 19 | 2006 |
Opinión

Es fácil aludir el hastío ante esa "ciaboga infinita" que parece componer la boga política vasca. En este especifico ámbito del autogobierno, multitud de espíritus se sublevan ante la mera posibilidad de volver a plantearse caminos de nuevas relaciones con el Reino de España, o mayores cotas de poder político o de fórmulas blindadoras de competencias asumidas. ¿Otra vez a la palestra el denostado Plan Ibarretxe? Dichos espíritus reivindican explícitamente lo establecido, en todo caso retocado tenuemente, puesto que vivimos en el mejor de los mundos y más ahora que ETA da las últimas boqueadas. ¿Para qué alterar con ominosos proyectos la paz y tranquilidad circundante?
Y sin embargo el ejemplo catalán, en tantos puntos desbordante de la letra del vituperado Plan -véase la cooficialidad lingüística, el ámbito de competencias o la declaración de nación para Catalunya-, no deja de ser desasosegante para aquella tranquilidad de los buenos espíritus. Puesto que los catalanes con fórmulas de planteamientos cuasi unitarias -a excepción de un PP volcado en la Hispanidad- ha presentado un proyecto respetable y para las instancias centrales, incluso hasta negociable. Dejando de lado irreductibles unitaristas confortados en la actualidad por un singular ruido de sables, el proyecto de nuevo Estatut catalán tiene todos los visos de aprobarse, aunque en la consiguiente negociación deje bastantes pelos en la gatera. De suceder lo contrario, el propio cuadro de la España plural se vería reducido a un escenario propio de otros contextos territoriales, para los que hay suficientes ejemplos en la República vecina; cerrándose así todos los caminos hacia ese Estado federal como objetivo, por el que optan hoy las grandes democracias del orbe.

Ejemplo catalán que señalamos debe ser conturbador en su propio contenido, para quien reivindica en el caso vasco el retoque estético para lo ya existente. Puesto que el famoso Plan está muerto y enterrado por gracia de la decisión del Congreso de los Diputados; dado por muerto el perro desaparecida la rabia, no hay razón para resucitar textos legalmente liquidados. En otro caso, ¡qué hastío!, siempre dando vueltas a lo mismo con contumaz esperanza.

No seremos nosotros quienes nos decantemos por la prosecución en la ciaboga maldita, ni menos por alterar las aguas remansadas definitivamente. No obstante, con ánimo constructivo, pensando en la racionalidad y fuerza del proyecto catalán, creyéndonos -no sabemos si con fundamento- en esa España plural y receptiva a las diferencialidades justificadas, proponemos un nuevo espacio de reivindicación cara al autogobierno para esta Comunidad Autónoma.

Visto el agotamiento del proyecto de Estatuto presentado en el Parlamento vasco en virtud de una mayoría absoluta y tan abruptamente rechazado por el Congreso de los Diputados, vista la negativa de una mínima negociación, dejémonos de nuevos proyectos susceptibles de farragosas negociaciones y de tan aburridas controversias, para que a la postre finalmente diriman soberanamente quienes tienen la sartén por el mango y el mango también. Avancemos por lo tanto por lo real y lo propio del nuevo siglo. Sería algo similar a un acuerdo mayoritario del Parlamento vasco que dirigiéndose a su similar de la Villa y Corte, le propusiera lo siguiente: "Nosotros, mayoría absoluta del Parlamento de este país, solicitamos de sus señorías y con todos los respetos, la independencia de este Territorio. Ustedes, representantes soberanos de la soberanía soberana, hagan el favor de convencernos, con razones fundadas y suficientes, para que no seamos independientes. Utilicen todo su argumentario y propongan lo que tengan a bien. Al final decidiremos acorde con los razonamientos".

Somos plenamente conscientes que los de siempre dirán lo de siempre y más o menos todo acabará, no como el rosario de la aurora, sino más bien como el precedente Plan del lehendakari y del Parlamento vasco. Pero al menos todo sonará a novedoso y el aburrimiento sólo podrá ser argüido por los aburridos, la ciaboga será finita y los vascos tendrán la posibilidad de otro autogobierno, al menos en teoría.

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